En un pequeño pueblo rodeado por las majestuosas montañas andinas y la exuberante selva amazónica, vivían tres amigos inseparables: Lucía, Grecia y Martín. Eran conocidos en todo el pueblo por su inquebrantable amistad y por las aventuras que compartían, siempre llenas de alegría y compañerismo.
Un día, mientras jugaban cerca del río, escucharon una leyenda sobre una montaña encantada que guardaba un secreto ancestral. Se decía que aquel que descubriera el secreto, encontraría la verdadera esencia de la amistad. Movidos por la curiosidad y el deseo de fortalecer aún más su unión, decidieron emprender una aventura para descubrir ese misterio.
Prepararon sus mochilas con choclos y charqui, y se aseguraron de llevar sus ponchos para protegerse del frío. Antes de partir, la abuela de Lucía les dio un amuleto de huayruro para la buena suerte y les enseñó algunas palabras en quechua, la lengua de sus antepasados.
La travesía no fue fácil. Atravesaron senderos estrechos, subieron pendientes empinadas y se adentraron en la densa neblina que a menudo cubría la montaña. Pero los tres amigos se apoyaban mutuamente, y cuando uno flaqueaba, los otros dos estaban allí para levantar su ánimo.
Durante el camino, se encontraron con un cóndor que sobrevolaba majestuosamente el cielo. Grecia, que conocía el lenguaje de las aves, entendió que el cóndor les advertía de los peligros que acechaban en la montaña. Agradecidos por el consejo, continuaron su camino con mayor cautela.
Al llegar a la cima, se encontraron con un viejo sabio, un amauta, que les habló de la importancia de la pachamama y les enseñó a respetar la naturaleza como fuente de vida y sabiduría. Les explicó que el secreto de la montaña no era un tesoro material, sino el descubrimiento del valor de la amistad y la unidad en la diversidad.
Los niños escucharon atentamente y prometieron llevar ese mensaje a su pueblo. Descendieron la montaña con el corazón lleno de gratitud y una nueva comprensión sobre la amistad. Desde ese día, Lucía, Grecia y Martín no solo fueron amigos, sino también mensajeros de la unidad y el respeto por todas las formas de vida.
La historia de su aventura se extendió por todo el pueblo y más allá, inspirando a otros a buscar el verdadero significado de la amistad. Y así, la leyenda de la montaña encantada continuó viva, pasando de generación en generación, recordando a todos que la amistad es el tesoro más valioso que podemos encontrar.
Cuentos cortos que te pueden gustar
La Mariposa y la Hormiga
Tony y el Árbol Encantado
Nancy e Ileana: Hermanas de Corazón
Autor del Cuento
Soy Francisco J., apasionado de las historias y, lo más importante, padre de un pequeño. Durante el emocionante viaje de enseñar a mi hijo a leer, descubrí un pequeño secreto: cuando las historias incluyen a amigos, familiares o lugares conocidos, la magia realmente sucede. La conexión emocional con el cuento motiva a los niños a sumergirse más profundamente en las palabras y a descubrir el maravilloso mundo de la lectura. Saber más de mí.