Cuentos de Amor

El gigante Amor y el joven triste

Lectura para 6 años

Tiempo de lectura: 2 minutos

Español

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Había una vez, en un mundo donde los sentimientos caminaban como personas, un gigante llamado Amor. Amor era un ser bondadoso y gigante, con un rostro cálido y amable, que vestía una túnica roja y fluida. Viajaba por todo el mundo, llevando alegría y felicidad a todos los rincones. Dondequiera que iba, las flores florecían más hermosas, los cielos se volvían más azules y las risas resonaban con más fuerza.

Un día, mientras Amor caminaba por un verde prado bajo un cielo despejado, comenzó a notar algo extraño. Con cada paso que daba, sentía que su estatura disminuía un poco. Preocupado, decidió sentarse a la orilla de un río para reflexionar. Mientras estaba allí, escuchó un llanto suave y desconsolado que provenía de un rincón del prado. Amor se levantó y siguió el sonido, encontrando a un joven sentado en el suelo, con la cabeza entre las manos, sollozando.

«Joven, ¿qué te sucede? ¿Por qué te lamentas?» preguntó Amor, con su voz profunda y reconfortante.

El joven levantó la mirada, con lágrimas corriendo por sus mejillas, y miró al gigante. «No te reconozco, ¿quién eres?» preguntó con voz temblorosa.

«Yo soy Amor,» respondió el gigante con una sonrisa gentil. «¿No sabes de mí?»

El joven miró a Amor de arriba a abajo y, aún sollozando, dijo: «Amor, ayúdame. Quiero ser feliz nuevamente. El Odio me ha quitado la capacidad de ser feliz y solo siento tristeza y amargura.»

Amor se inclinó hacia el joven y colocó una mano reconfortante sobre su hombro. «Para volver a ser feliz, debes sacar de tu corazón toda raíz de egoísmo y amargura que Odio ha dejado en ti.»

El joven asintió lentamente, comprendiendo las palabras de Amor. Con determinación, cerró los ojos y comenzó a concentrarse en su interior. Visualizó cómo retiraba poco a poco cada pequeña raíz de egoísmo y cada sombra de amargura que habían echado raíces en su corazón. Mientras lo hacía, empezó a sentir una calidez que se extendía desde su pecho hasta todo su cuerpo.

Amor observaba atentamente, y a medida que el joven liberaba su corazón de la negatividad, Amor comenzó a crecer nuevamente. Su estatura aumentaba con cada gesto de bondad y cada pensamiento positivo del joven. Pronto, Amor volvió a ser el gigante que solía ser, irradiando luz y calidez.

El joven abrió los ojos y una sonrisa apareció en su rostro por primera vez en mucho tiempo. «Amor, lo he hecho. Me siento más ligero y feliz.»

«Lo has logrado, joven,» dijo Amor con una gran sonrisa. «Has sacado a Odio de tu corazón, y ahora la felicidad puede florecer en ti nuevamente.»

En ese momento, una sombra oscura que había estado acechando a la distancia comenzó a retroceder. Era Odio, una figura oscura y amenazante, que se desvanecía ante la fuerza del amor y la felicidad recién encontrada del joven. Odio se alejó tanto que ya ni se veía, huyendo a lo lejos.

El joven se levantó, sintiéndose renovado y lleno de energía. «Gracias, Amor. Gracias por mostrarme el camino para ser feliz nuevamente.»

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Soy Francisco J., apasionado de las historias y, lo más importante, padre de un pequeño. Durante el emocionante viaje de enseñar a mi hijo a leer, descubrí un pequeño secreto: cuando las historias incluyen a amigos, familiares o lugares conocidos, la magia realmente sucede. La conexión emocional con el cuento motiva a los niños a sumergirse más profundamente en las palabras y a descubrir el maravilloso mundo de la lectura. Saber más de mí.

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