Cuentos de Amor

Nuestro Amor Eterno: Ocho Años de Sueños y Metas Compartidas

Lectura para 11 años

Tiempo de lectura: 5 minutos

Español

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Jocelyne y Jovahni eran dos niños que vivían en una pequeña ciudad donde las calles olían a flores y las casas estaban llenas de colores brillantes. Desde muy pequeños, ya que sus mamás eran mejores amigas desde hace muchos años, ellos se habían encontrado siempre en las reuniones familiares, en fiestas y paseos al parque. Al principio, para ellos no había nada especial en verse, eran solo dos niños que jugaban juntos cuando sus mamás charlaban y los adultos conversaban. Sin embargo, lo que parecía un simple juego de niños, poco a poco comenzó a transformarse en algo mucho más bonito y significativo.

Las mamás de Jocelyne y Jovahni, Rosa y Mariana, se conocieron en la escuela y desde entonces nunca se separaron. Siempre decían que sus hijos también iban a ser grandes amigos, y fue así como sus caminos empezaron a cruzarse cada día con más frecuencia. Jocelyne era una niña risueña, con una sonrisa que iluminaba cualquier lugar, mientras que Jovahni era un niño amable, tranquilo y muy sencillo, pero con un corazón enorme capaz de hacer sentir a todos en casa siempre cómodos y felices.

Cuando ambos cumplieron quince años, llegó el momento tan esperado: la fiesta de XV años de Jocelyne. Era una celebración muy importante en su cultura, un día en el que una niña se transforma en joven y comienza a soñar con su futuro. Sus mamás, que estaban muy emocionadas, decidieron que Jovahni fuera el chambelán de Jocelyne. Para muchos, significaba solo un título para bailar en la fiesta, pero para ellos fue mucho más.

Desde los preparativos, el nerviosismo invadió a Jocelyne y a Jovahni. Se veían poco durante el día, porque cada uno iba a la escuela y hacía sus actividades, pero las tardes en las que se encontraban para practicar el baile y organizar la fiesta, algo especial comenzó a surgir entre ambos. No solo eran amigos que se conocían desde niños, ahora se miraban diferente. Cada sonrisa, cada palabra y cada gesto parecía tener un significado más profundo.

Jocelyne se dio cuenta de que le gustaba la forma en la que Jovahni la escuchaba con atención, cómo se preocupaba cuando ella se sentía nerviosa o cansada por los preparativos. Por su parte, Jovahni admiraba la alegría contagiosa de Jocelyne, su manera de ver el mundo con esperanza y ganas de hacer todo muy bien. En la fiesta, mientras bailaban el vals y todos los invitados los miraban emocionados, en sus corazones algo se encendió de verdad: el amor había comenzado.

Desde aquel día, su relación fue creciendo poco a poco, con la dulzura típica del primer amor. Conocerse más, compartir risas, estudiar juntos, y también apoyarse en momentos difíciles, hizo que el cariño entre ellos fuera más fuerte. El primero de septiembre del 2017, en una tarde tranquila llena de sol, Jocelyne y Jovahni decidieron que querían ser novios. No fue una gran ceremonia ni palabras complicadas, simplemente se lo dijeron con sinceridad al mirarse a los ojos, prometiéndose estar siempre juntos.

Los días siguientes estuvieron llenos de felicidad, de conversaciones interminables, de sueños contados en secreto bajo las estrellas. Ambos eran conscientes de que el camino del amor no siempre era fácil, pero estaban dispuestos a recorrerlo juntos, mano con mano. Cada año que pasó, su amor se fue haciendo más fuerte, más maduro y más lleno de respeto y comprensión.

En el transcurso de estos años, Jocelyne y Jovahni no solo disfrutaron de su alegría como pareja, sino que también aprendieron a enfrentar algunas pruebas. Hubo momentos en los que tuvieron que luchar contra la distancia, porque Jovahni consiguió una beca para estudiar en otra ciudad por unos meses. Sin embargo, supieron mantener su cariño vivo con llamadas, mensajes y cartas que hablaban de lo mucho que se apoyaban y se extrañaban. También vivieron momentos complicados cuando algún malentendido se metía entre ellos, pero decidieron que la comunicación y la paciencia serían sus mejores herramientas para superar cualquier reto.

En la escuela, sus amigos notaban que siempre estaban juntos en los momentos importantes, celebrando logros y aprendiendo de los errores. Sus familias estaban felices de ver cómo dos niños que habían crecido casi como hermanos, ahora construían un amor sincero y duradero. Con cada cumpleaños, aniversario y ocasión especial, se regalaban pequeños detalles que representaban sus sentimientos y sueños compartidos.

El primero de septiembre de 2025, Jocelyne y Jovahni celebraron con mucha emoción ocho años de noviazgo. Para ellos, ocho años significaban meses y meses de memorias, de intensas confesiones, de sueños por cumplir. En una tarde soleada, rodeados de sus familias y amigos más cercanos, recordaron cómo todo comenzó gracias a la amistad de sus mamás, y cómo con paciencia y cariño habían escrito una hermosa historia juntos.

Conversando, los dos jóvenes compartieron sus planes para el futuro: el próximo año tenían como meta empezar a vivir juntos, independizarse poco a poco comprando las cosas necesarias para su hogar. Sabían que no iba a ser fácil, pero confiaban completamente en que ese paso fortalecería aún más su relación. La vida en pareja les mostraría nuevas aventuras y responsabilidades, pero estaban listos para enfrentarlas con amor y respeto.

Además, soñaban con crear su propia empresa, un proyecto que los uniera profesionalmente y les permitiera ayudar a muchas personas. Jocelyne siempre había querido tener un negocio relacionado con la repostería, ya que le encantaba cocinar y hacer dulces con cariño. Por su parte, Jovahni se apasionaba por la tecnología y tenía muchas ideas para crear aplicaciones que facilitaran la vida a los demás. Juntos pensaban que podían combinar lo mejor de ambos mundos para lograr ese objetivo.

También imaginaron un futuro lleno de alegría y familia, pensando en su hija Aurora Eline y su hijo Santiago Antonio, con nombres que elegían con mucho amor. Se veían jugando con ellos en un jardín lleno de flores, enseñándoles valores como la honestidad, el respeto y la importancia de los sueños. Jocelyne y Jovahni sabían que no estaban solos en ese camino; contaban con el apoyo de sus padres, quienes siempre los guiaron con sabiduría y cariño.

Durante todos estos años, la magia de su amor estuvo en las pequeñas cosas: en los abrazos sinceros, en los mensajes de buenos días, en las palabras de ánimo cuando uno estaba cansado o triste. Nunca dejaron que el tiempo ni las dificultades apagara la luz que habían encontrado el uno en el otro. El respeto y la confianza fueron las bases sobre las cuales construyeron su relación.

Jocelyne recordaba con ternura cuando en sus primeros años de noviazgo, sus mamás les daban consejos sabios, les contaban cómo el amor verdadero también es amistad y apoyo constante. Mariana y Rosa, con lágrimas en los ojos, alegaban que habían cumplido su deseo al ver a sus hijos tan unidos y felices. Esa conexión especial entre ambas familias hacía que la historia de Jocelyne y Jovahni fuera más que un simple amor de jóvenes, era un amor que unía corazones y generaciones.

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Soy Francisco J., apasionado de las historias y, lo más importante, padre de un pequeño. Durante el emocionante viaje de enseñar a mi hijo a leer, descubrí un pequeño secreto: cuando las historias incluyen a amigos, familiares o lugares conocidos, la magia realmente sucede. La conexión emocional con el cuento motiva a los niños a sumergirse más profundamente en las palabras y a descubrir el maravilloso mundo de la lectura. Saber más de mí.

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