Había una vez un grupo de amigos inseparables: Jhoan, Mateo, Iker, Santiago y Hellen. Siempre jugaban juntos y compartían muchas aventuras. Un día, Jhoan fue a buscar a sus amigos para jugar, pero algo extraño sucedió. Cuando los encontró, ninguno de ellos lo reconoció.
«Hola, chicos, soy Jhoan. ¿Vamos a jugar?» dijo con entusiasmo. Pero sus amigos lo miraron confundidos y dijeron: «No te conocemos, no somos amigos.»
Jhoan se quedó desconcertado. Sabía que algo andaba mal. Recordó una antigua leyenda sobre la Piedra de la Memoria, una piedra mágica que podía borrar los recuerdos de las personas. «Esto debe ser obra de la piedra,» pensó. Decidido a recuperar a sus amigos, Jhoan supo que tenía que encontrar la piedra antes de que fuera demasiado tarde.
Recordando historias que había escuchado en la biblioteca, Jhoan se dirigió allí. Sabía que había un portal mágico escondido entre los libros que lo llevaría a otro mundo. Buscó entre los estantes hasta que encontró un viejo pergamino. «El bosque de las tres piedras,» leyó en voz alta. «Allí es donde debo ir.»
Jhoan atravesó el portal y se encontró en un bosque mágico lleno de colores y sonidos extraños. Caminó entre los árboles hasta encontrar un claro con tres piedras brillantes. «Esta debe ser la entrada,» pensó.
Al acercarse a las piedras, Jhoan sintió un fuerte tirón y de repente, ya no estaba en el bosque. Estaba en una cueva oscura con paredes cubiertas de inscripciones. En el centro de la cueva, vio la Piedra de la Memoria, pero no estaba sola. Isa, una vieja conocida de Jhoan, estaba allí, sosteniendo la piedra.
«Isa, ¿qué estás haciendo aquí?» preguntó Jhoan.
«Quiero que mis amigos me recuerden siempre,» dijo Isa, «pero accidentalmente borré sus recuerdos de ti.»
«Debo recuperar sus memorias,» dijo Jhoan con firmeza.
Isa se dio cuenta de su error y dijo: «Está bien, pero primero debes pasar una prueba.» Jhoan aceptó sin dudarlo.
De repente, Jhoan sintió que sus propios recuerdos empezaban a desvanecerse. «¡No, mis amigos!» gritó. Pero antes de olvidar todo, recordó haber grabado un mensaje en su teléfono. «Corre hacia Isa,» decía el mensaje.
Jhoan, con sus últimos fragmentos de memoria, corrió hacia Isa y le arrebató la Piedra de la Memoria. Sin embargo, en el proceso, Isa activó la piedra y los recuerdos de Jhoan comenzaron a borrarse más rápido.
Desesperado, Jhoan regresó al bosque donde sus amigos lo esperaban, aunque no lo reconocían. «Somos tus amigos,» gritó Jhoan antes de que su memoria se desvaneciera por completo.
Al ver a Jhoan tan decidido, sus amigos comenzaron a recordar. Uno a uno, sus recuerdos regresaron. «¡Jhoan, claro que somos tus amigos!» exclamaron. En ese momento, sus ropas cambiaron de color y adquirieron poderes mágicos.
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Autor del Cuento
Soy Francisco J., apasionado de las historias y, lo más importante, padre de un pequeño. Durante el emocionante viaje de enseñar a mi hijo a leer, descubrí un pequeño secreto: cuando las historias incluyen a amigos, familiares o lugares conocidos, la magia realmente sucede. La conexión emocional con el cuento motiva a los niños a sumergirse más profundamente en las palabras y a descubrir el maravilloso mundo de la lectura. Saber más de mí.