En un pequeño pueblo llamado Armonía, vivía un niño llamado Jhoan. Era un chico curioso, con cabello castaño y ojos brillantes, que siempre llevaba consigo un objeto muy especial: un diario mágico. Este diario había sido un regalo de la Princesa Twili, la gobernante de Equestria, un reino lleno de magia y maravillas. Cada vez que Jhoan escribía en él, sus palabras brillaban con una luz suave y mágica, como si la magia fluyera directamente desde su pluma. A menudo, Jhoan escribía sobre sus aventuras en el bosque encantado que rodeaba su pueblo, y de vez en cuando, recibía respuestas de la princesa, llenas de sabiduría y consejos.
Un día, mientras estaba sentado en una colina, escribiendo en su diario sobre su última exploración del bosque encantado, Jhoan se dio cuenta de algo sorprendente. Solo quedaba una página en blanco en su diario. Sabía que había usado el diario durante años, pero no esperaba que las páginas se acabaran tan pronto.
—¡Oh, no! —dijo Jhoan para sí mismo—. Ya casi no me queda espacio.
Decidido a continuar escribiendo sobre sus aventuras, Jhoan corrió de vuelta a su casa. Sabía que tenía algunos diarios adicionales guardados en su habitación, obsequios que la Princesa Twili le había enviado en el pasado. Subió rápidamente las escaleras y, justo cuando estaba buscando un nuevo diario, escuchó una voz suave y curiosa detrás de él.
—¿Estás buscando algo especial?
Jhoan se dio la vuelta y, para su sorpresa, vio a una niña de cabello rubio y ojos llenos de determinación. Era Iker, una joven estudiante de la Princesa Twili que había llegado a Armonía para aprender más sobre el mundo. Iker era conocida por su valentía y su espíritu aventurero, y había oído hablar de Jhoan y su diario mágico.
—¡Hola, Iker! —dijo Jhoan con una sonrisa—. Estaba buscando un nuevo diario. Ya casi he llenado el que tengo.
Iker miró el diario que brillaba en las manos de Jhoan, fascinada por la magia que irradiaba. Ella había escuchado muchas historias sobre los diarios mágicos, pero nunca había visto uno tan de cerca.
—¿Te importa si echo un vistazo? —preguntó Iker con curiosidad.
Jhoan le entregó el diario, y tan pronto como Iker lo sostuvo, sintió la energía mágica que fluía a través de sus páginas. Las palabras en el diario seguían brillando incluso después de haber sido escritas, como si las historias de Jhoan nunca dejaran de cobrar vida.
—Este diario es increíble —dijo Iker, devolviéndoselo a Jhoan—. ¿Has escrito todas tus aventuras aquí?
—Sí, aquí están todas mis historias sobre el bosque encantado, los amigos que he hecho y las criaturas mágicas que he conocido —respondió Jhoan—. Pero ahora que solo me queda una página, estoy pensando en lo que debería escribir para terminarlo.
—¿Por qué no escribes sobre nuestra próxima aventura juntos? —sugirió Iker, con una sonrisa cómplice.
Jhoan se quedó pensando por un momento. Le gustaba la idea de compartir una nueva aventura con Iker y escribirla en su diario. Justo cuando estaba a punto de responder, una fuerte ráfaga de viento entró por la ventana abierta de su habitación, haciendo que las páginas del diario se movieran rápidamente.
—¿Qué fue eso? —preguntó Iker, mirando a su alrededor con preocupación.
Antes de que Jhoan pudiera contestar, la última página en blanco del diario comenzó a brillar con más intensidad de lo habitual. La luz que irradiaba era tan fuerte que llenó toda la habitación, envolviendo a Jhoan y a Iker en un aura mágica.
—¡Es el diario! —exclamó Jhoan—. Algo está sucediendo.
De repente, las palabras comenzaron a aparecer solas en la última página. Era un mensaje de la Princesa Twili:
«Queridos Jhoan e Iker, una nueva aventura les espera en el bosque encantado. Hay algo que necesitan encontrar y proteger. Sigan el brillo del diario y él los guiará. Confíen en su amistad y trabajen juntos para superar cualquier desafío.»
Jhoan e Iker se miraron con emoción. Sabían que esta sería una aventura como ninguna otra.
—¡Vamos! —dijo Jhoan, agarrando su diario y corriendo hacia la puerta—. Tenemos que ir al bosque.
Iker lo siguió rápidamente, y juntos corrieron hacia el bosque encantado. A medida que avanzaban por los senderos llenos de árboles altos y flores brillantes, el diario en las manos de Jhoan emitía un suave resplandor que iluminaba el camino. Sabían que debían confiar en el diario para guiarlos hacia su próximo destino.
Mientras caminaban, se encontraron con otros amigos: Santiago, un chico tranquilo y reflexivo que siempre pensaba antes de actuar, y Hellen, una niña valiente y llena de energía. Ambos se unieron a la aventura sin dudarlo, emocionados por lo que pudiera estar por venir.
—¿Qué está pasando? —preguntó Hellen mientras corría junto a ellos.
—La Princesa Twili nos ha enviado un mensaje —explicó Jhoan, mostrándoles el diario—. Hay algo en el bosque que debemos encontrar y proteger.
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Autor del Cuento
Soy Francisco J., apasionado de las historias y, lo más importante, padre de un pequeño. Durante el emocionante viaje de enseñar a mi hijo a leer, descubrí un pequeño secreto: cuando las historias incluyen a amigos, familiares o lugares conocidos, la magia realmente sucede. La conexión emocional con el cuento motiva a los niños a sumergirse más profundamente en las palabras y a descubrir el maravilloso mundo de la lectura. Saber más de mí.