En la universidad, donde Cerix y Tyrex estudiaban con mucha emoción, todo parecía tranquilo y normal. Las aulas estaban llenas de risas, los árboles del campus se mecían con el viento y los días transcurrían sin ningún problema. Cerix, un niño muy curioso y valiente, siempre estaba listo para descubrir algo nuevo. Su mejor amigo, Tyrex, era fuerte y muy listo, siempre ayudándole cuando las cosas se ponían difíciles. Juntos formaban un equipo perfecto.
Un día, mientras caminaban hacia la biblioteca, Cerix se detuvo de repente y miró a su alrededor con mucho cuidado. “¿Has visto esas grietas en la pared, Tyrex?” preguntó señalando con el dedo. Tyrex siguió su mirada y sus ojos se abrieron un poco más. En varias paredes del campus comenzaron a aparecer unas grietas rojas que brillaban como si tuviesen fuego dentro. Parecían simples fracturas, pero en realidad, eran algo muy extraño y misterioso.
Cerix y Tyrex no sabían que Dogmi, Vewor, Vawer y Renata, cuatro amigos que también estudiaban en la universidad, habían tenido que salir ese día para resolver otro problema en el pueblo cercano. Así que, por ese motivo, Cerix y Tyrex se quedaron a cargo del campus y debían descubrir qué era lo que estaba pasando con esas grietas. Decidieron que no podían esperar, tenían que investigar ellos mismos.
Mientras caminaban con cuidado cerca de una de las grietas más grandes, de repente, de la pared empezó a salir una sombra oscura y extraña. Eran los Dimonio, criaturas desconocidas y oscuras que comenzaron a invadir la universidad con una fuerza imparable. Eran como monstruos tristes que querían adueñarse de todos los rincones. Cerix y Tyrex se asustaron al principio, pero enseguida pensaron que ellos podían hacer algo para proteger su escuela.
En ese momento, el campus entero comenzó a cambiar. No solo aparecieron estas criaturas, sino que otros seres mágicos también despertaron. Aparecieron dogmoster, que eran unos perros grandes y fuertes con un corazón bondadoso; vampi, unos pequeños vampiros que, a pesar de su nombre, solo querían divertirse; humanos con poderes especiales; vamrow, misteriosas criaturas de la sombra; tibox, ágiles y veloces; y cabax, valientes guerreros con armaduras brillantes.
Cada raza mostró sus habilidades. Los dogmoster corrían rápido y ladraban con fuerza para asustar a los Dimonio. Vampi usaban sus alas para volar alto y avisar a los demás cuando veía que las criaturas oscuras se acercaban. Los humanos, con sus habilidades especiales, formaban barreras de luz para proteger a sus amigos. Vamrow se deslizaban silenciosos y trataban de descubrir cómo detener la invasión mientras tibox y cabax defendían las entradas y ventanas con valentía.
Pero en medio de todos esos sonidos y movimientos, los Dimonio comenzaron a cantar. Sus cantos eran profundos y extraños, y con cada nota que cantaban, más cambios sucedían en el mundo. Las paredes temblaban, el suelo temblaba, y parecía que todo el campus, y quizás el mundo, iba a transformarse para siempre.
Cerix no quería que esto sucediera. Con la ayuda de Tyrex, corrieron hasta el carro mágico que tenían guardado en un garaje secreto bajo la universidad. Este no era un carro normal. Tenía poderes especiales que solo ellos podían usar, y lo mejor era que podía viajar a través del tiempo.
Mientras conducían el carro entre las grietas y las criaturas, Cerix cerró los ojos y usó todo el poder que tenía dentro de él. De repente, vio un recuerdo muy claro en su mente. Vio a Dogmi y Vewor antes de irse de la universidad, hablando de un plan para proteger el campus en caso de que algo terrible sucediera. Ellos habían dejado una señal, un mensaje oculto que solo los valientes podrían descubrir.
La señal estaba cerca de una de las raíces más grandes del árbol antiguo del campus. Sin perder tiempo, Cerix y Tyrex llevaron el carro hasta allí y encontraron un pequeño dispositivo que parecía un reloj mágico. Cuando lo tocaron, el reloj emitió una luz muy brillante y apareció Dogmi y Vewor frente a ellos, como si hubieran regresado para ayudar.
“¡Cerix! ¡Tyrex! Sabíamos que ustedes serían los valientes que quedarían a cargo,” dijo Dogmi con una sonrisa. “Estas grietas no solo son puertas para los Dimonio, sino que también son señales de que debemos unir nuestras fuerzas.”
Vewor añadió, “Cada uno de nosotros debe usar su poder juntos para cerrar esas grietas y expulsar a los Dimonio.”
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Autor del Cuento
Soy Francisco J., apasionado de las historias y, lo más importante, padre de un pequeño. Durante el emocionante viaje de enseñar a mi hijo a leer, descubrí un pequeño secreto: cuando las historias incluyen a amigos, familiares o lugares conocidos, la magia realmente sucede. La conexión emocional con el cuento motiva a los niños a sumergirse más profundamente en las palabras y a descubrir el maravilloso mundo de la lectura. Saber más de mí.