En un reino muy, muy lejano, existía una universidad mágica llamada Princevillo, donde se encontraban los hijos de los más grandes héroes y villanos de todos los cuentos de hadas. Esta universidad estaba dividida en dos partes: una para los hijos de los villanos y otra para los hijos de los príncipes y princesas. Aquí es donde nuestra historia comienza, con dos niños muy especiales llamados Jhoan y Maycol.
Jhoan era un niño moreno con el pelo rojo y siempre vestía con ropa de colores rojo y negro. Era hijo del temido Rey de Corazones, conocido por su temperamento feroz y su afición a las cartas. Por otro lado, Maycol era un niño de cabello azul y traje del mismo color, con un tono de piel claro. Él era el hijo de la bondadosa Cenicienta, famosa por su historia de humildad y triunfo.
Era un día soleado y los niños estaban en el recreo. Jhoan estaba sentado solo, observando cómo los hijos de Úrsula, la bruja del mar, realizaban un impresionante espectáculo de burbujas encantadas. Las burbujas eran de todos los colores del arcoíris y brillaban bajo el sol, creando un espectáculo hipnotizante. Los hijos de Jafar mostraron trucos de magia deslumbrantes, haciendo aparecer y desaparecer objetos con un simple movimiento de sus manos. Luego, los hijos de Maléfica convocaron a criaturas mágicas de la oscuridad, que revoloteaban y emitían sonidos misteriosos. También estaban presentes los hijos de príncipes y princesas: Jasmine, Ariel, Bella, Mulán y Elena, quienes observaban con curiosidad y asombro las habilidades de sus compañeros.
Jhoan veía todo esto con una mezcla de envidia y tristeza. Aunque tenía un linaje poderoso, se sentía solo y marginado. Maycol, que era conocido por su amabilidad y disposición a ayudar a los demás, notó a Jhoan y decidió acercarse.
«Hola, me llamo Maycol. ¿Te gustaría jugar con nosotros?» preguntó con una sonrisa amigable.
Jhoan miró a Maycol con sorpresa. No estaba acostumbrado a que alguien fuera amable con él, especialmente no un hijo de un héroe. «Soy Jhoan,» respondió con timidez. «No creo que los demás quieran jugar conmigo.»
«Claro que sí,» insistió Maycol. «Todos somos bienvenidos aquí. Vamos, te presentaré a mis amigos.»
Maycol llevó a Jhoan a donde estaban los otros niños. Al principio, algunos de los hijos de héroes miraron a Jhoan con desconfianza, pero Maycol se aseguró de que todos se sintieran cómodos. Pronto, Jhoan se encontró riendo y jugando con los demás, olvidando por un momento sus inseguridades.
Durante las próximas semanas, Jhoan y Maycol se hicieron inseparables. Maycol enseñó a Jhoan a ser más abierto y a confiar en los demás, mientras que Jhoan mostró a Maycol trucos de cartas y juegos que había aprendido de su padre. Juntos, formaron un dúo imparable, combinando la astucia de Jhoan con la bondad de Maycol.
Un día, mientras exploraban una parte del campus que no conocían, encontraron un viejo libro de hechizos. El libro estaba cubierto de polvo y parecía haber estado escondido por mucho tiempo. Curiosos, lo abrieron y comenzaron a leer.
El libro contenía hechizos antiguos y poderosos, algunos de los cuales nunca habían oído hablar. Había un hechizo en particular que llamó su atención: un hechizo de amistad eterna. Decidieron probarlo, pero el hechizo requería una colaboración especial entre un hijo de un villano y un hijo de un héroe.
«Esto es perfecto para nosotros,» dijo Maycol emocionado. «Podemos sellar nuestra amistad para siempre.»
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Autor del Cuento
Soy Francisco J., apasionado de las historias y, lo más importante, padre de un pequeño. Durante el emocionante viaje de enseñar a mi hijo a leer, descubrí un pequeño secreto: cuando las historias incluyen a amigos, familiares o lugares conocidos, la magia realmente sucede. La conexión emocional con el cuento motiva a los niños a sumergirse más profundamente en las palabras y a descubrir el maravilloso mundo de la lectura. Saber más de mí.