Cuentos de Fantasía

El Vínculo de Dracoris y Aria

Lectura para 11 años

Tiempo de lectura: 5 minutos

Español

Puntuación:

5
(1)
 

Compartir en WhatsApp Compartir en Telegram Compartir en Facebook Compartir en Twitter Compartir por correo electrónico
5
(1)

En una tierra donde el crepúsculo eterno dominaba el cielo, existía un mundo en el que dragones y humanos vivían en constante conflicto. Las montañas irregulares de la Cordillera Sin Fin se alzaban como gigantes silenciosos, observando el eterno enfrentamiento entre estas dos especies. Sin embargo, en medio de esta enemistad, surgió un vínculo peculiar y poderoso que cambiaría el destino de ambos mundos.

Dracoris era un dragón temido por todos. Sus escamas, de un azul oscuro con destellos plateados, brillaban bajo la luz tenue del crepúsculo, y sus ojos fieros reflejaban la sabiduría de siglos. Era conocido por su poder y su ferocidad en la batalla, pero también por su solitaria existencia en una cueva oculta entre las montañas.

Una noche, durante una de sus cacerías nocturnas, Dracoris encontró algo que cambiaría su vida para siempre. En el corazón del bosque, entre los árboles retorcidos y las plantas luminosas, escuchó el llanto de una pequeña criatura. Al acercarse, descubrió a una niña humana, abandonada y vulnerable. A pesar de su instinto inicial de dejarla, algo en la valentía de la niña lo conmovió profundamente. No pudo dejarla sola en la naturaleza, y decidió llevarla de vuelta a su guarida.

Dracoris cuidó de la niña como si fuera su propia hija. La llamó Aria, un nombre que significaba «melodía» en la antigua lengua de los dragones. Con el tiempo, Aria creció y se convirtió en una joven curiosa y valiente. A pesar de ser humana, amaba a su padre dragón y a su hogar en la montaña. Dracoris, a su vez, la protegía con su vida, enseñándole todo lo que sabía sobre el mundo, tanto el de los dragones como el de los humanos.

Aria era feliz con Dracoris, pero su curiosidad por el mundo exterior crecía cada día. Sabía que era diferente, y aunque amaba a su padre, quería descubrir más sobre su propia especie y su pasado. Un día, decidió hablar con Dracoris sobre sus deseos.

—Padre, quiero saber más sobre los humanos. Quiero entender quién soy y de dónde vengo —dijo Aria, con determinación en su voz.

Dracoris, aunque preocupado, comprendió los deseos de su hija. Sabía que este día llegaría y que no podía retenerla para siempre.

—Lo entiendo, Aria. El mundo exterior es peligroso, pero también es tu derecho conocerlo. Te acompañaré en tu viaje y te protegeré —respondió Dracoris con un suspiro, consciente de los riesgos que implicaba.

Así comenzó la gran aventura de Dracoris y Aria. Juntos, volaron sobre montañas y valles, explorando lugares que Aria solo había imaginado en sus sueños. Visitaron antiguas ruinas donde los humanos y los dragones una vez vivieron en armonía, y descubrieron leyendas olvidadas que hablaban de un tiempo en que ambos pueblos eran amigos.

Durante su viaje, Aria comenzó a descubrir fragmentos de su pasado. En una aldea abandonada, encontraron un viejo diario que pertenecía a sus padres biológicos. A través de sus páginas, Aria aprendió sobre el conflicto que había separado a los humanos y los dragones, y cómo sus padres habían intentado crear un puente entre ambas especies antes de ser asesinados.

La revelación fue dolorosa, pero también fortaleció la determinación de Aria. Sabía que su misión era continuar el legado de sus padres y encontrar una manera de reconciliar a los humanos y los dragones. Con Dracoris a su lado, estaba segura de que podían lograrlo.

Sin embargo, no todos los encuentros fueron pacíficos. En una ocasión, fueron atacados por un grupo de cazadores de dragones. Dracoris luchó ferozmente para proteger a Aria, demostrando una vez más su devoción y amor por ella. Aria, usando su inteligencia y valentía, ayudó a Dracoris a derrotar a los cazadores, demostrando que juntos eran invencibles.

A medida que su viaje continuaba, Aria y Dracoris encontraron aliados en ambos bandos. Humanos y dragones que estaban cansados del conflicto y deseaban la paz. Formaron una pequeña comunidad donde ambos podían vivir juntos, compartiendo sus conocimientos y culturas.

Un día, mientras exploraban una antigua biblioteca oculta en una cueva, Aria encontró un libro que contenía una profecía. La profecía hablaba de una niña criada por un dragón, que traería la paz entre los humanos y los dragones. Aria comprendió que esta era su misión, y con el apoyo de Dracoris, estaba decidida a cumplirla.

Comparte tu historia personalizada con tu familia o amigos

Compartir en WhatsApp Compartir en Telegram Compartir en Facebook Compartir en Twitter Compartir por correo electrónico

Cuentos cortos que te pueden gustar

autor crea cuentos e1697060767625
logo creacuento negro

Soy Francisco J., apasionado de las historias y, lo más importante, padre de un pequeño. Durante el emocionante viaje de enseñar a mi hijo a leer, descubrí un pequeño secreto: cuando las historias incluyen a amigos, familiares o lugares conocidos, la magia realmente sucede. La conexión emocional con el cuento motiva a los niños a sumergirse más profundamente en las palabras y a descubrir el maravilloso mundo de la lectura. Saber más de mí.

1 comentario en «El Vínculo de Dracoris y Aria»

Deja un comentario