Cuentos de Fantasía

El Viaje de Eile y Adán: La Aventura de la Igualdad

Lectura para 11 años

Tiempo de lectura: 2 minutos

Español

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En un rincón lejano del universo, existían planetas llenos de maravillas y criaturas extraordinarias. Uno de esos planetas se llamaba Azelia, un lugar donde la vida florecía y las personas vivían en armonía. Eile, una joven curiosa y valiente, vivía en Azelia junto a su mejor amigo Adán, un chico lleno de ingenio y valentía. Juntos, siempre habían soñado con explorar más allá de su planeta, pero lo que más les preocupaba era lo que sucedía en otros mundos lejanos, especialmente en los planetas donde las mujeres eran tratadas de manera injusta.

Adán y Eile sabían que, aunque en Azelia la igualdad era la norma, en muchos planetas cercanos, las mujeres vivían bajo reglas estrictas que les impedían tener voz, poder o derechos. Cuando Eile escuchó por primera vez sobre el planeta Zaphira, un lugar donde las mujeres no podían tomar decisiones ni vivir libremente, decidió que debía hacer algo. Pero no lo haría sola. Adán, siempre a su lado, apoyó su decisión, y juntos idearon un plan para viajar hasta Zaphira y cambiar las cosas.

Pero había un desafío más que debían enfrentar. Eile y Adán no estaban solos en su aventura. Tenían una mascota mágica llamada Filo, un pequeño ser con grandes ojos brillantes y alas translúcidas que podían cambiar de color según su estado de ánimo. Filo era más que una mascota: era su compañero leal, siempre listo para ayudarles en cada momento difícil. Su poder de transformar cualquier objeto en lo que necesitaran les sería de gran ayuda en la misión que tenían por delante.

«Vamos, Filo», dijo Eile con determinación. «Es hora de hacer justicia. Si hay algo que este universo necesita, es que todos sean tratados con igualdad, sin importar su género.»

El día de su partida, los tres amigos se subieron a su nave espacial, un vehículo brillante que, gracias a los avances de la tecnología de Azelia, podía viajar a través de las estrellas con gran rapidez. La nave se despegó del suelo con un suave zumbido y comenzó su viaje hacia Zaphira.

A medida que se acercaban al planeta, vieron lo que Eile temía: Zaphira no era un mundo lleno de luz y color como Azelia. En lugar de eso, el cielo de Zaphira estaba cubierto por nubes oscuras, y sus paisajes, aunque hermosos, tenían una sensación de tristeza y abandono. Las personas en el suelo parecían caminar con la cabeza baja, como si estuvieran cargando una pesada carga, y las mujeres, especialmente, parecían estar aisladas, viviendo bajo un gobierno que las controlaba con mano de hierro.

«Esto no puede seguir así», dijo Adán, mirando por la ventana de la nave. «Debemos hacer algo, y lo haremos juntos.»

Una vez aterrizaron en Zaphira, Eile, Adán y Filo se pusieron sus trajes espaciales y salieron al planeta, decididos a buscar una forma de cambiar la situación. Se acercaron a una plaza central, donde vieron a una mujer que, a pesar de su apariencia tranquila, tenía una mirada llena de determinación. Se trataba de Lira, una de las líderes secretas de la resistencia de mujeres de Zaphira, que luchaba en las sombras para que las mujeres pudieran obtener sus derechos.

«Bienvenidos», dijo Lira con una sonrisa cansada pero llena de esperanza. «Sabía que alguien vendría a ayudarnos.»

Eile y Adán le contaron su plan: querían liberar a las mujeres de Zaphira de las leyes injustas que las mantenían oprimidas. Lira, emocionada por la oportunidad, les explicó que el gobierno de Zaphira estaba controlado por un grupo de hombres poderosos conocidos como El Consejo de los Cuatro, quienes se oponían firmemente a cualquier intento de cambiar las leyes.

«El Consejo cree que si las mujeres obtienen poder, se descontrolarán», dijo Lira con rabia. «Pero lo que no entienden es que las mujeres solo quieren vivir en paz y tener las mismas oportunidades. No se trata de control, se trata de libertad y de justicia.»

Eile, Adán y Lira comenzaron a trazar un plan. Necesitaban reunir a todas las mujeres de Zaphira para que alzaran su voz en un acto de unión y fuerza. Usando los poderes mágicos de Filo, que podía crear luces y símbolos en el aire, comenzaron a enviar señales secretas a las mujeres de todo el planeta para que se reunieran en la gran plaza de la capital.

La noche antes del gran día, Eile y Adán se sentaron junto a Filo, mirando las estrellas.

«Lo que estamos haciendo es importante», dijo Eile en voz baja. «Estamos luchando por un futuro mejor para todas las niñas y mujeres del universo.»

Adán asintió. «Sí, y aunque el camino sea largo y difícil, sé que lo lograremos. La igualdad es un derecho que todos deben tener.»

El gran día llegó, y cuando las mujeres de Zaphira se reunieron en la plaza, Eile, Adán y Lira se acercaron al centro, donde El Consejo de los Cuatro había preparado un discurso para tratar de silenciarlas. Pero antes de que pudieran hablar, Eile se adelantó y, con su voz fuerte y clara, dijo: «Nosotros no estamos aquí para pedir permiso, estamos aquí para exigir lo que es justo. ¡El tiempo de la opresión ha terminado! ¡La igualdad es un derecho, no un privilegio!»

Las palabras de Eile resonaron en el aire, y las mujeres comenzaron a gritar, levantando sus manos en señal de protesta. El Consejo de los Cuatro intentó callarlas, pero la fuerza del pueblo unido era más poderosa. Finalmente, viendo que no podían detener la fuerza de las mujeres unidas, el Consejo de los Cuatro cedió y aceptó la nueva ley que garantizaba la igualdad para todos los habitantes de Zaphira, sin distinción de género.

A partir de ese día, Zaphira cambió para siempre. Las mujeres comenzaron a ocupar puestos de poder, las leyes fueron modificadas, y el planeta experimentó una era de paz y prosperidad.

Eile, Adán y Filo regresaron a Azelia sabiendo que habían logrado algo verdaderamente grande. Aunque aún quedaba mucho trabajo por hacer en otros planetas, su misión en Zaphira había sido un gran paso hacia un universo más justo.

«Juntos, podemos cambiar cualquier cosa», dijo Eile mientras miraba las estrellas una vez más.

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Soy Francisco J., apasionado de las historias y, lo más importante, padre de un pequeño. Durante el emocionante viaje de enseñar a mi hijo a leer, descubrí un pequeño secreto: cuando las historias incluyen a amigos, familiares o lugares conocidos, la magia realmente sucede. La conexión emocional con el cuento motiva a los niños a sumergirse más profundamente en las palabras y a descubrir el maravilloso mundo de la lectura. Saber más de mí.

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