Cuentos Clásicos

La Armonía Perdida

Lectura para 11 años

Tiempo de lectura: 5 minutos

Español

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En un pequeño pueblo rodeado por un denso y frondoso bosque vivía una niña llamada Julia. Julia tenía el cabello largo y trenzado, y sus ojos brillaban con la curiosidad y la inocencia propia de su edad. Pasaba sus días explorando los rincones del bosque, siempre en busca de nuevas aventuras y descubrimientos. A menudo, su mejor amigo, Facundo, un niño con una gran imaginación y una mirada llena de asombro, la acompañaba en sus travesuras.

Un día, mientras jugaban cerca de un arroyo, Julia y Facundo escucharon un susurro extraño proveniente de los árboles. Siguiendo el sonido, encontraron a un anciano de barba blanca y ojos llenos de sabiduría. Su nombre era Casimiro, y aunque nunca lo habían visto antes, él les habló como si los conociera de toda la vida.

—Hola, niños —dijo Casimiro con una sonrisa amable—. He estado observándolos y veo que tienen un gran amor por la naturaleza. Me alegra ver que hay jóvenes como ustedes que aprecian la belleza de nuestro mundo.

Julia y Facundo se miraron, sorprendidos y curiosos.

—¿Quién eres? —preguntó Facundo—. Nunca te habíamos visto por aquí.

—Soy Casimiro, el guardián del bosque —respondió el anciano—. Mi tarea es asegurarme de que los humanos y la naturaleza vivan en armonía. Pero últimamente, he notado que esta armonía está en peligro.

Los niños se sentaron a escuchar atentamente mientras Casimiro les contaba sobre los problemas que enfrentaba el bosque. Los árboles estaban siendo talados sin control, los animales se estaban quedando sin hogar y el arroyo comenzaba a secarse.

—Necesitamos ayuda para restaurar el equilibrio —dijo Casimiro—. Y creo que ustedes dos son perfectos para esta misión.

Julia y Facundo aceptaron el desafío sin dudarlo. Casimiro les entregó un mapa antiguo que mostraba la ubicación de cuatro amuletos mágicos, cada uno con el poder de restaurar un aspecto del bosque. Con estos amuletos, podrían devolver la vida y la armonía al lugar que tanto amaban.

La primera parada en su viaje fue un claro donde vivía Maruja, una mujer sabia y amable que conocía todos los secretos del bosque. Maruja los recibió con los brazos abiertos y les dio algunos consejos para encontrar el primer amuleto, que estaba escondido en el corazón de un árbol antiguo.

—Recuerden, deben tratar al bosque con respeto —les advirtió Maruja—. Solo así podrán ganarse su confianza y encontrar lo que buscan.

Guiados por las palabras de Maruja, Julia y Facundo emprendieron su búsqueda. Caminaron durante horas, admirando la belleza del bosque y aprendiendo a respetarlo más con cada paso. Finalmente, encontraron el árbol antiguo. Con cuidado, abrieron un pequeño compartimento en el tronco y descubrieron el primer amuleto: una piedra brillante que emitía una luz cálida y reconfortante.

Con el primer amuleto en su poder, los niños regresaron con Casimiro, quien les explicó cómo usarlo para restaurar parte del bosque. Colocaron la piedra en el arroyo, y al instante, el agua comenzó a fluir más clara y abundante. Los animales se acercaron para beber, agradecidos por el regalo.

Animados por su éxito, Julia y Facundo continuaron su aventura. El segundo amuleto se encontraba en una cueva oscura y misteriosa, protegida por un oso gigante. Al principio, los niños estaban asustados, pero recordaron las palabras de Maruja y se acercaron al oso con respeto y calma. Facundo le ofreció algunas bayas que había recogido, y el oso, sorprendido por su gesto de amistad, les permitió entrar en la cueva.

Dentro de la cueva, encontraron el segundo amuleto, un cristal azul que brillaba como el cielo. Al regresar al claro del bosque, colocaron el cristal en el suelo, y al instante, la tierra se volvió más fértil y las plantas comenzaron a crecer de nuevo, llenando el aire con sus colores y aromas.

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Soy Francisco J., apasionado de las historias y, lo más importante, padre de un pequeño. Durante el emocionante viaje de enseñar a mi hijo a leer, descubrí un pequeño secreto: cuando las historias incluyen a amigos, familiares o lugares conocidos, la magia realmente sucede. La conexión emocional con el cuento motiva a los niños a sumergirse más profundamente en las palabras y a descubrir el maravilloso mundo de la lectura. Saber más de mí.

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