Cuentos de Valores

La Clase Patriótica de Nerea

Lectura para 11 años

Tiempo de lectura: 2 minutos

Español

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En una escuela primaria en el corazón de Buenos Aires, una maestra llamada Nerea se preparaba para un día especial con sus alumnos. Nerea tenía el cabello largo y castaño y siempre llevaba un guardapolvo blanco que simbolizaba su compromiso con la educación y la limpieza. Sus alumnos venían de diversas culturas, pero todos compartían el mismo uniforme blanco, creando un ambiente de igualdad y respeto.

Cada mañana, los niños entraban al aula con entusiasmo, saludando a Nerea en unísono.

—¡Buenos días, señorita Nerea! —decían con voces alegres.

Nerea les sonreía y respondía:

—¡Buenos días, chicos! Hoy tenemos una clase muy especial. Vamos a hablar sobre nuestros símbolos patrios y la importancia de la higiene en el aula.

El aula de Nerea estaba decorada con símbolos patrios argentinos que los niños habían hecho como parte de sus actividades. Había una bandera de Argentina, el escudo nacional y un gran afiche con el himno nacional escrito a mano por los alumnos. Estos elementos no solo decoraban el aula, sino que también recordaban a los niños la importancia de su identidad y cultura.

Nerea comenzó la clase hablando sobre la bandera de Argentina.

—La bandera es uno de nuestros símbolos más importantes —explicó—. Representa nuestra nación y nos une a todos como argentinos. ¿Alguien sabe quién creó nuestra bandera?

Una niña llamada Sofía levantó la mano y respondió:

—Manuel Belgrano la creó.

—¡Muy bien, Sofía! —dijo Nerea, orgullosa de la participación de sus alumnos—. Ahora, vamos a hacer una actividad. Quiero que cada uno de ustedes dibuje una bandera y escriba una frase sobre lo que significa para ustedes.

Los niños se pusieron manos a la obra, utilizando papeles de colores, tijeras y pegamento para crear sus banderas. Nerea caminaba entre las mesas, ofreciendo ayuda y palabras de aliento.

Mientras los niños trabajaban, Nerea aprovechó para enseñarles sobre la importancia de mantener el aula limpia y ordenada.

—Es muy importante que mantengamos nuestro espacio limpio —dijo—. No solo porque es más agradable, sino porque también es más saludable. Después de terminar con sus banderas, vamos a asegurarnos de que todo quede limpio y ordenado.

Los niños terminaron sus banderas y las mostraron con orgullo. Cada una era única y reflejaba el amor y el respeto que sentían por su país. Nerea les recordó que debían limpiar sus mesas y recoger todos los residuos de papel.

—Recuerden, chicos, un aula limpia nos ayuda a aprender mejor y a sentirnos bien.

Los niños recogieron los restos de papel, limpiaron sus mesas y dejaron el aula impecable. Nerea estaba muy orgullosa de ellos.

Después de la actividad, era hora del recreo. Nerea acompañó a los niños al patio de la escuela, donde podían correr y jugar. Siempre estaba atenta para asegurarse de que nadie se lastimara y para fomentar el juego limpio y respetuoso.

—Vamos a jugar a la ronda —sugirió Nerea—. Es un juego muy divertido y todos pueden participar.

Los niños formaron un círculo y comenzaron a cantar y girar de la mano. Nerea se unió a ellos, riendo y disfrutando del momento. Era una forma maravillosa de fortalecer los lazos entre los alumnos y de enseñarles la importancia de la cooperación y la diversión saludable.

Durante el recreo, un niño llamado Martín tropezó y se raspó la rodilla. Nerea corrió hacia él y lo ayudó a levantarse.

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Soy Francisco J., apasionado de las historias y, lo más importante, padre de un pequeño. Durante el emocionante viaje de enseñar a mi hijo a leer, descubrí un pequeño secreto: cuando las historias incluyen a amigos, familiares o lugares conocidos, la magia realmente sucede. La conexión emocional con el cuento motiva a los niños a sumergirse más profundamente en las palabras y a descubrir el maravilloso mundo de la lectura. Saber más de mí.

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