Cuentos de Aventura

Un paso hacia la salud, un bocado hacia la felicidad

Lectura para 4 años

Tiempo de lectura: 2 minutos

Español

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Era un soleado día en el pequeño pueblo de Alegría, donde vivían dos mejores amigos: Nico y Sofi. Nico era un niño curioso y lleno de energía, siempre con una sonrisa en el rostro; mientras que Sofi era una niña creativa, a quien le encantaba inventar historias y jugar a ser exploradora. Juntos, pasaban sus días explorando el bosque cercano, construyendo castillos de hojas y creando mágicas historias de princesas y dragones.

Un día, mientras jugaban en su rincón favorito del bosque, Sofi sacó un libro grande y colorido que había encontrado en el desván de su casa. «¡Mira, Nico! Este libro habla de aventuras increíbles y de un tesoro escondido en el bosque. ¡Podríamos ir a buscarlo!», exclamó emocionada.

«¡Sí, sí! ¡Vamos a buscar el tesoro!», respondió Nico, saltando de alegría. Y así, sin pensarlo dos veces, tomaron su mochila, llenándola de bocadillos saludables que Sofi había preparado: unas manzanas crujientes, zanahorias y un par de sándwiches de mermelada. Con sus corazones latiendo de emoción, se adentraron en el bosque, listos para la aventura.

Mientras caminaban, Sofi leía en voz alta sobre las pistas que les llevarían al tesoro. «La primera pista dice que hay que buscar en el lugar donde cantan los pájaros», dijo, mirando hacia el cielo donde varios pajaritos volaban de un lado a otro. «Creo que eso podría ser cerca del arroyo».

Nico asintió con fuerza y juntos siguieron el sonido melodioso de los pájaros. Al llegar al arroyo, donde el agua brillaba y los patitos nadaban felices, encontraron una piedra grande con una flecha dibujada. «¡Mira, aquí está la segunda pista!», dijo Sofi, señalando la piedra. Estaba escrita con letras grandes: «Busca bajo el árbol que se mece con el viento».

Nico y Sofi se miraron con emoción. «¡Vamos, rápido!», gritaron al unísono, corriendo hacia un gran roble que se movía suavemente. Allí, encontraron una pequeña caja de madera, cubierta de musgo. «¡Podría ser el tesoro!», dijo Nico con los ojos brillantes. Sofi la abrió con cuidado y dentro hallaron una nota que decía: «El verdadero tesoro está en la salud y la felicidad».

Confusos, los amigos se miraron. «¿Qué significa eso?», preguntó Nico. Sofi reflexionó por un momento y luego exclamó: «¡Quizás el tesoro sea aprender a comer cosas saludables y divertirse juntos!»

En ese momento, aparece un nuevo personaje, una ardilla traviesa llamada Ruki, que había estado observando a los niños desde lo alto de un árbol. «¡Hola, amigos! ¡He escuchado su aventura! ¿Saben? Yo podría ayudarles a encontrar el verdadero tesoro. Todo se trata de hacer elecciones saludables en su vida».

«¿De verdad, Ruki?», preguntó Nico, maravillado. «¿Qué debemos hacer?»

“Empecemos a explorar el bosque un poco más. Allí, entre las flores, hay frutas del bosque que son muy buenas para ustedes. Por cada fruta que recojan, se sentirán más felices y saludables”, explicó Ruki mientras guiaba a los niños por el camino.

Y así, Nico, Sofi y Ruki comenzaron a reunir fresas jugosas y moras dulces. «¡Mmm, riquísimas!» decía Sofi mientras saboreaba una mora. «¡Esto es muy divertido!», añadió Nico, riendo mientras buscaba más frutas.

Ruki también les enseñó sobre otras plantas del bosque. «¿Sabían que las hojas de diente de león son comestibles y muy nutritivas? ¡Pueden hacer una ensalada deliciosa!”, dijo saltando de un lado a otro. Los amigos se esforzaron por recoger algunas hojas y, con ayuda de Ruki, crearon una ensalada fresca y colorida.

Después de un tiempo de recolección y risas, se sentaron bajo el sol y disfrutaron de su banquete. «Esto no solo es rico, también nos estamos divirtiendo aprendiendo sobre comida saludable», dijo Sofi, sonriendo.

Ruki asintió, feliz de compartir su conocimiento. “Y recuerden, cuando comen bien, se sienten bien, y eso les da mucha energía para seguir explorando y viviendo aventuras”.

De repente, mientras disfrutaban su comida, vieron algo brillar entre el pasto. «¿Qué es eso?», preguntó Nico, saltando a investigar. Al acercarse, encontró un pequeño cofre dorado. “¡Ruki, mira esto!”, gritó emocionado.

Ruki saltó rápidamente junto a ellos. «¡El tesoro! ¡El verdadero tesoro!», exclamó mientras abrían el cofre. Para su sorpresa, dentro encontraron una colección de recetas de comida saludable y algunos utensilios de cocina para preparar deliciosas comidas. «¡Esto es genial!», dijo Sofi, con los ojos llenos de asombro. «¡Podremos hacer nuestras comidas saludables y ricas en casa!».

“Así es”, dijo Ruki con una sonrisa. “Este cofre les enseñará a ustedes y a otros niños sobre la importancia de comer bien y ser activos. ¡Esa es la verdadera felicidad!”.

Con su nuevo cofre de recetas en mano y el corazón lleno de alegría, Nico, Sofi y Ruki regresaron a casa. Al llegar, decidieron preparar algo rico y nutritivo para sus familias, usando lo que habían aprendido en su aventura.

Esa noche, durante la cena, compartieron sus historias con sus familiares, y todos se sorprendieron al ver lo creativos que podían ser con la comida saludable. La risa llenó la casa, y en ese momento, comprendieron que el verdadero tesoro era poder disfrutar juntos, comer bien y estar saludables.

Desde entonces, Nico y Sofi se convirtieron en pequeños chefs, siempre experimentando con nuevas recetas y disfrutando de su tiempo juntos. Y así, en cada comida, recordaban que, a veces, un paso hacia la salud puede ser un bocado hacia la felicidad. Y así, sus risas resonaban por todo el pueblo de Alegría, porque la aventura de comer bien y ser felices nunca tiene fin.

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Soy Francisco J., apasionado de las historias y, lo más importante, padre de un pequeño. Durante el emocionante viaje de enseñar a mi hijo a leer, descubrí un pequeño secreto: cuando las historias incluyen a amigos, familiares o lugares conocidos, la magia realmente sucede. La conexión emocional con el cuento motiva a los niños a sumergirse más profundamente en las palabras y a descubrir el maravilloso mundo de la lectura. Saber más de mí.

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