Había una vez, en un pequeño pueblo rodeado de montañas y bosques, tres amigos inseparables: Sofía, Cristopher y Emily. Sofía era una niña de cabello castaño que siempre llevaba un vestido rojo brillante. Cristopher, el más travieso del grupo, tenía el cabello rubio y solía vestir con un mono azul. Emily, la más pequeña, tenía el cabello negro y siempre usaba una camisa verde que combinaba con sus ojos.
Un día soleado de verano, los tres decidieron aventurarse en el bosque que rodeaba su pueblo. Habían oído historias sobre un lugar mágico en el corazón del bosque, donde los animales podían hablar y cosas maravillosas sucedían. Con sus mochilas llenas de bocadillos y agua, se adentraron en el bosque con emoción y un poco de nerviosismo.
Mientras caminaban, escucharon un susurro en los árboles. «Bienvenidos al Bosque Encantado,» dijo una voz suave pero firme. Los niños se detuvieron y miraron a su alrededor, buscando al dueño de la voz. De repente, un búho anciano con ojos sabios apareció en una rama baja.
«Soy Olivo, el guardián del bosque,» dijo el búho. «Sé que están buscando el corazón del bosque. Puedo guiarlos, pero primero deben demostrar que son amigos de la naturaleza.»
Sofía, Cristopher y Emily asintieron entusiasmados. Olivo les pidió que recogieran basura del suelo y que no dañaran las plantas. Los niños lo hicieron con gusto, limpiando el área y cuidando de no pisar las flores.
«Ahora están listos,» dijo Olivo. «Síganme.»
Caminaron durante un rato, siguiendo a Olivo a través de senderos ocultos y paisajes hermosos. De repente, llegaron a un claro donde un ciervo elegante y una ardilla juguetona los esperaban.
«Hola, niños,» saludó el ciervo. «Soy Lumin y ella es Chispa,» dijo señalando a la ardilla. «Estamos aquí para ayudarles en su aventura.»
Los niños estaban maravillados. Nunca habían visto animales hablar antes. «¿Nos pueden contar más sobre este lugar?» preguntó Emily.
«Claro,» respondió Chispa, saltando de rama en rama. «Este bosque es un lugar mágico donde todos los seres vivos coexisten en armonía. Pero también es un lugar que necesita ser protegido. Ustedes pueden ayudarnos.»
Los niños estaban dispuestos a ayudar. Lumin les explicó que había un árbol antiguo en el corazón del bosque que estaba enfermo. Su misión era encontrar la manera de curarlo.
«El árbol necesita el agua del río cristalino que fluye más allá de la colina,» explicó Lumin. «Pero el camino está lleno de desafíos. ¿Están listos?»
Los tres amigos asintieron con determinación. Guiados por Olivo, comenzaron su travesía hacia el río. En el camino, se encontraron con un puente roto. Sin dudarlo, trabajaron juntos para arreglarlo usando ramas y hojas fuertes. Cuando terminaron, pudieron cruzar con seguridad.
Más adelante, el camino se volvió más estrecho y empinado. «Debemos tener cuidado,» advirtió Cristopher. Pero Emily, siendo la más pequeña, resbaló y cayó en un pequeño hoyo. «¡Ayuda!» gritó.
Sofía y Cristopher corrieron a ayudarla. Con la ayuda de Chispa, que les trajo una cuerda hecha de lianas, lograron sacar a Emily del hoyo. «Gracias, Chispa,» dijo Emily, abrazando a la ardilla.
Finalmente, llegaron al río cristalino. El agua era tan clara que podían ver los peces nadando felizmente. «Debemos llenar estas botellas con el agua del río,» dijo Olivo. Los niños llenaron sus botellas y emprendieron el camino de regreso.
De vuelta en el claro, encontraron el árbol antiguo. Sus hojas estaban marchitas y su tronco parecía seco. «Rápido, viertan el agua en las raíces,» dijo Lumin.
Los niños vertieron cuidadosamente el agua en las raíces del árbol. Lentamente, las hojas comenzaron a recuperar su color verde y el tronco se volvió más fuerte. «Lo lograron,» dijo Olivo con una sonrisa. «Han salvado el corazón del bosque.»
Los animales del bosque se reunieron alrededor de los niños, agradeciéndoles por su valentía y amabilidad. «Siempre serán bienvenidos aquí,» dijo Lumin. «Este bosque será su segundo hogar.»
Sofía, Cristopher y Emily se despidieron de sus nuevos amigos y regresaron a su pueblo con el corazón lleno de alegría. Sabían que habían vivido una aventura que nunca olvidarían y que siempre tendrían un lugar especial en el Bosque Encantado.
Y así, los tres amigos aprendieron la importancia de la naturaleza y la amistad, y vivieron felices, sabiendo que siempre serían los guardianes del bosque.
Fin.
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Autor del Cuento
Soy Francisco J., apasionado de las historias y, lo más importante, padre de un pequeño. Durante el emocionante viaje de enseñar a mi hijo a leer, descubrí un pequeño secreto: cuando las historias incluyen a amigos, familiares o lugares conocidos, la magia realmente sucede. La conexión emocional con el cuento motiva a los niños a sumergirse más profundamente en las palabras y a descubrir el maravilloso mundo de la lectura. Saber más de mí.