Cuentos de Fantasía

Un lazo eterno a través de la distancia, papá siempre estará contigo

Lectura para 2 años

Tiempo de lectura: 2 minutos

Español

Puntuación:

5
(1)
 

Compartir en WhatsApp Compartir en Telegram Compartir en Facebook Compartir en Twitter Compartir por correo electrónico
5
(1)

Mariangel era una niña llena de imaginación y curiosidad. Cada mañana, al despertar, su primer pensamiento era para su querido papá, que siempre le contaba historias fascinantes. A ella le encantaba escuchar esos cuentos y muchas veces los repetía con su suave voz. Pero un día, algo inusual ocurrió. Cuando Mariangel se levantó de la cama, vio un destello de luz en su habitación. Era un brillo suave que parecía bailar en el aire.

—¡Mira, papá! —gritó emocionada mientras corría a buscarlo—. Hay algo mágico en mi cuarto.

Su papá, que estaba en la cocina preparando el desayuno, vino rápidamente al cuarto.

—¿Qué sucede, Mariangel? —preguntó, con una sonrisa en su rostro.

Mariangel señaló la luz brillante, y su papá se agachó para observarla mejor.

—Es un pequeño destello, como si tuviera vida —dijo él, maravillado.

De repente, la luz se fue acercando a ellos y, en un parpadeo, se transformó en una criatura adorable: un pequeño duende con alas de mariposa y ojos chispeantes.

—¡Hola! —dijo el duende con una voz suave—. Soy Lúmix, el guardián de los sueños. He venido a llevarlos a un lugar mágico.

Mariangel no podía creer lo que veían sus ojos. Su corazón latía con emoción y un poco de nervios.

—¿A dónde nos llevarás? —preguntó Mariangel, llena de curiosidad.

—A un bosque encantado —respondió Lúmix—. Allí los sueños se hacen realidad y cada árbol cuenta una historia. Podrán ver cosas maravillosas.

El papá de Mariangel miró a su hija y vio la emoción en su rostro.

—¿Qué te parece, Mariangel? —le preguntó—. ¿Quieres ir con Lúmix?

Ella asintió con fuerza, su pelo castaño alborotándose con el movimiento.

—¡Sí, sí! ¡Quiero ir! —exclamó feliz.

Entonces, Lúmix acarició el aire con sus manos y una puerta brillante se abrió en el cuarto. Todo parecía hecho de luz y colores. Mariangel y su papá se tomaron de la mano y, juntos, cruzaron la puerta.

Al otro lado, se encontraron en un bosque deslumbrante. Los árboles eran altos y sus hojas brillaban como si estuvieran hechas de oro. Florcitas de colores llenaban el suelo, y pequeños ríos cantores corrían por todas partes. Mariangel estaba asombrada.

—¡Es hermoso! —dijo, mirando hacia todos lados.

Lúmix sonrió y voló un poco más arriba, mostrándoles el camino.

—Vamos, hay mucho por descubrir —dijo el duende.

Mientras caminaban, encontraron un claro lleno de criaturas mágicas. Había hadas que danzaban entre las flores, un unicornio que relinchaba juguetonamente y hasta un dragón pequeño que respiraba humo de colores.

—¡Papá, mira! —gritó Mariangel, señalando al unicornio—. ¡Es como el de los cuentos!

Su papá sonrió y le dijo:

—Sí, Mariangel. Cada lugar aquí tiene algo especial. Este es un mundo donde la imaginación no tiene límites.

De repente, una de las hadas se acercó a ellos. Era muy linda, con alas brillantes y una risa contagiosa.

—Hola, soy Floreta —dijo la hada—. Bienvenidos al bosque encantado. ¿Quieren jugar con nosotros?

Cuentos cortos que te pueden gustar

autor crea cuentos e1697060767625
logo creacuento negro

Soy Francisco J., apasionado de las historias y, lo más importante, padre de un pequeño. Durante el emocionante viaje de enseñar a mi hijo a leer, descubrí un pequeño secreto: cuando las historias incluyen a amigos, familiares o lugares conocidos, la magia realmente sucede. La conexión emocional con el cuento motiva a los niños a sumergirse más profundamente en las palabras y a descubrir el maravilloso mundo de la lectura. Saber más de mí.

Deja un comentario