Cuentos de Fantasía

En el Corazón del Bosque Mágico: Un Viaje hacia la Amistad y el Rescate de Iris el Unicornio

Lectura para 4 años

Tiempo de lectura: 2 minutos

Español

Puntuación:

0
(0)
 

Compartir en WhatsApp Compartir en Telegram Compartir en Facebook Compartir en Twitter Compartir por correo electrónico
0
(0)

Lolo y Nuna eran dos niños muy curiosos y valientes que vivían cerca de un bosque muy especial. Este no era un bosque común, sino un Bosque Mágico lleno de árboles que hablaban, flores que cantaban y luces que bailaban en la oscuridad. Un día, mientras jugaban cerca del bosque, escucharon una voz muy dulce y triste que parecía venir desde adentro. Era Iris, un unicornio resplandeciente con crines de colores que brillaban como el arcoíris. Iris estaba atrapada y necesitaba ayuda para salir.

Lolo y Nuna se miraron con determinación. Sabían que tenían que ayudar a Iris, pero para eso tenían que entrar juntos al Bosque Mágico, un lugar donde todo era posible, pero también donde podían perderse si no tenían cuidado. Así que empezaron a caminar, tomados de la mano, adentrándose poco a poco entre los árboles que susurraban historias antiguas.

Al avanzar, el bosque se puso más oscuro y misterioso. De repente, un pequeño animal saltó entre los arbustos y se presentó. Era Pilla, una ardilla muy lista y traviesa, con un pelaje dorado y grandes ojos brillantes. Pilla les dijo que conocía bien el bosque y que estaba dispuesta a ayudarlos a encontrar a Iris. Lolo y Nuna estaban muy contentos, porque no se sentían solos y Pilla parecía saber mucho.

—Sigamos el camino de las luces azules —dijo Pilla—, ellas nos guiarán hacia donde está Iris, aunque debemos tener cuidado porque también vive aquí un personaje que no es tan amable. Se llama Grimón, un duende que se enoja cuando alguien viene a molestar su bosque.

Los niños y Pilla sintieron un poco de miedo, pero decidieron continuar con valentía porque querían salvar a Iris. Así que siguieron las pequeñas luces azules que flotaban entre los árboles. Mientras caminaban, el bosque se llenaba de sonidos mágicos: hojas que aplaudían, ranas que cantaban y mariposas que dibujaban figuras en el aire.

Cuando llegaron a una cueva iluminada por cristales brillantes, oyeron la voz de Iris, que parecía venir desde dentro. La tristeza en su voz los hizo apresurar el paso, pero justo cuando iban a entrar, apareció Grimón, el duende malo. Tenía el rostro arrugado y los ojos muy pequeños, parecía gruñón y decía con voz áspera:

—¿Quiénes se atreven a entrar en mi bosque? ¡Nadie pasa sin mi permiso!

Lolo y Nuna se detuvieron, un poco asustados, pero Pilla saltó adelante y dijo con valentía:

—Venimos a ayudar a Iris, el unicornio. Ella está atrapada y necesita que la saquen de la cueva.

Grimón frunció el ceño y cruzó los brazos.

—¿Ayudar a un unicornio? Eso no me gusta. Iris es especial y no quiero que nadie más se la lleve.

Lolo pensó un momento y luego dijo con una sonrisa amable:

—Si no nos dejas ayudar, Iris seguirá triste y sola. ¿No te gustaría que también te ayudaran cuando lo necesites?

Nuna agregó:

—Podemos ser amigos y así todos jugamos juntos en el bosque.

Grimón se quedó en silencio. Nadie antes le había hablado con tanta amabilidad. Sus ojos brillaron por un instante y bajó un poco la cabeza. Luego dijo:

—No sé cómo ser amigo… siempre he estado solo porque creo que nadie me quiere.

Pilla se acercó con una ramita en la pata y se la mostró.

—Podemos enseñarte a ser amigo, Grimón. Si nos ayudas a liberar a Iris, te prometemos que todos serán tus amigos muy pronto.

Grimón dudó, pero su corazón empezó a latir diferente. Lentamente, se apartó de la entrada de la cueva y dijo:

—Está bien, los ayudaré.

Juntos entraron a la cueva y encontraron a Iris, que estaba enredada entre unas ramas mágicas que la tenían atrapada. Sus ojos brillaban con esperanza cuando vio a sus amigos. Lolo y Nuna comenzaron a deshacer las ramas con cuidado, mientras Pilla y Grimón ayudaban a apartarlas.

Cuando por fin Iris quedó libre, saltó de alegría y con su mágico cuerno tocó el suelo, haciendo que flores de colores aparecieran por toda la cueva. Iris miró a Grimón y dijo:

—Gracias por dejar que me ayuden. Yo también quiero ser amiga de todos.

Desde ese día, Lolo, Nuna, Pilla, Grimón e Iris se convirtieron en grandes amigos que cuidaban el Bosque Mágico juntos. Aprendieron que aunque alguien parezca un poco gruñón o diferente, siempre puede cambiar y compartir su corazón cuando hay amor y respeto.

Al salir del bosque, los colores parecían más brillantes y el aire olía a miel dulce. Lolo y Nuna se miraron felices porque habían vivido una aventura maravillosa y habían hecho nuevos amigos.

En el Bosque Mágico ahora todo era más alegre, porque la amistad había vencido al miedo y la soledad. Y así, cada vez que el sol se escondía y las luces azules volvían a bailar entre los árboles, los cinco amigos sabían que juntos podían hacer cualquier cosa.

Y colorín colorado, este cuento ha terminado.

image_pdfDescargar Cuentoimage_printImprimir Cuento

¿Te ha gustado?

¡Haz clic para puntuarlo!

Comparte tu historia personalizada con tu familia o amigos

Compartir en WhatsApp Compartir en Telegram Compartir en Facebook Compartir en Twitter Compartir por correo electrónico

Cuentos cortos que te pueden gustar

autor crea cuentos e1697060767625
logo creacuento negro

Soy Francisco J., apasionado de las historias y, lo más importante, padre de un pequeño. Durante el emocionante viaje de enseñar a mi hijo a leer, descubrí un pequeño secreto: cuando las historias incluyen a amigos, familiares o lugares conocidos, la magia realmente sucede. La conexión emocional con el cuento motiva a los niños a sumergirse más profundamente en las palabras y a descubrir el maravilloso mundo de la lectura. Saber más de mí.

Deja un comentario