En un rincón olvidado del mundo, donde los árboles susurraban secretos antiguos y las flores bailaban al ritmo del viento, vivía Elina, una hada de bondad infinita. Sus alas, finas como el encaje de la mañana, brillaban con los colores del arcoíris cada vez que el sol las tocaba. En este bosque encantado, Elina protegía un objeto de inmenso poder: el Amuleto de Luz, una joya capaz de traer armonía y paz a todo ser viviente.
No muy lejos de allí, en las sombras de un castillo olvidado, vivía Lilian, una hechicera de corazón endurecido por la envidia y la ambición. Había oído hablar del Amuleto de Luz y deseaba apoderarse de él para controlar el bosque y sus criaturas.
Un día, mientras Elina cuidaba de las flores y los pequeños animales, Lilian ideó un plan malévolo. Creó una poción que oscurecía todo lo que tocaba y la esparció por el bosque, esperando así distraer a Elina y robar el amuleto.
El bosque comenzó a cambiar; las flores perdieron su color y los animales se escondieron asustados. Elina, al ver la tristeza que caía sobre su hogar, decidió enfrentar el oscuro hechizo. Con su varita mágica y el amuleto colgando de su cuello, emprendió un viaje para encontrar la fuente de la oscuridad.
La hechicera Lilian, al ver que Elina se alejaba, se adentró sigilosamente en el corazón del bosque. Sin embargo, el amuleto estaba protegido por un encantamiento: solo un corazón puro podía tocarlo. Cada vez que Lilian intentaba apoderarse de él, una barrera de luz la repelía.
Mientras tanto, Elina encontró el origen de la poción y, usando su magia, comenzó a restaurar la vida y el color al bosque. Animales y flores la seguían, agradecidos por su bondad y coraje.
Lilian, frustrada por no poder tomar el amuleto, confrontó a Elina. Una batalla mágica estalló entre ellas. La hechicera lanzaba rayos oscuros, mientras Elina defendía el bosque con destellos de luz. En el clímax de la batalla, Elina comprendió que la única manera de vencer a Lilian no era con más magia, sino con compasión.
Con valentía, Elina se acercó a Lilian y le ofreció su mano, mostrándole la belleza del bosque y el poder del amor y la amistad. Sorprendentemente, las palabras de Elina tocaron el corazón de Lilian, que empezó a derramar lágrimas de arrepentimiento. El Amuleto de Luz brilló con más fuerza, envolviendo a ambas en un resplandor cálido.
El hechizo de Lilian se desvaneció, y con él, la oscuridad en su corazón. Pidió perdón a Elina y al bosque, prometiendo usar su magia para bien. Desde ese día, Elina y Lilian trabajaron juntas, cuidando del bosque y sus criaturas.
Cuentos cortos que te pueden gustar
Recuerdos de la infancia: La niñez llena de amor y risas junto a papá Luis
Ypo en el Bosque Encantado
Un Viaje Mágico a París
Autor del Cuento
Soy Francisco J., apasionado de las historias y, lo más importante, padre de un pequeño. Durante el emocionante viaje de enseñar a mi hijo a leer, descubrí un pequeño secreto: cuando las historias incluyen a amigos, familiares o lugares conocidos, la magia realmente sucede. La conexión emocional con el cuento motiva a los niños a sumergirse más profundamente en las palabras y a descubrir el maravilloso mundo de la lectura. Saber más de mí.