En el año 2256, la humanidad había colonizado varios planetas y lunas en el sistema solar. La tecnología avanzaba a pasos agigantados y la exploración del universo se había convertido en una realidad. En este contexto, dos amigos, Demon y Xaden, se encontraban en la estación espacial Orion, preparándose para una misión que los llevaría a través de un portal dimensional hacia un mundo desconocido.
Demon era un genio de la física, con una curiosidad insaciable por los misterios del universo. Tenía una melena desordenada y grandes gafas que parecían siempre a punto de caerse de su nariz. Su risa contagiosa escondía la sabiduría acumulada de sus años de estudio. Xaden, por otro lado, era un experto en ingeniería, con un amor profundo por las máquinas y la construcción. Siempre tenía un destornillador en el bolsillo y una sonrisa lista para cualquier desafío que se presentara.
—Demon, ¿estás seguro de que este portal funciona? —preguntó Xaden, ajustando su cinturón mientras observaba los paneles brillantes que rodeaban la entrada del portal.
—Por supuesto, amigo. He revisado los cálculos mil veces. Estamos a punto de descubrir un nuevo mundo. ¡Imagina las posibilidades! —respondió Demon con entusiasmo.
No muy lejos de ellos, un dragón apareció en el horizonte. Zafiro, un magnífico dragón de escamas azules y ojos dorados, voló con majestuosidad sobre la estación. El dragón, que había sido su compañero en diversas misiones, descifró el nerviosismo de Xaden.
—No te preocupes, Xaden. Confía en Demon. Este portal nos llevará a nuevas aventuras —dijo Zafiro, aterrizando suavemente.
—Gracias, Zafiro —respondió Xaden, esbozando una sonrisa—. Espero que esta vez no acabemos en un lugar lleno de monstruos.
En ese preciso instante, la puerta del portal cobró vida. Luces pulsantes comenzaron a danzar alrededor, creando un espectáculo visual impresionante. Los dos amigos tomaron aire profundo antes de dar el paso hacia lo desconocido. Junto a ellos, Zafiro agitó sus alas, preparado para lo que viniera.
Una vez atravesaron el portal, el mundo que los recibió era completamente diferente. Estaban en un paisaje de colores vibrantes, con árboles gigantes que parecían madejas de lana multicolor. En el cielo, dos soles brillaban con fuerza, mientras que nubes de cremoso algodón de azúcar flotaban como barcos de papel. Era como un sueño, pero algo en el ambiente parecía fuera de lugar.
—Increíble… —susurró Xaden, mirando a su alrededor—. Pero, ¿dónde estamos exactamente?
—No lo sé, pero debemos tener cuidado —respondió Demon, palpando un dispositivo en su muñeca que hacía ruidos extraños—. Estoy recibiendo señales de vida en esta dirección.
El grupo decidió avanzar, con Zafiro volando bajo encima de sus cabezas, manteniéndolos alertas. De repente, se encontraron con un claro repleto de criaturas extrañas. Eran seres con cuerpos pequeños y peludos, con grandes ojos luminosos y sonrisas alegres. Todos parecían estar en calma, pero algo más grande acechaba en la oscuridad detrás de ellos.
—Hola, forasteros —dijo la criatura más grande, que tenía una voz suave y melodiosa—. Soy Lumo, el líder de los Luminos.
Los amigos se miraron, intrigados por el nuevo personaje. Lumo tenía un brillo que emanaba de su cuerpo, como si fuera un faro en medio de la penumbra.
—¿Qué pasa aquí? —preguntó Demon, intentando sonar amable—. Somos exploradores de otro mundo.
—Hemos estado esperando su llegada —respondió Lumo—. Nuestros mundos están conectados, pero una sombra se está apoderando de nuestra dimensión y necesitamos su ayuda.
Xaden frunció el ceño. —¿Una sombra? ¿Qué significa eso?
—Escarlata —dijo Lumo, su tono volviéndose sombrío—. Es un dragón oscuro que busca absorber la luz de nuestro mundo y expandir su dominio. Si no hacemos algo pronto, nos será imposible vivir en paz.
Demon y Xaden intercambiaron miradas. Zafiro también parecía preocupado, y su voz resonó: —No podemos permitir que eso suceda. Juntos, deberíamos detener a Escarlata.
—Entonces deberíamos ir ahora mismo —exclamó Xaden, tomando la delantera—. ¿Dónde podemos encontrarlo?
Lumo los guió a través del bosque de árboles de múltiples colores. A medida que se adentraban en el paisaje, los amigos notaron que cada paso que daban era como entrar en un cuadro. La naturaleza absorción llena de colores brillantes se transformaba en tonos oscuros donde la luz parecía temeroso de brillar.
Finalmente, llegaron a una caverna oscura custodiada por criaturas sombrías que vigilaban sin parpadear.
—Aquí es donde reside Escarlata —susurró Lumo—. Parece que ha dejado de alimentarse de la luz y está creciendo más fuerte con cada día que pasa.
—Necesitamos un plan —dijo Demon, mientras observaba cuidadosamente a las criaturas. Cada una parecía más peligrosa que la anterior—. Centrarnos en la luz. Escarlata seguramente será vulnerable a ella.
—Yo puedo distraerlas. Mientras tanto, ustedes pueden entrar en la caverna —sugirió Zafiro.
—Es un buen plan —asintió Xaden—. Pero, ¿cómo nos aseguramos de que no se lastimen?
—Si logramos que ellas sigan a Zafiro, entonces podremos entrar sin ser vistos —dijo Demon, con una chispa de ingenio en sus ojos.
Con un plan en marcha, Zafiro alzó el vuelo, atrayendo la atención de las criaturas oscuras. Rápidamente, Xaden y Demon se deslizaron dentro de la cueva, aprovechando la distracción. La oscuridad envolvía el lugar, y sus corazones latían con fuerza mientras avanzaban.
Dentro de la cueva, eran recibidos por la vista más asombrosa: un gran dragón rojo, con escamas brillantes como brasas encendidas, reposaba en un trono de sombras. Escarlata, un dragón de naturaleza oscura, parecía completamente absorbido, disfrutando de la energía que robaba y el miedo que producía.
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Autor del Cuento
Soy Francisco J., apasionado de las historias y, lo más importante, padre de un pequeño. Durante el emocionante viaje de enseñar a mi hijo a leer, descubrí un pequeño secreto: cuando las historias incluyen a amigos, familiares o lugares conocidos, la magia realmente sucede. La conexión emocional con el cuento motiva a los niños a sumergirse más profundamente en las palabras y a descubrir el maravilloso mundo de la lectura. Saber más de mí.