Era una tarde de diciembre en el bullicioso Canterlot Mall. Las luces navideñas brillaban por todas partes, y la alegría de la temporada se sentía en el aire. Los amigos Jhoan, Hellen, Iker, Mateo y Celeste se habían reunido para celebrar su intercambio de regalos estilo Papá Noel secreto. Habían estado esperando este día con entusiasmo, ya que cada uno de ellos había pasado tiempo seleccionando el regalo perfecto para su amigo secreto.
Jhoan, un chico de cabello castaño y ojos brillantes, se dio cuenta de que había olvidado comprar el regalo para Iker. Su corazón latía con fuerza mientras intentaba no mostrar su preocupación. Iker, con su sonrisa traviesa y su pasión por la fotografía, era uno de sus mejores amigos, y Jhoan no quería decepcionarlo.
«¡Vamos a empezar el intercambio de regalos!», exclamó Celeste, cuya energía contagiosa siempre elevaba el ánimo del grupo. Ella tenía el cabello rubio y largo, siempre adornado con coloridas cintas.
«Un momento,» interrumpió Jhoan, «necesito hacer algo rápido. Regreso enseguida.»
Sin esperar una respuesta, Jhoan salió corriendo hacia el interior del centro comercial. El Canterlot Mall estaba lleno de gente que compraba a último momento, y Jhoan se abrió paso entre la multitud, buscando desesperadamente una tienda donde pudiera encontrar algo que le gustara a Iker. Las tiendas estaban llenas, y las filas eran interminables.
En su carrera, Jhoan se topó con Sofía, una compañera de clase que trabajaba en una de las tiendas del centro comercial. Sofía era una chica de cabello oscuro y ojos amables, aunque a veces podía parecer un poco distante.
«¡Sofía!», llamó Jhoan con la esperanza de que pudiera ayudarlo. «¡Necesito un favor enorme!»
Sofía lo miró con curiosidad. «¿Qué pasa, Jhoan?»
«Olvidé comprar un regalo para Iker,» explicó Jhoan rápidamente. «Necesito encontrar algo especial, pero todas las tiendas están llenas.»
Sofía asintió, comprendiendo la urgencia de la situación. «Bueno, puedo dejarte pasar al frente de la fila, pero tienes que decidirte rápido.»
Jhoan sonrió con alivio. «¡Gracias, Sofía! Te debo una.»
Sofía lo condujo a la tienda, donde había una variedad de artículos. Le mostró ropa, fidget spinners, artículos deportivos, gafas de realidad virtual y hasta brazos extensibles para chocar los cinco. Pero Jhoan no estaba convencido de que ninguno de esos artículos fuera adecuado para Iker.
«Necesito algo especial, algo que realmente le guste,» murmuró Jhoan, preocupado.
Sofía pensó por un momento y luego dijo: «¿Qué tal una cámara instantánea? Recuerdo que Iker mencionó que su cámara se rompió el año pasado.»
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Autor del Cuento
Soy Francisco J., apasionado de las historias y, lo más importante, padre de un pequeño. Durante el emocionante viaje de enseñar a mi hijo a leer, descubrí un pequeño secreto: cuando las historias incluyen a amigos, familiares o lugares conocidos, la magia realmente sucede. La conexión emocional con el cuento motiva a los niños a sumergirse más profundamente en las palabras y a descubrir el maravilloso mundo de la lectura. Saber más de mí.