En el pequeño pueblo de Vallesol, donde los atardeceres pintan de oro las copas de los árboles y las risas de los niños retumban hasta el anochecer, vivía una familia no tan común. Javi, un chico de 13 años con el cabello rubio castaño y ojos llenos de curiosidad, era conocido por su habilidad para inventar historias que no solo divertían a su familia, sino que a veces parecían cobrar vida propia. Su hermana Marina, de 19 años, con su delgada figura y cabello liso castaño, capturaba cada momento con su cámara, intentando detener el tiempo en cada fotografía.
Una tarde de verano, mientras Javi y su padre, un hombre alto y de cabello grisáceo, jugaban una partida de UNO en la sala, Keki, la amiga de la familia que había visto crecer a los niños, leía tranquilamente en el sofá las historias escritas por Javi. Las cartas volaban de mano en mano, acompañadas de risas y bromas ligeras.
Sin embargo, lo que parecía una tarde ordinaria pronto se tornó en una aventura inesperada. Marina, al revisar las fotos tomadas durante el juego, notó algo peculiar: en una de las imágenes, Yoel, el antagonista de la última historia de Javi, parecía moverse dentro de la libreta que reposaba sobre la mesa.
Al principio, todos pensaron que era un truco de la luz o una broma de Marina, pero cuando Javi abrió su libreta para sacar otra historia, las palabras en la página comenzaron a vibrar y de ellas emergió Yoel, más vivo y travieso que nunca. Con cabello amarillo y una sonrisa maliciosa, Yoel saltó del papel al mundo real, decidido a tomar el control de su propia historia.
«¡No más ser el villano encerrado!» exclamó Yoel, mientras corría por la casa, volcando objetos y creando un caos con cada paso. Marina, asustada, corrió a esconderse con sus gatos, Mico y Mia, mientras Javi y su padre intentaban atrapar al revoltoso personaje.
Keki, con una calma inquebrantable, comenzó a leer en voz alta otra de las historias de Javi, una donde Yoel aprendía el valor de la amistad y la importancia de ser parte de un equipo. Las palabras parecían tener un efecto sobre Yoel, quien gradualmente redujo su velocidad y comenzó a escuchar.
Con una mezcla de acción y palabras, Javi y su padre lograron guiar a Yoel de vuelta a la libreta, pero esta vez, con una promesa: le darían nuevas aventuras donde pudiera ser más que un simple villano. Marina, al ver que la situación estaba bajo control, regresó, aunque aún un poco temblorosa.
Los días siguientes en Vallesol volvieron a la normalidad, pero con un cambio notable en las historias de Javi. Ahora, Yoel tenía aventuras donde era el héroe o el amigo leal, nunca el villano. Y cada personaje, incluso los creados por la imaginación de un joven escritor, aprendió que todos tienen la oportunidad de cambiar su historia.
Y así, entre juegos de UNO, fotos que capturan el tiempo, y palabras que dan vida, la familia y Keki vivieron muchas más aventuras, siempre recordando que, en las páginas de una libreta, con un poco de imaginación, todo es posible.
En los días que siguieron al inusual incidente con Yoel, el pequeño pueblo de Vallesol parecía haber recuperado su tranquilidad habitual. Javi, sin embargo, se sintió inspirado por los recientes acontecimientos y dedicó más horas a su libreta, escribiendo con un nuevo sentido de propósito y aventura. Marina, con su cámara siempre lista, capturaba no solo los momentos familiares, sino también las expresiones de Javi mientras este tejía nuevas historias.
Un sábado por la tarde, mientras la familia disfrutaba de un picnic en el bosque cercano, Javi decidió probar algo que había estado considerando desde el día en que Yoel cobró vida. Con la ayuda de Keki y los consejos cautelosos de su padre, Javi comenzó a escribir una historia en la que todos los personajes de sus cuentos anteriores se reunirían en una gran aventura para salvar Vallesol de un olvido mágico que amenazaba con borrar todas las memorias del pueblo.
Con la primera palabra escrita, el aire alrededor del grupo comenzó a vibrar suavemente. Hojas susurraban y el viento parecía llevar consigo murmullos de voces antiguas. Marina, un poco nerviosa pero excitada, preparó su cámara, esperando capturar otro evento mágico. A medida que Javi escribía, los personajes empezaron a aparecer uno por uno. Primero fue Lira, la guerrera del bosque; luego apareció Helio, el alquimista que podía transformar piedras en agua. Todos emergieron de la libreta, mirando alrededor, sorprendidos pero listos para una nueva aventura.
Yoel, esta vez más amigo que adversario, fue uno de los últimos en aparecer. Se materializó al lado de Javi, ofreciéndole una sonrisa cómplice y un guiño. «¿Listo para salvar el pueblo, escritor?» preguntó, y Javi asintió con determinación.
Cuentos cortos que te pueden gustar
El Enigma de las Estrellas Perdidas
Lincon y Leny: Guardianes de la Luz Eterna
Serafín y Legolas: La Larga Aventura del Bien
Autor del Cuento
Soy Francisco J., apasionado de las historias y, lo más importante, padre de un pequeño. Durante el emocionante viaje de enseñar a mi hijo a leer, descubrí un pequeño secreto: cuando las historias incluyen a amigos, familiares o lugares conocidos, la magia realmente sucede. La conexión emocional con el cuento motiva a los niños a sumergirse más profundamente en las palabras y a descubrir el maravilloso mundo de la lectura. Saber más de mí.