Había una vez, en un pequeño pueblo del País Vasco, una niña llamada Maialen. Maialen era muy curiosa y siempre estaba explorando los alrededores de su hogar. Un día, mientras caminaba por el bosque cercano, descubrió algo sorprendente. En un claro del bosque, vio criaturas pequeñas y brillantes que revoloteaban entre los árboles. Eran seres mitológicos, como hadas y duendes, que vivían en secreto entre los árboles y flores del bosque.
Maialen, emocionada por su descubrimiento, corrió a contarles a sus amigas Nerea, Eider e Izadi, y a su amigo Andoni. Nerea era una niña valiente con cabello rubio y un vestido azul; Eider, una niña inteligente con gafas y una túnica verde; Izadi, una niña amigable con cabello rizado y un vestido amarillo; y Andoni, un niño travieso con cabello corto y una camiseta a rayas. Todos escucharon con atención la historia de Maialen y decidieron que debían investigar juntos.
Al día siguiente, los cinco amigos se adentraron en el bosque. Maialen les mostró el claro donde había visto a las criaturas mitológicas, pero el lugar parecía vacío. Sin embargo, no se dieron por vencidos y siguieron buscando. Mientras exploraban, notaron que el bosque estaba lleno de pistas misteriosas: huellas pequeñas, flores que brillaban y susurros que parecían venir de ninguna parte.
Finalmente, después de horas de búsqueda, encontraron a las criaturas mitológicas. Las hadas y duendes eran pequeños y luminosos, y los recibieron con una mezcla de curiosidad y desconfianza. Maialen y sus amigos les aseguraron que no querían hacerles daño, solo querían aprender más sobre ellos.
Los seres mitológicos, con el tiempo, comenzaron a confiar en los niños y les contaron historias sobre el bosque encantado. Les hablaron de los peligros que enfrentaban, especialmente de un cazador que quería capturarlos para venderlos. Este cazador era astuto y peligroso, y siempre estaba acechando en las sombras.
Además del cazador, había otro peligro inminente: la llegada de una malvada bruja que quería apoderarse del bosque y de los poderes mágicos de los seres mitológicos. La bruja era temida por todos, y su llegada significaba problemas graves para el bosque y sus habitantes.
Maialen y sus amigos decidieron que debían ayudar a los seres mitológicos. Pero no todos estaban de acuerdo sobre cómo hacerlo. Surgieron diferencias entre ellos, y algunos comenzaron a desconfiar de las verdaderas intenciones de los otros.
Un día, mientras discutían sobre qué hacer, Andoni, que siempre había sido un poco travieso, decidió que quería impresionar a los demás. Pensó que si atrapaba a una de las criaturas, podría demostrar su valentía. Sin decir nada a sus amigos, se adentró solo en el bosque en busca de una presa.
Mientras tanto, Maialen, Nerea, Eider e Izadi se dieron cuenta de que Andoni había desaparecido. Preocupados, comenzaron a buscarlo. Después de un rato, lo encontraron atrapado en una trampa del cazador, rodeado por las criaturas mitológicas que intentaban ayudarlo. Andoni, asustado y arrepentido, se dio cuenta de su error y prometió no volver a actuar impulsivamente.
Juntos, los amigos liberaron a Andoni y decidieron que debían trabajar en equipo si querían proteger a los seres mitológicos. Con la ayuda de las criaturas, idearon un plan para enfrentar al cazador y a la bruja. Sabían que sería una tarea difícil, pero estaban decididos a proteger el bosque encantado.
El primer paso del plan era atraer al cazador a una trampa. Maialen y sus amigos, con la ayuda de las hadas y duendes, crearon una serie de pistas falsas que llevaban a una trampa en el corazón del bosque. El cazador, creyendo que había encontrado el escondite de las criaturas, cayó en la trampa y fue capturado.
Con el cazador fuera de juego, los amigos se concentraron en la bruja. Sabían que la bruja era muy poderosa y necesitarían algo más que astucia para vencerla. Las criaturas mitológicas les contaron sobre una antigua piedra mágica que podía neutralizar los poderes de la bruja. La piedra estaba escondida en una cueva secreta, protegida por enigmas y desafíos.
Decididos a encontrar la piedra, Maialen y sus amigos emprendieron una nueva aventura. Siguiendo las pistas y resolviendo los enigmas, llegaron a la cueva secreta. En su interior, encontraron la piedra mágica, brillando con una luz intensa y cálida. Con la piedra en sus manos, regresaron al bosque para enfrentarse a la bruja.
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Autor del Cuento
Soy Francisco J., apasionado de las historias y, lo más importante, padre de un pequeño. Durante el emocionante viaje de enseñar a mi hijo a leer, descubrí un pequeño secreto: cuando las historias incluyen a amigos, familiares o lugares conocidos, la magia realmente sucede. La conexión emocional con el cuento motiva a los niños a sumergirse más profundamente en las palabras y a descubrir el maravilloso mundo de la lectura. Saber más de mí.