Cuentos de Amor

Corazones en la Escuela

Lectura para 11 años

Tiempo de lectura: 2 minutos

Español

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Había una vez, en un colegio lleno de risas y sueños, una chica llamada Isabella, de 15 años, que llegó como un rayo de sol en un día nublado. Con su cabello castaño brillante y sus ojos llenos de curiosidad, capturó la atención de todos desde el primer día, especialmente la de Erick, un chico alegre y deportista.

Erick, con sus cabellos rizados y una sonrisa que nunca faltaba, sentía algo especial por Isabella. Cada vez que la veía, su corazón latía con fuerza, y sus palabras se enredaban como mariposas en el estómago. Pero Erick era tímido y, aunque quería hablarle, no sabía cómo empezar.

En el mismo colegio, estaba Natalie, compañera de clase de Isabella y Erick. Natalie era conocida por ser la mejor en deportes y la más rápida en las respuestas del salón. Sin embargo, al ver la atención que Isabella recibía, un sentimiento desconocido comenzó a crecer en su corazón: la envidia.

Los días pasaban y Erick finalmente reunió el valor para hablar con Isabella. Se conocieron y descubrieron que tenían mucho en común. Rieron, compartieron historias y, poco a poco, una bonita amistad comenzó a florecer.

Mientras tanto, Natalie observaba desde lejos. Veía cómo Isabella y Erick se reían juntos y cómo él la miraba con esos ojos brillantes. Natalie quería ser la mejor en todo, y no podía entender por qué Isabella tenía algo que ella no tenía.

Un día, Isabella encontró una nota en su casillero. Era de Natalie, pidiendo encontrarse en el parque después de clases. Isabella, siempre amable y dispuesta a hacer nuevos amigos, aceptó la invitación.

En el parque, Natalie confesó su envidia a Isabella. Hablaron durante horas, y Natalie se dio cuenta de que Isabella era realmente amable y comprensiva. Isabella le explicó que no tenía que ser la mejor en todo para ser especial y querida. La verdadera belleza estaba en ser uno mismo y valorar las diferencias de los demás.

Natalie se sintió aliviada y feliz. Desde ese día, los tres se convirtieron en grandes amigos. Erick e Isabella seguían compartiendo miradas cómplices, pero ahora, con Natalie, formaban un trío inseparable.

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Soy Francisco J., apasionado de las historias y, lo más importante, padre de un pequeño. Durante el emocionante viaje de enseñar a mi hijo a leer, descubrí un pequeño secreto: cuando las historias incluyen a amigos, familiares o lugares conocidos, la magia realmente sucede. La conexión emocional con el cuento motiva a los niños a sumergirse más profundamente en las palabras y a descubrir el maravilloso mundo de la lectura. Saber más de mí.

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