En la bulliciosa ciudad de Canterlot, cuatro amigos inseparables vivían emocionantes aventuras cada día. Jhoan, un niño de ojos verdes y cabello castaño corto, siempre curioso y lleno de energía, nunca dejaba de buscar nuevas formas de divertirse. Hellen, la líder natural del grupo, con su melena rubia larga y ojos azules que reflejaban su entusiasmo por la moda, siempre tenía una nueva idea brillante. Santiago, con su cabello rizado oscuro y sus ojos marrones brillantes, era el pensador del grupo, quien siempre encontraba soluciones a cualquier problema. Por último, Celeste, con su cabello liso y castaño y ojos avellana, era la más tranquila y observadora, siempre lista para ayudar a sus amigos.
Un día, mientras paseaban por el parque central de Canterlot, Hellen tuvo una gran idea. Observaba a la gente con su inigualable ojo para la moda y de repente, una chispa de inspiración cruzó su mente. “¡Vamos a hacer el mejor video de moda de todos!”, exclamó Hellen con entusiasmo, sosteniendo su cámara con determinación. “Jhoan, Santiago, Celeste, necesito que se vistan con estas ropas de verano.”
Los amigos se miraron entre sí, emocionados y un poco nerviosos. No todos compartían la pasión de Hellen por la moda, pero confiaban en su visión y estaban dispuestos a ayudarla. Hellen les había preparado unos atuendos coloridos y frescos: Jhoan llevaba una camiseta verde con estampados de hojas y unos pantalones cortos marrones, Santiago tenía una camisa blanca con flores azules y unos pantalones beige, Celeste vestía un vestido amarillo con pequeñas flores rosas, y Hellen llevaba un vestido azul claro con detalles dorados.
“¿Qué es lo primero que tenemos que hacer?”, preguntó Jhoan, siempre listo para la acción. Hellen sonrió y explicó: “Primero vamos a buscar los mejores lugares del parque para grabar. Necesitamos escenarios bonitos y con buena luz. Luego, cada uno de ustedes va a hacer una pequeña pasarela mostrando su atuendo. ¡Va a ser genial!”
Empezaron a caminar por el parque, buscando los lugares perfectos. Encontraron una fuente con agua cristalina, un jardín lleno de flores de todos los colores, y un viejo puente de madera que cruzaba un pequeño arroyo. Cada lugar parecía mejor que el anterior, y Hellen estaba encantada. “¡Esto va a ser fantástico!”, decía una y otra vez.
Llegó el momento de empezar a grabar. Hellen se encargó de la cámara mientras los demás se preparaban para su momento en la pasarela. Primero fue Jhoan. Con su usual energía, caminó por el puente de madera, haciendo gestos divertidos y saltando al final. Hellen no podía dejar de reír mientras grababa. “¡Perfecto, Jhoan! ¡Eres todo un modelo!”, exclamó.
Luego fue el turno de Santiago. Con su carácter más tranquilo y reflexivo, decidió caminar por el jardín de flores, haciendo pausas para observarlas y mostrar su atuendo con elegancia. Hellen capturó cada momento, asegurándose de que la luz resaltara los colores de la camisa de Santiago. “¡Muy bien, Santiago! ¡Eres un profesional!”, le dijo Hellen.
Celeste fue la siguiente. Con su vestido amarillo, decidió caminar alrededor de la fuente. Su paso era sereno y sus movimientos suaves, lo que le dio un aire de gracia a la grabación. Hellen estaba encantada. “¡Celeste, luces como una princesa! ¡Esto va a ser increíble!”, comentó emocionada.
Finalmente, fue el turno de Hellen. Les pasó la cámara a sus amigos y se preparó para su momento en la pasarela. Decidió caminar por el puente de madera, girando con elegancia y sonriendo a la cámara. Sus amigos la animaban y la hacían reír, lo que hizo que la grabación fuera aún más especial.
Después de grabar todas las tomas, se sentaron en el césped para revisar el material. Hellen les mostró cada clip y discutieron cuáles eran los mejores momentos. Todos estaban emocionados de ver lo bien que había salido todo. “¡Tenemos que editar esto y agregarle música!”, sugirió Santiago. “Conozco un programa que podemos usar para hacerlo.”
Pasaron el resto de la tarde en casa de Hellen, trabajando en la edición del video. Cada uno contribuyó con ideas y sugerencias, y pronto el video comenzó a tomar forma. Eligieron una música alegre y vibrante que combinaba perfectamente con las escenas que habían grabado. “¡Esto se ve increíble!”, dijo Jhoan mientras veían el resultado final. “Hellen, tuviste una idea genial.”
El video quedó terminado y decidieron subirlo a una plataforma de videos en línea para compartirlo con el mundo. “¡Voy a ponerle un título llamativo!”, dijo Hellen mientras escribía: “El Mejor Video de Moda de Todos – Amigos en Canterlot”. Con un clic, el video estaba en línea.
Los días siguientes fueron una sorpresa tras otra. El video comenzó a recibir visitas y comentarios positivos de personas de todo el mundo. “¡Esto es increíble!”, exclamó Celeste mientras leía los comentarios. “A la gente realmente le gusta nuestro video.”
Pronto, el video se volvió viral y empezaron a recibir mensajes de personas interesadas en colaborar con ellos. Marcas de ropa, otros creadores de contenido y hasta un programa de televisión local se pusieron en contacto con Hellen y sus amigos. “¡Esto es más grande de lo que imaginé!”, decía Hellen, asombrada por el alcance de su idea.
Un día, recibieron una invitación para participar en un concurso de videos de moda para jóvenes creadores. El premio era una beca para un curso de moda en una prestigiosa academia. “¡Tenemos que participar!”, dijo Hellen emocionada. “Esto podría abrirnos muchas puertas.”
Cuentos cortos que te pueden gustar
Los Mejores Amigos en el Partido de la Amistad
La Jirafa y el Mamut Misterioso: Una Aventura Dulce en el Bosque
La clave para entender el mundo, a través de los mapas conceptuales
Autor del Cuento
Soy Francisco J., apasionado de las historias y, lo más importante, padre de un pequeño. Durante el emocionante viaje de enseñar a mi hijo a leer, descubrí un pequeño secreto: cuando las historias incluyen a amigos, familiares o lugares conocidos, la magia realmente sucede. La conexión emocional con el cuento motiva a los niños a sumergirse más profundamente en las palabras y a descubrir el maravilloso mundo de la lectura. Saber más de mí.