Cuentos de Amistad

El Gran Libro de los Secretos

Lectura para 11 años

Tiempo de lectura: 2 minutos

Español

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En la tranquila ciudad de Valleverde, donde las calles siempre estaban adornadas con flores y el aire llevaba el dulce aroma de los pastelillos de la panadería de la esquina, vivían Adán y María, dos niños que descubrieron el verdadero significado de la amistad en los pasillos de su escuela.

Adán era un niño curioso, con una cabeza llena de rizos castaños y ojos que brillaban con la promesa de aventura. María, por su parte, era tranquila y reflexiva, con largos cabellos negros que danzaban con el viento cuando ella corría por el patio de recreo.

Un lunes por la mañana, mientras el sol comenzaba a esparcir su cálido saludo sobre el colegio San Esteban, Adán y María se encontraron en la biblioteca escolar. Estaban allí por diferentes razones; Adán por escapar de un recreo demasiado soleado, y María porque siempre encontraba consuelo en los libros y las historias que contaban.

Sus manos alcanzaron el mismo libro al mismo tiempo, «El Gran Libro de los Secretos», un voluminoso tomo de cubierta azul con esquinas doradas que prometía aventuras y misterios. Sorprendidos, ambos retiraron sus manos rápidamente y luego rieron al ver la coincidencia.

«¿Quieres leerlo juntos?» sugirió María, su voz tan suave como una brisa de primavera.

«¡Claro!» respondió Adán, con una sonrisa que iluminó su rostro.

Así comenzaron su primera aventura juntos, no en un lejano reino o en tierras desconocidas, sino en las páginas de un libro en la tranquila biblioteca de su escuela. Cada página los llevaba a castillos en nubes, bosques encantados y mares de estrellas brillantes. Mientras leían, el mundo alrededor parecía desvanecerse, dejándolos solos en su pequeña isla de imaginación y camaradería.

Con cada día que pasaba, Adán y María se reunían en la misma mesa de la biblioteca, ansiosos por descubrir juntos qué secretos desvelarían a continuación. Su amistad se fortalecía con cada capítulo, con cada aventura que compartían en voz baja, mientras el murmullo de la escuela continuaba a su alrededor.

Pero un día, al llegar al final del libro, un sentimiento agridulce los invadió. «¿Y ahora qué haremos?» preguntó Adán, no queriendo que sus encuentros terminaran.

María pensó por un momento y luego sonrió con una idea. «¿Por qué no escribimos nuestra propia aventura?» propuso.

Encantados con la idea, comenzaron a escribir en un viejo cuaderno que María había traído. Dibujaron mapas de islas imaginarias, inventaron personajes valientes y astutos, y crearon historias de coraje y amistad. Lo llamaron «Las Aventuras de Adán y María», y cada página estaba llena de sus sueños y esperanzas.

El tiempo pasó, y aunque eventualmente se graduaron de la escuela San Esteban, su amistad y las aventuras que compartieron quedaron inmortalizadas en ese cuaderno. Años después, ambos regresaron a la escuela como adultos, y encontraron el cuaderno guardado en la misma biblioteca donde todo había comenzado.

«¿Recuerdas esto?» preguntó Adán, hojeando el cuaderno con una sonrisa nostálgica.

«Como si fuera ayer,» respondió María, las lágrimas brillando en sus ojos. Juntos, decidieron donar el cuaderno a la biblioteca, para que otros niños pudieran leerlo y quizás inspirarse para escribir sus propias historias.

Y así, la amistad de Adán y María, fortalecida y profundizada por la magia de los libros y las historias compartidas, se convirtió en una leyenda en Valleverde, un recordatorio de que algunas amistades, al igual que las buenas historias, realmente duran para siempre.

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Soy Francisco J., apasionado de las historias y, lo más importante, padre de un pequeño. Durante el emocionante viaje de enseñar a mi hijo a leer, descubrí un pequeño secreto: cuando las historias incluyen a amigos, familiares o lugares conocidos, la magia realmente sucede. La conexión emocional con el cuento motiva a los niños a sumergirse más profundamente en las palabras y a descubrir el maravilloso mundo de la lectura. Saber más de mí.

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