Había una vez, en un hermoso pueblo lleno de colores y sabores, cuatro amigos inseparables: Eli Pan Integran, Camila La Lechuga, Gaby La Zanahoria y Regina Queso Panela. Cada uno de ellos era muy especial y tenía su propia personalidad. Eli, con su camiseta amarilla que tenía un gran dibujo de una rebanada de pan, siempre estaba listo para hacer reír a sus amigos. Camila, que tenía el cabello largo y verde como las hojas de una lechuga, era la más tranquila y siempre pensaba en ideas saludables. Gaby, con su pelo naranja como una zanahoria y su ropa divertida, era la más enérgica y le encantaba jugar. Por último, estaba Regina, con su cabello rizado y rubio, que siempre llevaba puesta su camiseta blanca con dibujos de quesos. Ella era la amiga dulce que siempre pensaba en hacer felices a los demás.
Un día soleado, mientras jugaban en el parque, Camila sugirió algo emocionante. «¿Por qué no hacemos una gran fiesta de alimentos saludables?», propuso. «Podemos invitar a todos nuestros amigos y compartir con ellos lo que sabemos sobre la alimentación saludable».
Eli, saltando de alegría, dijo: «¡Esa es una idea genial, Camila! Podemos preparar muchas cosas ricas y divertidas». Gaby, siempre lista para una aventura, agregó: «¡Sí! ¡Y podemos hacer juegos sobre frutas y verduras! ¡Será muy divertido!». Regina, entusiasmada, asintió y dijo: «¡Podemos hacer un concurso de quién trae la comida más creativa y saludable!».
Los cuatro amigos comenzaron a planear su fiesta. Decidieron que cada uno traería algo especial. Eli se encargaría de los bocadillos, Camila de las ensaladas, Gaby de los postres y Regina de las bebidas. Al día siguiente, se reunieron en la casa de Camila para prepararlo todo.
Cuando llegaron a la casa de Camila, ella les mostró su cocina. «Vamos a hacer una ensalada de frutas y una ensalada verde», dijo. Eli, con una gran sonrisa, dijo: «¡Yo puedo hacer pan integral! ¡A todos les encantará!». Gaby, con su energía contagiosa, agregó: «Y yo haré galletas de zanahoria y avena. ¡Serán deliciosas!». Regina, siempre dulce, dijo: «Yo haré limonada fresca con un toque de menta. ¡Perfecto para el verano!».
Comenzaron a trabajar juntos. Camila sacó una gran ensaladera y empezó a cortar fresas, plátanos y kiwis. «¡Miren qué colores tan bonitos!», dijo mientras mezclaba las frutas. Eli, que estaba haciendo el pan integral, dejó que la masa creciera mientras él bromeaba y hacía reír a todos.
Gaby, mientras tanto, se puso a rallar zanahorias para sus galletas. «¡Esto será divertido!», gritó con alegría, y todos la miraron con una sonrisa. Regina, con su voz suave, les dijo: «No olviden que debemos usar ingredientes frescos y saludables. Eso es lo más importante».
Después de un rato, sus deliciosos platillos comenzaron a tomar forma. La cocina estaba llena de risas y aromas maravillosos. Cuando todo estuvo listo, miraron sus creaciones. La mesa estaba llena de colores y formas divertidas. «¡Esto se ve increíble!», exclamó Eli mientras se relamía los labios.
Camila se sintió muy feliz al ver cómo todo había salido. «Esto será una fiesta maravillosa. Pero no olvidemos el juego. ¡Necesitamos hacer un mural sobre la alimentación saludable!».
Eli, Gaby y Regina estuvieron de acuerdo. Así que, con muchas hojas de papel y colores, comenzaron a dibujar frutas y verduras. Cada uno de ellos dibujó su alimento favorito y lo explicó a los demás. Gaby dibujó una zanahoria gigante y dijo: «¡Las zanahorias son geniales porque son crujientes y deliciosas! Además, ayudan a ver bien».
Regina, entusiasmada, dibujó un gran trozo de queso y dijo: «¡El queso es bueno para nuestros huesos! Nos ayuda a ser fuertes». Camila, con una gran hoja verde, explicó: «¡Las lechugas son muy importantes porque tienen muchas vitaminas y son refrescantes!». Eli, finalmente, dibujó un gran trozo de pan integral y dijo: «¡El pan integral es bueno para nuestra energía y es delicioso!».
Cuando terminaron su mural, se sintieron muy orgullosos. «¡Esto se ve genial!», dijo Regina. «Deberíamos exhibirlo en nuestra fiesta para que todos lo vean». Todos estuvieron de acuerdo y comenzaron a hacer los últimos preparativos.
Finalmente, llegó el día de la fiesta. Los amigos invitaron a todos sus compañeros del colegio y decoraron el parque con globos y serpentinas de colores. El sol brillaba y todos estaban emocionados. Cuando los niños llegaron, Eli, Camila, Gaby y Regina los recibieron con una gran sonrisa.
«¡Bienvenidos a nuestra fiesta de alimentos saludables!», exclamaron al unísono. Los niños miraron alrededor y se sorprendieron al ver todas las deliciosas comidas que habían preparado. Camila presentó su ensalada de frutas, y los niños la probaron. «¡Está riquísima!», gritó uno de ellos. Gaby, emocionada, ofreció sus galletas de zanahoria y todos las devoraron rápidamente.
Después de disfrutar de la comida, Eli, Camila, Gaby y Regina organizaron juegos y actividades. Hicieron una búsqueda del tesoro donde los niños tenían que encontrar frutas y verduras escondidas por todo el parque. Al final, todos aprendieron sobre cada alimento que encontraron.
«¡Miren lo que he encontrado!», gritó un niño mientras levantaba un tomate. «¡Es bueno para la piel!», respondió otro. Camila explicó: «¡Sí, y es delicioso en ensaladas!».
Los niños se divertían mientras jugaban y aprendían. A medida que avanzaba el día, todos se sentaron en círculo y Regina, con su voz dulce, les contó sobre la importancia de tener una buena relación con la comida. «La comida es buena y nos ayuda a crecer fuertes y sanos. Siempre debemos comer lo que nos hace sentir bien y feliz», dijo Regina con una gran sonrisa.
Al escucharla, todos los niños asintieron. «Sí, y también debemos recordar que está bien disfrutar de dulces de vez en cuando, pero siempre balanceados con alimentos saludables», añadió Eli.
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Autor del Cuento
Soy Francisco J., apasionado de las historias y, lo más importante, padre de un pequeño. Durante el emocionante viaje de enseñar a mi hijo a leer, descubrí un pequeño secreto: cuando las historias incluyen a amigos, familiares o lugares conocidos, la magia realmente sucede. La conexión emocional con el cuento motiva a los niños a sumergirse más profundamente en las palabras y a descubrir el maravilloso mundo de la lectura. Saber más de mí.