Había una vez, en un pequeño jardín lleno de flores de colores y árboles frondosos, una niña llamada Anayo. Él era una niña muy tímida, con el cabello largo y oscuro que siempre caía suavemente sobre sus hombros. A Anayo le gustaba jugar en el jardín y observar las mariposas, pero había algo que la hacía sentir muy especial: estaba enamorada de su amigo Taro.
Taro era un niño con una sonrisa amigable y una personalidad encantadora. Siempre estaba dispuesto a ayudar a sus amigos y hacerlos reír. Anayo lo miraba desde lejos, deseando poder decirle lo que sentía, pero no sabía cómo expresarlo. Cada vez que intentaba acercarse a Taro, su corazón comenzaba a latir muy rápido y se ponía nerviosa.
En el mismo jardín, había una niña llamada Osana. Ella era muy alegre y tenía una coleta que siempre se movía de un lado a otro mientras corría y jugaba. A Osana también le gustaba Taro, y no tenía miedo de mostrárselo. Siempre estaba a su lado, riendo y compartiendo aventuras.
Anayo se sentía triste cada vez que veía a Osana y Taro juntos. No sabía qué hacer para que Taro notara sus sentimientos. Un día, decidió hablar con su amiga Raibaru, quien siempre la había protegido y dado buenos consejos. Raibaru era una niña segura de sí misma, con el cabello corto y una actitud confiada.
«Raibaru, no sé qué hacer,» dijo Anayo con un suspiro. «Me gusta Taro, pero Osana siempre está con él. No sé cómo hacer que me note.»
Raibaru sonrió y puso una mano en el hombro de Anayo. «No te preocupes, Anayo. Vamos a encontrar una manera de que Taro vea lo especial que eres. Lo primero es ser tú misma y no tener miedo de mostrar tus sentimientos.»
Mientras tanto, había alguien más observando desde las sombras. Era Info Chan, una figura misteriosa con gafas y un cuaderno. Info Chan sabía muchas cosas sobre los niños del jardín y siempre estaba tomando notas. Anayo decidió pedirle ayuda, aunque no estaba segura de cómo hacerlo.
«Info Chan,» dijo Anayo tímidamente, «¿puedes ayudarme a que Taro note mis sentimientos? No quiero lastimar a Osana, pero no sé qué más hacer.»
Info Chan ajustó sus gafas y sonrió de una manera enigmática. «Anayo, el amor es complicado, pero a veces, las pequeñas acciones hablan más fuerte que las palabras. Haz algo especial por Taro, algo que muestre tu verdadero corazón.»
Anayo pensó en lo que Info Chan le había dicho. Decidió hacer algo especial para Taro, algo que mostrara cuánto le importaba. Pasó toda la noche preparando un pequeño regalo: un dibujo de los dos juntos en el jardín, rodeados de flores y mariposas.
Al día siguiente, Anayo esperó hasta que Taro estuvo solo. Con el corazón latiendo fuerte, se acercó y le entregó el dibujo. «Taro, hice esto para ti,» dijo con una voz suave.
Taro tomó el dibujo y sus ojos se iluminaron. «¡Es hermoso, Anayo! Gracias, significa mucho para mí.» Sonrió y le dio un abrazo, haciendo que Anayo sintiera una calidez en su corazón.
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Autor del Cuento
Soy Francisco J., apasionado de las historias y, lo más importante, padre de un pequeño. Durante el emocionante viaje de enseñar a mi hijo a leer, descubrí un pequeño secreto: cuando las historias incluyen a amigos, familiares o lugares conocidos, la magia realmente sucede. La conexión emocional con el cuento motiva a los niños a sumergirse más profundamente en las palabras y a descubrir el maravilloso mundo de la lectura. Saber más de mí.