Cuentos para Dormir

El Sueño que Baila en Mi Corazón

Lectura para 4 años

Tiempo de lectura: 2 minutos

Español

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Había una vez una niña llamada Esperanza que vivía en un pueblo muy colorido, donde las flores siempre parecían bailar con el viento y los pájaros cantaban canciones muy alegres. A Esperanza le encantaba la música y bailar desde que era muy pequeñita. Cada vez que escuchaba una canción, su cuerpo empezaba a moverse solo, y sus pies querían saltar y girar sin parar. En su casa, su mamá le ponía música todas las tardes, y juntas bailaban en la sala, girando y riendo con mucha felicidad.

Un día, en la escuela de Esperanza, la maestra, que se llamaba la seño Marta, les anunció que iban a formar un grupo de danza para preparar un espectáculo. Todos los niños estaban muy emocionados, pero Esperanza sintió algo especial en su corazón, porque sabía que esa era la oportunidad que estaba esperando para bailar con sus amigos y ser parte de algo grande. Sin embargo, también sentía un poquito de nervios, porque no estaba segura de si los demás querrían que ella bailara con ellos.

La seño Marta les explicó que el grupo de danza era un equipo en el que todos trabajarían juntos, aprenderían pasos nuevos y crearían una hermosa presentación para sus papás y para toda la escuela. Invitó a cada niño a probar a ser parte del grupo, sin importar si sabían bailar muy bien o si era la primera vez que lo intentaban. “Lo importante,” dijo la seño, “es que bailemos con el corazón y disfrutemos juntos.”

Esperanza decidió ir a la primera reunión del grupo de danza. Al principio, se sentía un poco tímida, porque los otros niños parecían muy seguros y algunos ya sabían hacer piruetas y saltos. Pero la seño Marta la miró con una sonrisa cálida y le dijo: “Ven, Esperanza, bailar es para todos, y tú tienes un brillo especial que queremos ver. Vamos a aprender y a divertirnos juntos.”

Poco a poco, Esperanza empezó a aprender los pasos. Al principio se tropezaba, pero la seño Marta la animaba a intentarlo de nuevo y le decía que cada error era solo un paso para ser mejor. Sus amigos le ayudaban y le aplaudían cada vez que lograba girar sin caerse. Lo que más le gustaba a Esperanza era que en el grupo todos eran amigos, y cuando bailaban juntos, sentía que su corazón latía fuerte de alegría, como si la música les estuviera contando un secreto muy bonito.

Su mamá también le ofrecía ayuda. En casa, le enseñaba movimientos suaves que veía en la televisión y le ponía canciones especiales para que se ejercitara. “Eres una estrella, Esperanza,” le decía, “y yo voy a estar siempre a tu lado para ver cómo brillas.” Eso hacía que Esperanza se sintiera muy valiente y llena de energía para seguir practicando cada día.

Llegó el día del gran espectáculo. La escuela estaba decorada con luces de colores y muchas flores que bailaban con el viento, como en el jardín de Esperanza. Todos los papás, los maestros y los niños esperaban con ilusión para ver la presentación. Esperanza estaba un poquito nerviosa, pero cuando vio a su seño Marta y a su mamá en la primera fila, se sintió fuerte y segura. Sabía que podía bailar y que no estaba sola.

La música comenzó a sonar y los niños del grupo de danza entraron en el escenario con una sonrisa grande. Cada uno movía los brazos, giraba y saltaba, siguiendo el ritmo. Esperanza fue llegando poco a poco, sintiendo que su cuerpo respondía sin miedo. Recordó lo que la seño le había dicho: “Baila con el corazón.” Y eso fue lo que hizo. Movió sus pies con alegría, giró varias veces y levantó los brazos al cielo, como si quisiera tocar las nubes.

Al terminar la canción, todo el público aplaudió muy fuerte. Los ojos de Esperanza brillaban porque había podido bailar con sus compañeros, y sentía que realmente pertenecía a ese grupo tan especial. La seño Marta le dio un abrazo grande y su mamá la abrazó también, diciéndole cuánto se había esforzado y cuánto la quería. En ese momento, Esperanza supo que la música y el baile eran una magia que la acercaba a las personas que quería y que la hacía sentir feliz y fuerte.

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Soy Francisco J., apasionado de las historias y, lo más importante, padre de un pequeño. Durante el emocionante viaje de enseñar a mi hijo a leer, descubrí un pequeño secreto: cuando las historias incluyen a amigos, familiares o lugares conocidos, la magia realmente sucede. La conexión emocional con el cuento motiva a los niños a sumergirse más profundamente en las palabras y a descubrir el maravilloso mundo de la lectura. Saber más de mí.

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