Había una vez, en un bosque encantado rodeado de montañas y ríos brillantes, cuatro amigos muy especiales: un dragón llamado Drago, un cocodrilo llamado Coco, una serpiente llamada Suri y un puma llamado Pumi. Drago era un dragón enorme con escamas verdes que brillaban como esmeraldas. Siempre se sentía feliz volando por los cielos. Coco, el cocodrilo, tenía un gran sentido del humor, y siempre hacía reír a sus amigos con sus travesuras. Suri, la serpiente, era muy sabia y le encantaba contar historias sobre las estrellas y la luna. Y por último, Pumi, el puma, era ágil y rápido, siempre explorando las partes más recónditas del bosque.
Un día, mientras disfrutaban de un hermoso día al borde del río, Drago notó que sus amigos parecían un poco extraños. Coco no paraba de hacer chistes, pero su sonrisa no era del todo sincera. Suri se enrollaba y desenrollaba, pero sus ojos parecían tristes. Y Pumi, aunque saltaba y corría como siempre, a veces se detenía a mirar al horizonte con una expresión pensativa.
«¿Qué les pasa, amigos?», preguntó Drago, aleteando sus grandes alas. «Parece que hay algo que les preocupa. Estoy aquí para escuchar.»
Pumi se sentó y miró a sus amigos. «A veces, aunque estamos juntos y jugando, sentimos un poco de tristeza o preocupación, pero no sabemos cómo expresarlo», explicó. «Cada uno siente algo diferente, pero no siempre es fácil hablar de ello.»
Coco asintió. «Yo, por ejemplo, me siento un poco asustado a veces por las tormentas que llegan. Hago chistes para no pensar en eso, pero no siempre es suficiente», confesó.
Suri, con su voz suave, dijo: «Yo me siento a veces sola en mis pensamientos. Las historias me ayudan, pero a veces necesito compañía para enfrentar mis miedos.»
«Eso es muy importante, amigos», dijo Drago. «Todos tenemos emociones, y es normal sentir miedo, tristeza o soledad. Pero, ¿y si hacemos un viaje para descubrir más sobre nuestras emociones? Podríamos aprender a expresarlas y apoyarnos unos a otros.»
Los amigos miraron a Drago con ojos brillantes. ¡Eso sonaba como una gran aventura! Así que decidieron emprender el viaje al bosque de las emociones, un lugar que habían escuchado en las historias de Suri, donde cada emoción tenía su propio rincón especial.
Mientras caminaban, se encontraron con un misterioso duende llamado Lúcido, que estaba sentado en una piedra brillante. Él era el guardián del bosque de las emociones. «¡Hola, amigos! Bienvenidos. Estoy aquí para ayudarles a explorar sus sentimientos», dijo el duende con una voz melodiosa.
«¡Hola, Lúcido!», exclamaron los amigos al unísono. «Estamos aquí para descubrir nuestras emociones.»
«Maravilloso», respondió Lúcido. «Aquí en el bosque, cada emoción es representada por un árbol único. Los árboles pueden mostrarles cómo se siente cada uno. Sigamos, les enseñaré.»
El primer árbol que encontraron era un inmenso árbol de hojas moradas. «Este es el Árbol de la Tristeza», explicó Lúcido. «Cuando nos sentimos tristes, puede parecer que no hay luz en el día. Pero si les miran bien, en sus hojas hay lágrimas que brillan cuando sale el sol.»
Suri se acercó y tocó las hojas moradas. «A veces siento que la tristeza me envuelve, pero nunca pensé que podría ser algo natural», dijo, sintiéndose un poco más aliviada.
Luego, llegaron a un árbol cubierto de espinas y con hojas de colores oscuros, que parecía un poco amenazante. «Este es el Árbol del Miedo», dijo el duende. «El miedo puede hacer que evitemos cosas, pero también puede protegernos si sabemos cómo enfrentarlo.»
Coco, sintiéndose inspirado, decidió acercarse al árbol. «A veces tengo miedo de lo que no puedo ver, pero ahora veo que puedo aprender a superar esos miedos», dijo con una sonrisa.
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Autor del Cuento
Soy Francisco J., apasionado de las historias y, lo más importante, padre de un pequeño. Durante el emocionante viaje de enseñar a mi hijo a leer, descubrí un pequeño secreto: cuando las historias incluyen a amigos, familiares o lugares conocidos, la magia realmente sucede. La conexión emocional con el cuento motiva a los niños a sumergirse más profundamente en las palabras y a descubrir el maravilloso mundo de la lectura. Saber más de mí.