Cuentos de Amistad

La Gran Misión de los Juguetes

Lectura para 6 años

Tiempo de lectura: 5 minutos

Español

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Era una fría mañana de invierno en la ciudad de Canterlot. La nieve cubría las calles y los tejados, y el aire olía a pino y chocolate caliente. Jhoan, Celeste, Santiago, Iker y Hellen estaban reunidos en la casa de Jhoan, discutiendo un plan muy importante.

«El Festival de Juguetes para Niños es mañana, y tenemos que llevar todas las bolsas de juguetes que hemos recolectado,» dijo Jhoan con entusiasmo. «Pero primero, necesitamos recuperar las bolsas del casillero de almacenamiento.»

Todos asintieron, emocionados por la misión. Habían trabajado duro para recolectar juguetes para los niños necesitados y no podían esperar para ver las sonrisas en sus rostros.

«Vamos al casillero de almacenamiento de inmediato,» sugirió Celeste, siempre práctica.

El grupo se abrigó bien con bufandas, guantes y gorros, y salieron hacia el casillero de almacenamiento de Jhoan. Al llegar, Jhoan buscó la llave en su bolsillo, pero su expresión cambió rápidamente.

«¡Oh, no! ¡He olvidado la llave en mi casillero en la escuela!» exclamó con preocupación.

Los demás se miraron entre sí, intentando pensar en una solución. La escuela estaba cerrada por las vacaciones de invierno, y sabían que no sería fácil entrar.

«¿Qué vamos a hacer ahora?» preguntó Iker, con el ceño fruncido.

Santiago, que siempre tenía ideas creativas, levantó una mano. «Podríamos colarnos por las rejillas de ventilación, desactivar el sistema de seguridad y distraer al conserje antes de coger la llave,» sugirió con una sonrisa traviesa.

«Eso suena complicado,» dijo Celeste, frunciendo el ceño. «Y también podría meternos en muchos problemas.»

Iker, que siempre pensaba en la comida, tuvo una idea diferente. «Podríamos atraer a la directora Celestia afuera con un plato de pastelitos y colarnos en la escuela mientras está distraída,» propuso, imaginando el olor dulce de los pastelitos.

Jhoan y los demás consideraron la idea, pero no les convenció del todo.

«¿Y si usamos mi súper fuerza para levantar toda la escuela?» sugirió Santiago, flexionando sus músculos. «Podríamos recuperar la llave en un santiamén.»

Hellen, que siempre pensaba en soluciones prácticas y seguras, desaprobó todas las ideas. «Chicos, todas estas ideas equivalen a allanamiento de morada,» dijo con firmeza. «Tengo una idea mucho más simple. ¿Por qué no llamamos al teléfono de la directora Celestia y le pedimos que abra las puertas de la escuela para nosotros?»

Los demás se quedaron en silencio por un momento, asimilando la propuesta de Hellen.

«Es una gran idea,» dijo Jhoan, finalmente. «No nos meteremos en problemas y conseguiremos la llave de manera honesta.»

Con la decisión tomada, Hellen sacó su teléfono y marcó el número de la directora Celestia. Después de unos segundos, la voz amable de la directora respondió al otro lado de la línea.

«Hola, directora Celestia. Somos Jhoan, Hellen, Celeste, Santiago e Iker. Necesitamos recuperar la llave de nuestro casillero de almacenamiento para poder llevar los juguetes al Festival de Juguetes para Niños. ¿Podría ayudarnos a abrir la escuela, por favor?» explicó Hellen.

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Soy Francisco J., apasionado de las historias y, lo más importante, padre de un pequeño. Durante el emocionante viaje de enseñar a mi hijo a leer, descubrí un pequeño secreto: cuando las historias incluyen a amigos, familiares o lugares conocidos, la magia realmente sucede. La conexión emocional con el cuento motiva a los niños a sumergirse más profundamente en las palabras y a descubrir el maravilloso mundo de la lectura. Saber más de mí.

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