Cuentos de Princesas

La Princesa Patricia y la Guardería Mágica

Lectura para 2 años

Tiempo de lectura: 2 minutos

Español

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Había una vez, en un reino lleno de colores y alegría, una pequeña princesa llamada Patricia. Patricia era una niña especial con cabello rizado y ojos brillantes que siempre sonreía. Sin embargo, había algo que a Patricia no le gustaba: ir a la guardería.

Cada mañana, cuando su mamá la despertaba, Patricia se escondía bajo las sábanas de su cama. “¡No quiero ir a la guardería!”, decía con un puchero. Su mamá, que era muy comprensiva, siempre le respondía: “Pero, Patricia, en la guardería hay muchas cosas divertidas por hacer. Hay juegos, canciones y nuevos amigos”.

Un día, su mamá decidió llevarla a la guardería de una manera diferente. “Hoy, te voy a presentar a tu maestra, que es muy especial”, le dijo con una sonrisa. Patricia se sintió un poco más curiosa. “¿De verdad es especial?”, preguntó con voz temblorosa. “Sí, su nombre es Maestra Clara, y ella tiene una magia que hace que cada día en la guardería sea una aventura”.

Finalmente, después de mucho hablar, Patricia se vistió con su vestido favorito, un hermoso vestido de princesa azul con brillos. Su mamá la tomó de la mano y juntas caminaron hacia la guardería, donde el sol brillaba y los pájaros cantaban. Cuando llegaron, Patricia miró por la ventana y vio a otros niños jugando, riendo y disfrutando. Su corazón latía un poco más rápido.

Al entrar, Maestra Clara se acercó con una gran sonrisa. “¡Hola, Patricia! Estoy tan feliz de conocerte. Hoy tenemos un día mágico preparado”. Patricia la miró con curiosidad. “¿Mágico?”, preguntó. “Sí”, respondió Maestra Clara. “Vamos a aprender muchas cosas divertidas y hacer nuevos amigos. Además, tenemos una sorpresa especial”.

Patricia se sintió intrigada. “¿Qué tipo de sorpresa?”, preguntó, olvidando un poco su miedo. “¡Verás! Pero primero, vamos a empezar el día con una canción”, dijo Maestra Clara, llevándola al círculo donde todos los niños estaban sentados. Patricia se sentó en el suelo y comenzó a cantar junto a los demás. La música llenaba el aire y la hacía sentir feliz.

Después de cantar, Maestra Clara les habló sobre los juegos que jugarían ese día. “Hoy vamos a explorar el mundo mágico de los colores. Cada uno de ustedes elegirá un color y creará una obra de arte con él”, explicó la maestra. Patricia pensó en el azul de su vestido y sonrió.

“¡Voy a hacer un hermoso cielo azul!”, dijo emocionada. Cuando comenzó a pintar, se dio cuenta de que todos los niños estaban riendo y disfrutando, y eso la hizo sentir bien. Se unió a un grupo de niños y empezaron a compartir sus ideas.

Un niño llamado Leo, que estaba pintando un sol amarillo, se acercó a Patricia. “¿Quieres que pintemos un arcoíris juntos?”, preguntó. Patricia sonrió y aceptó la invitación. Juntos, comenzaron a mezclar los colores, y Patricia se sintió feliz de estar creando algo con otros.

Mientras pintaban, la maestra los observaba con alegría. “¡Miren lo que están creando! Este es el espíritu de la amistad”, dijo. Patricia se sintió orgullosa de lo que estaban haciendo y de lo bien que se llevaban.

Cuando terminaron de pintar, Maestra Clara dijo: “Ahora, ¡es hora de la sorpresa!”. Todos los niños miraron con expectativa. La maestra sacó un gran libro de cuentos. “Hoy, vamos a viajar a un mundo mágico a través de las historias”, anunció.

Con su voz suave y melodiosa, comenzó a leer un cuento sobre una princesa que vivía en un castillo encantado. Patricia escuchaba atentamente, imaginando el mundo mágico que se describía en el libro. “Me gustaría ser esa princesa”, pensó, sintiendo una conexión con la historia.

Después de la lectura, Maestra Clara les pidió que dibujaran su parte favorita del cuento. Patricia, inspirada, dibujó la torre del castillo y la princesa. “¡Mira, es como yo!”, le dijo a Leo, que estaba sentado a su lado.

Cuando todos terminaron, Maestra Clara les dio un aplauso. “¡Han hecho un trabajo maravilloso! Ahora, ¿quién quiere compartir su dibujo?”, preguntó. Patricia levantó la mano, sintiendo que había ganado confianza. “Yo quiero mostrarlo”, dijo con una sonrisa.

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Soy Francisco J., apasionado de las historias y, lo más importante, padre de un pequeño. Durante el emocionante viaje de enseñar a mi hijo a leer, descubrí un pequeño secreto: cuando las historias incluyen a amigos, familiares o lugares conocidos, la magia realmente sucede. La conexión emocional con el cuento motiva a los niños a sumergirse más profundamente en las palabras y a descubrir el maravilloso mundo de la lectura. Saber más de mí.

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