Cuentos de Amistad

El Regreso de la Alegría

Lectura para 10 años

Tiempo de lectura: 5 minutos

Español

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En un rincón mágico del mundo, donde las flores cantan y los árboles cuentan historias, vivían tres amigos inusuales: Ragatha, una niña pelirroja con un vestido azul lleno de remiendos; Jax, un conejo morado pastel con un moño rosa que siempre mostraba sus dientes al hablar; y Pomni, una bufona vestida con ropajes azules y rojos, siempre lista para hacer reír a todos.

Los tres amigos compartían una amistad inquebrantable, unida por la magia de su tierra y las aventuras que solían emprender juntos. Sin embargo, un día, Jax, el conejo, comenzó a comportarse de manera extraña. Durante una de sus conversaciones, se quedó mirando fijamente hacia el hueco de un árbol viejo y, sin decir una palabra, saltó dentro. Ragatha y Pomni esperaron a que saliera, riendo y pensando que era uno de sus trucos. Pero Jax no regresó.

Pasaron horas, y luego días, y la risa se desvaneció del claro donde solían jugar. Ragatha y Pomni estaban profundamente tristes y preocupadas. Decidieron que debían hacer algo para traer a Jax de vuelta al lugar que tanto amaban.

«Debe estar atrapado en algún lugar mágico dentro del hueco, o tal vez ha encontrado un mundo nuevo y se ha olvidado de nosotras», dijo Pomni, intentando ocultar su tristeza bajo su sombrero de bufón.

Ragatha, más práctica y siempre dispuesta a actuar, propuso un plan. «Vamos a preparar su comida favorita, zanahorias al estilo mágico, y las dejaremos cerca del hueco. Si está allí cerca, seguro que el olor lo atraerá de vuelta.»

Así que se pusieron manos a la obra, recolectando los ingredientes: zanahorias bañadas en rocío matinal y especias de las flores risueñas. Cocinaron juntas, mezclando los ingredientes con esperanza y una pizca de magia.

Mientras esperaban junto al hueco, Pomni decidió llenar el aire con música y risas, creyendo que la alegría podría atraer a Jax de vuelta. Sacó su flauta y comenzó a tocar melodías alegres, mientras Ragatha esparcía pétalos de flores alrededor, creando un sendero mágico que guiara a Jax a casa.

La noche cayó, y con ella, un manto de estrellas cubrió el cielo. Las dos amigas se sentaron cerca del hueco, hablando sobre sus aventuras pasadas con Jax y cómo su amistad había llenado sus días de alegría y color.

De repente, un suave resplandor comenzó a emerger del interior del hueco. Las zanahorias mágicas habían comenzado a brillar, iluminando el hueco con una luz cálida y acogedora. Y entonces, con un pequeño salto y un gran bostezo, Jax emergió del hueco.

«¡Oh, vaya! ¿Cuánto tiempo ha pasado?» preguntó, frotándose los ojos y sonriendo al ver a sus amigas. «Estaba explorando un mundo de sueños dentro del hueco, ¡y era tan fascinante que perdí la noción del tiempo!»

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Soy Francisco J., apasionado de las historias y, lo más importante, padre de un pequeño. Durante el emocionante viaje de enseñar a mi hijo a leer, descubrí un pequeño secreto: cuando las historias incluyen a amigos, familiares o lugares conocidos, la magia realmente sucede. La conexión emocional con el cuento motiva a los niños a sumergirse más profundamente en las palabras y a descubrir el maravilloso mundo de la lectura. Saber más de mí.

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