Cuentos de Fantasía

La Magia de las Palabras Mágicas

Lectura para 4 años

Tiempo de lectura: 2 minutos

Español

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Había una vez, en un lugar muy lejano, una niña llamada Teresa que vivía en el campo junto a sus padres. Teresa era una niña muy alegre y curiosa, pero había algo que a menudo olvidaba: usar las palabras mágicas como «por favor» y «gracias». Esto enfadaba a sus padres y aún más a sus abuelos, quienes siempre le decían que las palabras mágicas eran muy importantes.

Un día, Teresa decidió salir a pasear por el bosque cercano a su casa. Le encantaba explorar y descubrir nuevos lugares. Mientras caminaba, se encontró con un venado hermoso con grandes ojos amables. Para su sorpresa, el venado podía hablar.

—Hola, Teresa —dijo el venado—. ¿Cómo estás?

—¡Hola! —respondió Teresa, sorprendida de escuchar al venado hablar—. Estoy bien, gracias.

El venado la miró con una expresión seria y le dijo:

—Hay algo muy importante que debo decirte. No puedes tomar agua del manantial porque no usas las palabras mágicas. El manantial es especial y solo da agua a quienes son amables y respetuosos.

Teresa se sintió muy triste al escuchar esto. Realmente quería tomar agua del manantial y ayudar a los animales del bosque que también tenían sed. Así que miró al venado y con una voz sincera dijo:

—Discúlpame, venadito. Te prometo que voy a decir las palabras mágicas desde ahora.

En ese momento, algo mágico ocurrió. De la catarata comenzó a salir agua y el manantial se llenó rápidamente. Todos los animalitos del bosque, como los conejos, las aves y las ardillas, se acercaron felices a beber el agua fresca y clara.

Teresa, muy contenta por lo que había pasado, volvió a su casa corriendo y le contó a sus padres lo que había sucedido. Sus padres la escucharon con atención y se sintieron muy orgullosos de ella.

—¿Puedo ir a la casa de mis primas, por favor? —preguntó Teresa, usando una de las palabras mágicas.

Sus padres, sorprendidos y felices de escucharla usar las palabras mágicas, le dijeron que sí podía ir. Pero aún más alegres fueron sus abuelos, quienes siempre habían insistido en la importancia de ser educada.

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Soy Francisco J., apasionado de las historias y, lo más importante, padre de un pequeño. Durante el emocionante viaje de enseñar a mi hijo a leer, descubrí un pequeño secreto: cuando las historias incluyen a amigos, familiares o lugares conocidos, la magia realmente sucede. La conexión emocional con el cuento motiva a los niños a sumergirse más profundamente en las palabras y a descubrir el maravilloso mundo de la lectura. Saber más de mí.

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