Cuenta la leyenda que cuando los demonios despierten de las profundidades de la oscuridad y comiencen a hacer de este mundo un infierno, la diosa del destino elegirá a siete héroes y les otorgará el poder para salvar al mundo. Los elegidos siempre han sido siete. Los conocemos como los héroes de las siete esmeraldas del destino. A mediados del siglo XXI, desaparecieron las guerras del mundo porque, de un momento a otro, aparecieron súper humanos que con sus poderes trajeron consigo la paz mundial. Como ellos usaban unos trajes y máscaras tan peculiares que daban pena ajena, la gente decidió darles el sobrenombre de superhéroes tremendos.
En la vibrante y bulliciosa ciudad de Tokio vivía Shinju Daisuke Momijiyama, una mujer adulta de 25 años, soltera, estudiante universitaria común y corriente, o al menos así lo parecía. Shinju llevaba una vida tranquila entre libros, clases y tardes con amigos, sin imaginar que su destino estaba por cambiar de una manera extraordinaria.
Una noche, mientras caminaba de regreso a casa bajo un cielo estrellado y silencioso, algo extraño ocurrió. Un resplandor verde y dorado iluminó la calle y un pequeño pedazo de meteorito cayó a sus pies. Era un fragmento brillante y extraño, como si estuviera vivo. Curiosa, Shinju lo tocó con suavidad y en cuanto su piel rozó la superficie fría y luminosa, el meteorito cobró vida y ella sintió un poder que recorría todo su cuerpo.
De repente, Shinju descubrió que podía mover objetos con solo pensarlo. Podía correr más rápido que el viento, saltar alto como un ave y lanzar rayos de energía con sus manos. Con el tiempo, su cuerpo adquirió una fuerza sobrehumana y una velocidad increíble, además, aprendió a utilizar láseres y rayos z, un tipo de energía misteriosa que nadie podía explicar, pero que ella dominaba sin dificultad.
Entonces, decidió que no podía quedarse callada ni escondida, porque los demonios de la oscuridad—que algunos decían dormían esperando el momento para despertar—podrían emerger en cualquier instante y convertir la tierra en un lugar terrible. Así que con un traje hecho de una tela brillante y resistente, una capa que ondeaba con el viento y una máscara que cubría su rostro, tomando el nombre de Supermighty, Shinju decidió usar sus poderes para proteger Tokio y, por qué no, al mundo entero.
Los días pasaban y Shinju luchaba contra enemigos invisibles para la gente común. Pero no estaba sola. Pronto se le unieron otros seis elegidos, cada uno con una esmeralda del destino en su poder, y juntos comenzaron a entrenar y prepararse para la tormenta que se avecinaba.
El primero en encontrarse fue Haruto, un joven de 19 años que poseía la esmeralda azul eléctrica. Era un prodigio en artes marciales y podía controlar el agua a su voluntad. Era alegre y valiente, muy diferente a Shinju, pero muy comprometido con la misión que tenían por delante.
Luego apareció Keiko, una mujer de 27 años con una esmeralda verde esmeralda que le otorgaba el poder de sanar heridas y proteger a sus compañeros con escudos mágicos. Su serenidad y sabiduría eran un faro en medio de la tormenta que comenzaban a enfrentar.
El tercero fue Daiki, un hombre serio de 30 años con la esmeralda roja fuego, que le daba el poder de controlar el fuego y manipularlo en llamas danzantes para combatir a los demonios. Era el guerrero nato del grupo, firme y decidido.
A medida que los días avanzaban, se unieron también Miki, una niña prodigio de solo 15 años, quien espantaba con sus poderes de control mental y visiones del futuro gracias a su esmeralda violeta; Ryo, un joven ladino de 23 años, maestro de las sombras y las ilusiones con la esmeralda negra; y finalmente, Sora, un hombre misterioso de 28 años que controlaba el viento y el aire, gracias a su esmeralda celeste.
Las siete esmeraldas brillaban con intensidad cuando los siete héroes se reunían y, juntos, formaban un círculo que parecía sobrepasar la realidad misma.
Lo que Shinju y sus compañeros no sabían era que bajo Tokio se agitaba un peligro terrible. Los demonios de la leyenda comenzaban a despertar, estirando sus garras invisibles hacia el mundo humano. Criaturas oscuras aparecían por las noches, atacando a la gente y dejando miedo y destrucción a su paso.
Una noche, mientras caminaban por el parque central, una horda de demonios emergió de las sombras, causando caos y destrucción. Shinju, convertida en Supermighty, no dudó ni un instante: con un paso firme y un brazo extendido, lanzó rayos z que hicieron estallar a los demonios como globos de agua. Sus compañeros no tardaron en unirse, cada uno usando sus poderes para combatir las hordas.
Haruto creó un tsunami en miniatura que arrastró a los enemigos, Keiko curó a las personas heridas y levantó un escudo impenetrable para proteger a los civiles, mientras Daiki lanzaba bolas de fuego que iluminaban la noche como fuegos artificiales. Miki usó sus visiones para anticiparse a los movimientos de los demonios y Ryo confundía a las criaturas con ilusiones para atraparlas, mientras Sora levantaba poderosas ráfagas de viento para alejar a los invasores.
Pero a pesar de sus fuerzas, los demonios eran cada vez más fuertes y parecían multiplicarse sin control. Durante una batalla especialmente dura, Shinju sufrió una herida profunda en el brazo causada por uno de los demonios más feroces, lo que la hizo dudar por un momento. La sensación de que quizás no serían suficientes para proteger el mundo la invadió.
Fue entonces cuando la diosa del destino apareció ante ellos en un sueño compartido. Su voz era suave, pero firme y poderosa. Les dijo: «Héroes de las siete esmeraldas del destino, vuestra misión no es solo salvar a este mundo, sino también entender que el poder no está solo en vuestros dones, sino en el corazón que los guía. Unidos, sois invencibles; separados, os destruiréis. Proteged la esperanza, porque ahí está la verdadera fuerza.»




superhéroes.