Cuentos de Ciencia Ficción

2256 Civil War: Un viaje entre mundos

Lectura para 11 años

Tiempo de lectura: 5 minutos

Español

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En el año 2256, la humanidad había colonizado varios planetas y lunas en el sistema solar. La tecnología avanzaba a pasos agigantados y la exploración del universo se había convertido en una realidad. En este contexto, dos amigos, Demon y Xaden, se encontraban en la estación espacial Orion, preparándose para una misión que los llevaría a través de un portal dimensional hacia un mundo desconocido.

Demon era un genio de la física, con una curiosidad insaciable por los misterios del universo. Tenía una melena desordenada y grandes gafas que parecían siempre a punto de caerse de su nariz. Su risa contagiosa escondía la sabiduría acumulada de sus años de estudio. Xaden, por otro lado, era un experto en ingeniería, con un amor profundo por las máquinas y la construcción. Siempre tenía un destornillador en el bolsillo y una sonrisa lista para cualquier desafío que se presentara.

—Demon, ¿estás seguro de que este portal funciona? —preguntó Xaden, ajustando su cinturón mientras observaba los paneles brillantes que rodeaban la entrada del portal.

—Por supuesto, amigo. He revisado los cálculos mil veces. Estamos a punto de descubrir un nuevo mundo. ¡Imagina las posibilidades! —respondió Demon con entusiasmo.

No muy lejos de ellos, un dragón apareció en el horizonte. Zafiro, un magnífico dragón de escamas azules y ojos dorados, voló con majestuosidad sobre la estación. El dragón, que había sido su compañero en diversas misiones, descifró el nerviosismo de Xaden.

—No te preocupes, Xaden. Confía en Demon. Este portal nos llevará a nuevas aventuras —dijo Zafiro, aterrizando suavemente.

—Gracias, Zafiro —respondió Xaden, esbozando una sonrisa—. Espero que esta vez no acabemos en un lugar lleno de monstruos.

En ese preciso instante, la puerta del portal cobró vida. Luces pulsantes comenzaron a danzar alrededor, creando un espectáculo visual impresionante. Los dos amigos tomaron aire profundo antes de dar el paso hacia lo desconocido. Junto a ellos, Zafiro agitó sus alas, preparado para lo que viniera.

Una vez atravesaron el portal, el mundo que los recibió era completamente diferente. Estaban en un paisaje de colores vibrantes, con árboles gigantes que parecían madejas de lana multicolor. En el cielo, dos soles brillaban con fuerza, mientras que nubes de cremoso algodón de azúcar flotaban como barcos de papel. Era como un sueño, pero algo en el ambiente parecía fuera de lugar.

—Increíble… —susurró Xaden, mirando a su alrededor—. Pero, ¿dónde estamos exactamente?

—No lo sé, pero debemos tener cuidado —respondió Demon, palpando un dispositivo en su muñeca que hacía ruidos extraños—. Estoy recibiendo señales de vida en esta dirección.

El grupo decidió avanzar, con Zafiro volando bajo encima de sus cabezas, manteniéndolos alertas. De repente, se encontraron con un claro repleto de criaturas extrañas. Eran seres con cuerpos pequeños y peludos, con grandes ojos luminosos y sonrisas alegres. Todos parecían estar en calma, pero algo más grande acechaba en la oscuridad detrás de ellos.

—Hola, forasteros —dijo la criatura más grande, que tenía una voz suave y melodiosa—. Soy Lumo, el líder de los Luminos.

Los amigos se miraron, intrigados por el nuevo personaje. Lumo tenía un brillo que emanaba de su cuerpo, como si fuera un faro en medio de la penumbra.

—¿Qué pasa aquí? —preguntó Demon, intentando sonar amable—. Somos exploradores de otro mundo.

—Hemos estado esperando su llegada —respondió Lumo—. Nuestros mundos están conectados, pero una sombra se está apoderando de nuestra dimensión y necesitamos su ayuda.

Xaden frunció el ceño. —¿Una sombra? ¿Qué significa eso?

—Escarlata —dijo Lumo, su tono volviéndose sombrío—. Es un dragón oscuro que busca absorber la luz de nuestro mundo y expandir su dominio. Si no hacemos algo pronto, nos será imposible vivir en paz.

Demon y Xaden intercambiaron miradas. Zafiro también parecía preocupado, y su voz resonó: —No podemos permitir que eso suceda. Juntos, deberíamos detener a Escarlata.

—Entonces deberíamos ir ahora mismo —exclamó Xaden, tomando la delantera—. ¿Dónde podemos encontrarlo?

Lumo los guió a través del bosque de árboles de múltiples colores. A medida que se adentraban en el paisaje, los amigos notaron que cada paso que daban era como entrar en un cuadro. La naturaleza absorción llena de colores brillantes se transformaba en tonos oscuros donde la luz parecía temeroso de brillar.

Finalmente, llegaron a una caverna oscura custodiada por criaturas sombrías que vigilaban sin parpadear.

—Aquí es donde reside Escarlata —susurró Lumo—. Parece que ha dejado de alimentarse de la luz y está creciendo más fuerte con cada día que pasa.

—Necesitamos un plan —dijo Demon, mientras observaba cuidadosamente a las criaturas. Cada una parecía más peligrosa que la anterior—. Centrarnos en la luz. Escarlata seguramente será vulnerable a ella.

—Yo puedo distraerlas. Mientras tanto, ustedes pueden entrar en la caverna —sugirió Zafiro.

—Es un buen plan —asintió Xaden—. Pero, ¿cómo nos aseguramos de que no se lastimen?

—Si logramos que ellas sigan a Zafiro, entonces podremos entrar sin ser vistos —dijo Demon, con una chispa de ingenio en sus ojos.

Con un plan en marcha, Zafiro alzó el vuelo, atrayendo la atención de las criaturas oscuras. Rápidamente, Xaden y Demon se deslizaron dentro de la cueva, aprovechando la distracción. La oscuridad envolvía el lugar, y sus corazones latían con fuerza mientras avanzaban.

Dentro de la cueva, eran recibidos por la vista más asombrosa: un gran dragón rojo, con escamas brillantes como brasas encendidas, reposaba en un trono de sombras. Escarlata, un dragón de naturaleza oscura, parecía completamente absorbido, disfrutando de la energía que robaba y el miedo que producía.

—¿Quiénes son vosotros, intrusos? —tronó Escarlata, girando su mirada ardiente hacia ellos.

Demon recordó su aprendizaje sobre la luz y tomó la iniciativa. —Hemos venido a devolver lo que te has robado —declaró, sosteniendo un pequeño cristal que emanaba un brillo cálido.

Escarlata rió, un sonido que resonó en las paredes de la cueva. —¡¿Creéis que un cristal puede desafiarme?! Soy el rey de la oscuridad.

Xaden tomó una decisión rápida. —Tal vez un cristal no, pero esta luz se alimenta de la esperanza. ¿Qué pasaría si te dijéramos que tus días oscuros están contados? La luz siempre regresa.

—¡Silencio! —gritó Escarlata, pero mientras lo hacía, algo comenzó a ocurrir. Los reflejos del cristal empezaron a romper las sombras en el espacio.

Lumo, que había entrado sigilosamente detrás de ellos, unió su energía a la del cristal. El poder de la luz comenzaba a crecer, creando una barrera brillante que rodeaba a Escarlata. El dragón se sintió atrapado, furioso.

—¡No permitiré que me detengas! —rugió, lanzando llamas oscuras hacia ellos, pero la luz del cristal se intensificó, protegiéndolos.

Demon y Xaden se unieron a Lumo, creando un círculo de esperanza que amplificaba el poder del cristal. La luz comenzó a expandirse, envolviendo a Escarlata.

—¡Siente la fuerza de la luz! —gritaron en conjunto. Todo el espacio brilló mientras la oscuridad se contraía.

Escarlata se agitó, incapaz de controlar su propia sombra, mientras luces brillantes iluminaban toda la cueva. En un instante de desesperación y confusión, se escuchó un grito desgarrador.

—¡NO! —exclamó, y una luz brillante lo envolvió, purificando su esencia. En el aire, la energía oscura se desvaneció gradualmente.

Finalmente, durante un parpadeo, Escarlata se transformó. La sombra que lo rodeaba fue disipada y, en su lugar, apareció un dragón con hermosas escamas doradas. Al mirarse, parecía asombrado por la luz que había cruzado su camino.

—¿Qué ha pasado? —preguntó, tocando sus nuevas alas—. ¿Qué he hecho?

Zafiro entró en la cueva, volando con gracia. —Has sido liberado, Escarlata. La luz que llevas dentro ha superado la oscuridad.

—Lo siento por lo que he causado —respondió Escarlata, mirando a los tres—. No sabía que había más en este mundo que solo la oscuridad.

Demon, Xaden y Lumo compartieron una mirada de alivio. La misión había sido un éxito. Decidieron que era hora de llevar a Escarlata y a su nueva luz a su hogar.

Juntos, los cinco amigos regresaron al claro. La luz comenzó a brillar con más fuerza y los Luminos eran libres de vivir en paz nuevamente. La comunidad celebró, llenando el aire con risas y colores hermosos.

—Hiciste bien al dejarnos ayudar —dijo Xaden, sonriendo a Escarlata, quien había encontrado su verdadero camino.

—No, lo hicimos bien —respondió Escarlata, mirando a sus nuevos amigos—. La luz siempre puede vencer a la oscuridad. Gracias.

Al final del día, Demon, Xaden, Zafiro y Escarlata se sentaron en una colina, contemplando la puesta de dos soles y recordando la aventura que habían vivido juntos en este nuevo mundo.

Y así, el mensaje de esperanza resonó en el aire. La luz siempre regresaría, sin importar cuán oscura fuera la noche. Juntos, habían enfrentado el desafío y habían hecho nuevos amigos en el camino. Así fue como descubrieron que, al final, lo que realmente importaba era tener a quienes querían a su lado y luchar por un mañana brillante y lleno de posibilidades.

Con los corazones llenos de alegría y el deseo de explorar más mundos, sus risas se mezclaron con la brisa, creando una sinfonía que resonaría a través de las dimensiones. Después de todo, cada aventura estaba destinada a ser compartida, así como cada éxito debía celebrarse con quienes amamos.

Y así, continuaron su viaje, explorando un universo lleno de maravillas y escribiendo juntos nuevas historias que perdurarían por siempre. Y ese fue solo el comienzo de su increíble odisea.

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Soy Francisco J., apasionado de las historias y, lo más importante, padre de un pequeño. Durante el emocionante viaje de enseñar a mi hijo a leer, descubrí un pequeño secreto: cuando las historias incluyen a amigos, familiares o lugares conocidos, la magia realmente sucede. La conexión emocional con el cuento motiva a los niños a sumergirse más profundamente en las palabras y a descubrir el maravilloso mundo de la lectura. Saber más de mí.

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