Cuentos de Amistad

La Sombra que se Cernió sobre Nuestro Reino de Ensueño

Lectura para 11 años

Tiempo de lectura: 2 minutos

Español

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Había una vez, en un reino muy lejano y lleno de colores, cinco amigas que eran princesas. Cada una de ellas tenía un nombre especial y una personalidad única que hacía que su amistad fuera tan fuerte como un castillo de roca. Estaban La Negrita, que siempre tenía una sonrisa brillante y era valiente como un león; La Mely_Xy, la más ingeniosa del grupo, que podía encontrar soluciones para cualquier problema; La Karinita, dulce y amable, capaz de calmar hasta al más enfadado con solo una palabra; La Chichin, traviesa y alegre, que siempre hacía reír a todos; y La Salchipalpa, la soñadora, que veía el mundo con ojos mágicos y decía que todo era posible.

Las cinco amigas vivían juntas en un espléndido palacio rodeado de jardines llenos de flores, fuentes que cantaban al caer el agua y árboles que parecían susurrar secretos antiguos. Su reino, conocido como Ensueño, era famoso por la alegría que reinaba en sus calles, y por la amistad tan profunda que existía entre sus habitantes. Las princesas no solo eran amigas, sino que cuidaban unos de otros como hermanas.

Un día, cuando el sol pintaba el cielo de un dorado intenso, mientras las cinco jugaban en el patio del palacio, una sombra oscura apareció en el horizonte. No era una sombra común, sino una presencia que parecía absorber la luz y el color a su paso. Era una bruja, llamada Malvina, que llevaba años planeando destruir la felicidad del reino porque no soportaba ver tanta alegría y unión. A Malvina le encantaba la soledad, la tristeza y la oscuridad, y quería que todo fuera gris y apagado.

La Negrita fue la primera en darse cuenta de la sombra que acechaba, y con voz firme llamó a sus amigas. La Mely_Xy, siempre alerta, observó que algo extraño pasaba mientras la fría brisa de Malvina hacía temblar las flores. La bruja, con una capa larga y negra, comenzó a caminar hacia el palacio, recitando palabras que hacían que las risas se volvieran ecos apagados, y las sonrisas poco a poco desaparecieran de los rostros de los vecinos.

“La bruja Malvina quiere que estemos tristes y solas,” dijo La Karinita, preocupada. “No puede ser, no podemos dejar que destruya nuestro Reino de Ensueño,” añadió La Chichin, dando un pequeño puñetazo al suelo en señal de coraje. La Salchipalpa, con sus grandes ojos brillando, sentía que algo en su interior se despertaba. “Amigas, si nos mantenemos unidas, nada podrá con nosotras.”

Malvina llegó al centro del palacio y levantó sus manos huesudas al cielo. “¡Con este hechizo, toda la alegría desaparecerá! ¡El color se irá para siempre y solo quedará la oscuridad!” Las princesas sabían que no podían rendirse. Juntas, comenzaron a recordar todo lo que las hacía felices: los juegos, las risas, la música y los momentos compartidos. La Negrita levantó la voz y dijo: “Nuestra amistad es más fuerte que cualquier hechizo. Si recordamos quiénes somos y lo que compartimos, la oscuridad no podrá con nosotras.”

Entonces, La Mely_Xy tuvo una idea brillante. “¿Y si cada una usa lo mejor de sí para crear un escudo de luz que proteja nuestro reino?” Sin perder tiempo, las cinco amigas se tomaron de las manos y comenzaron a concentrarse en sus cualidades especiales. La Negrita, valiente y fuerte, canalizó su fuerza para crear un escudo que protegía del miedo. La Mely_Xy, con su inteligencia, tejió un manto de ideas que hacían que el hechizo de la bruja fuera inútil, porque cada vez que Malvina intentaba oscurecer algo, un pensamiento positivo lo iluminaba. La Karinita envió su cariño para calmar el corazón de los vecinos, llenándolos de esperanza. La Chichin dejó salir toda su alegría y risa, que era tan contagiosa que hacía imposible estar triste. Y La Salchipalpa soñó con un mundo donde la amistad siempre triunfara, cayendo sobre todas un halo de magia que fortalecía su unión.

La bruja Malvina intentó romper el escudo con su varita, lanzando rayos de tristeza y desesperanza, pero cada ataque era detenido por la luz invisible de la amistad. Poco a poco, su hechizo comenzó a perder fuerza. La sombra que había traído empezó a retroceder, y el color volvió a las flores, al cielo y a los corazones de la gente.

Pero Malvina no se dio por vencida. “¡Si no puedo con vosotras, destruiré el árbol sagrado de la amistad!” gritó furiosa. En el centro del jardín del palacio se encontraba un árbol enorme, cuyas ramas sostenían los recuerdos y la unión de todos en el reino. Si ese árbol cayera, la felicidad desaparecería para siempre.

Sin dudarlo, las cinco amigas corrieron hacia el árbol para protegerlo. La Negrita usó su fuerza para sostener las raíces, La Mely_Xy ideó una cuerda mágica con una planta que ayudaba a fortalecer el árbol, La Karinita abrazó el tronco con tanto amor que el árbol parecía cobrar vida, La Chichin llenó el árbol de voces de risas y juegos, y La Salchipalpa enseñó a todas cómo ver más allá de la oscuridad, manteniendo viva la esperanza.

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Soy Francisco J., apasionado de las historias y, lo más importante, padre de un pequeño. Durante el emocionante viaje de enseñar a mi hijo a leer, descubrí un pequeño secreto: cuando las historias incluyen a amigos, familiares o lugares conocidos, la magia realmente sucede. La conexión emocional con el cuento motiva a los niños a sumergirse más profundamente en las palabras y a descubrir el maravilloso mundo de la lectura. Saber más de mí.

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