Cuentos de Ciencia Ficción

La Guerra del Agua

Lectura para 10 años

Tiempo de lectura: 4 minutos

Español

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En el año 2080, la Tierra se encontraba sumida en una despiadada guerra por el agua. Este recurso tan escaso dividía a los habitantes del planeta en dos bandos enfrentados. Por un lado, se encontraba el bando malo, liderado por José, conocido como «El Profesor», y su temida mano derecha, Javiera, apodada «La Furiosa». Su sed de poder los había llevado a dominar gran parte de los recursos hídricos restantes, imponiendo su voluntad con crueldad y desdén hacia aquellos que se interponían en su camino.

En el otro extremo se alzaba el bando de los buenos, defensores acérrimos del medio ambiente y la justicia. Lucas, también conocido como «El Mujeriego», era el estratega principal, seguido de cerca por Franco, apodado «El Muerto» por su habilidad para dar batallas sin descanso, y Pascual, conocido como «El Guapo» por su valentía y determinación inquebrantable. Este bando era conocido como «los estudiantes» o «los protectores», y luchaban incansablemente por un futuro en el que el agua fuera accesible para todos.

A medida que la confrontación entre ambos bandos alcanzaba su punto álgido, la necesidad de agua se volvía más imperativa que nunca. Las batallas se sucedían con ferocidad, cada bando luchando por asegurar su supervivencia y la de sus seres queridos. La situación era crítica, y ambos bandos sabían que el resultado de esta guerra determinaría el futuro de la humanidad.

Una tarde, en medio de un páramo desolado, se encontraron los líderes de ambos bandos. El aire estaba cargado de tensión mientras se miraban con odio y determinación. José, «El Profesor», con su mirada severa y su armadura futurista, estaba listo para imponer su dominio una vez más. A su lado, Javiera, «La Furiosa», con su expresión feroz y su traje de combate, estaba preparada para cualquier batalla que se presentara.

Frente a ellos, Lucas, «El Mujeriego», sonreía con astucia. A pesar de la gravedad de la situación, su carisma y su confianza no flaqueaban. Franco, «El Muerto», con su mirada decidida, estaba listo para luchar hasta el final. Y Pascual, «El Guapo», irradiaba valentía y determinación, listo para enfrentar cualquier desafío.

El sol comenzaba a ponerse, tiñendo el cielo de un ominoso tono rojizo. Lucas fue el primero en hablar, su voz firme y llena de convicción.

—José, sabemos que tu bando ha acaparado la mayoría de los recursos hídricos. Pero esta guerra no puede continuar. Debemos encontrar una solución que beneficie a todos.

José soltó una risa sarcástica, cruzando los brazos sobre su pecho.

—¿Y qué propones, Lucas? ¿Que simplemente compartamos nuestros recursos? Sabes tan bien como yo que eso nunca funcionará.

—No estoy sugiriendo que lo hagamos de inmediato —respondió Lucas—. Pero debemos empezar por algún lado. Esta guerra solo nos está llevando a la destrucción.

Javiera, «La Furiosa», dio un paso adelante, su mirada llena de desdén.

—No necesitamos tus sermones, Lucas. Nosotros tenemos el poder, y no lo cederemos tan fácilmente.

Franco, «El Muerto», apretó los puños, pero mantuvo la calma.

—El poder no durará para siempre, Javiera. El agua es de todos, y lucharemos hasta el final para asegurarnos de que así sea.

La confrontación verbal continuó, pero ninguno de los bandos parecía dispuesto a ceder. Finalmente, Pascual, «El Guapo», alzó la voz.

—Basta de palabras. Si es una batalla lo que quieren, una batalla tendrán. Pero recuerden esto: estamos luchando por algo más grande que nosotros mismos. Estamos luchando por el futuro.

Con esas palabras, ambos bandos se prepararon para el enfrentamiento. La batalla fue feroz, con rayos láser y explosiones resonando en el páramo desolado. A medida que la lucha se intensificaba, quedó claro que ninguno de los bandos estaba dispuesto a rendirse.

En medio del caos, Lucas y José se encontraron cara a cara una vez más. Ambos estaban heridos, pero su determinación no flaqueaba.

—Esto debe terminar, José —dijo Lucas con dificultad—. Si seguimos así, no quedará nada por lo que luchar.

José, jadeando por el esfuerzo, miró a su alrededor. Vio la destrucción, la desesperación en los rostros de sus seguidores. Por primera vez, la duda cruzó su mente.

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Soy Francisco J., apasionado de las historias y, lo más importante, padre de un pequeño. Durante el emocionante viaje de enseñar a mi hijo a leer, descubrí un pequeño secreto: cuando las historias incluyen a amigos, familiares o lugares conocidos, la magia realmente sucede. La conexión emocional con el cuento motiva a los niños a sumergirse más profundamente en las palabras y a descubrir el maravilloso mundo de la lectura. Saber más de mí.

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