Había una vez un becerro llamado Bento, que vivía en un pequeño pueblo en Rusia en el año 1910. Desde muy pequeño, Bento siempre había tenido un sueño muy especial: viajar por el tiempo y conocer la historia de México, su país favorito.
Un día, Bento descubrió una antigua máquina en el granero de su abuelo. Era una máquina del tiempo. Sin pensarlo dos veces, decidió subirse a ella y comenzar su aventura. A medida que viajaba por el tiempo, Bento fue testigo del desarrollo del capitalismo en México.
En su primer viaje, Bento presenció la construcción de los ferrocarriles y la expansión de las tierras para la exportación de madera. Quedó maravillado al ver cómo el país crecía y se transformaba.
En su segundo viaje, Bento llegó a una biblioteca en el siglo XIX. Allí encontró un libro que explicaba la teoría social y los conflictos sociales. Aprendió sobre la lucha de clases que existe en la sociedad y cómo esta lucha puede generar cambios importantes.
En medio de su viaje, Bento apretó un botón que no era el de su máquina del tiempo. De repente, se encontró en una época donde había un conflicto en la educación. Bento sabía que necesitaba encontrar un material especial para reparar el botón roto de su máquina.
Fue entonces cuando se encontró con Larisa, una valiente maestra que estaba manifestándose afuera de una iglesia. Larisa luchaba por separar la iglesia de la escuela y garantizar una educación laica para todos los niños.
Mientras Bento y Larisa se escondían en una caja afuera de una juguetería, escucharon un disparo. Asustados, se refugiaron en la caja y Bento encontró una pieza que parecía ser la que necesitaba para arreglar su botón.
Decidido a continuar su viaje, Bento convenció a Larisa de acompañarlo a su máquina del tiempo. Con mucho cuidado, Bento arregló el botón, pero algo salió mal y Larisa sin querer cambió la fecha de destino.
Cuando llegaron a su nuevo destino, se dieron cuenta de que estaban en el mismo lugar, pero en una fecha diferente. Descubrieron que algo había cambiado: se estaba realizando una reforma educativa llamada «Artículo 3», que buscaba mejorar la educación en México.
Bento y Larisa continuaron su viaje por el tiempo. En España, en el año 2004, chocaron con un pato llamado Carlos. Bento y Larisa ayudaron a Carlos y lo invitaron a subirse a su máquina del tiempo.
Después de unos minutos, Carlos despertó pero estaba un poco confundido. Empezó a explicarles acerca del Estado Nación, una categoría histórica que abarca corrientes políticas, educativas y literarias.
Después de un descanso, el pato Carlos continuó explicando cosas como las instituciones sociales, como la iglesia, la escuela y la familia, cada una con su propio aspecto social.
Pasaron la noche juntos y comieron latas de atún con gusanos. Durmieron hasta el amanecer y en la mañana, Carlos no recordaba lo que había pasado el día anterior. Pero propuso el siguiente destino de su viaje: México en el año 2023.
Cuando llegaron a México en el año 2023, quedaron impresionados al ver a tanta gente con pequeños artefactos cuadrados en las manos, hablando con otras personas en cualquier parte del mundo. Pasearon por un parque donde vieron una pequeña máquina que hablaba mucho.
Bento recordó su otro sueño y se apresuró a volver a su máquina del tiempo. Sus amigos lo seguían, pero él quería cumplir su sueño de estudiar y mejorar la educación en su tiempo.
Bento ingresó una fecha futura como destino y cuando llegaron, se encontró en la universidad, estudiando para convertirse en maestro. Allí aprendió sobre la función de la escuela y cómo esta ayuda a preparar a los alumnos para vivir en la sociedad.
A pesar de todo, Bento se sentía triste. No sabía si quería seguir estudiando para ser maestro. Pero Larisa le explicó lo maravilloso que era ser maestra y la importancia de su labor.
Después de un tiempo, Bento y sus amigos continuaron su viaje por el tiempo. En uno de los destinos, Bento se vio trabajando como maestro en una escuela. Pero se veía muy triste.
Bento no quería dejar ese lugar hasta saber por qué se sentía tan triste. Después de un rato, los alumnos salieron al recreo, pero Bento del futuro no salió. La directora Ariel se acercó a él y comenzó a burlarse.
Bento del pasado decidió que era hora de terminar su viaje y regresar a su tiempo. Se despidió de sus amigos y llegó a su presente, donde decidió tomar una siesta para descansar y reflexionar sobre su futuro.
Aunque su viaje por el tiempo había terminado, Bento sabía que podía hacer cosas maravillosas en su propia época para tener un mejor futuro. Desde ese día, Bento se dedicó a mejorar su presente para crear un mundo mejor para todos.
Después de su aventura en el viaje por el tiempo, Bento regresó a su pequeño pueblo en Rusia con una determinación renovada. Sabía que debía aprovechar su conocimiento adquirido para mejorar la educación en su comunidad.
Comenzó por hablar con los maestros de la escuela local y compartirles todo lo que había aprendido en sus viajes. Les contó sobre la importancia de una educación laica, inclusiva y de calidad para todos los niños.
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Autor del Cuento
Soy Francisco J., apasionado de las historias y, lo más importante, padre de un pequeño. Durante el emocionante viaje de enseñar a mi hijo a leer, descubrí un pequeño secreto: cuando las historias incluyen a amigos, familiares o lugares conocidos, la magia realmente sucede. La conexión emocional con el cuento motiva a los niños a sumergirse más profundamente en las palabras y a descubrir el maravilloso mundo de la lectura. Saber más de mí.