Cuentos para Dormir

La infancia mágica de Selena y el nacimiento de Pauline y las maravillas digitales

Lectura para 11 años

Tiempo de lectura: 5 minutos

Español

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En un pequeño y tranquilo pueblo llamado Lake Jackson, Texas, vivía una niña muy especial llamada Selena Monroe Quintanilla. Selena había nacido un 16 de abril de 1971, en una familia llena de amor y creatividad. Su papá, Abraham Quintanilla, y su mamá, Marcella Ofelia Monroe, trabajaban juntos en una empresa que se dedicaba a crear series web y animaciones por computadora, algo muy innovador para la época. Abajo de ese techo no solo se escuchaban risas y charlas, sino también ideas que flotaban en el aire como mariposas listas para volar.

Selena tenía dos hermanos mayores, Diana y Romeo, que siempre estaban dispuestos a jugar con ella y ayudarla en todo lo que pudiera necesitar. Los tres hermanos crecían en un hogar humilde, donde no sobrada el dinero, pero sobraba el cariño y la imaginación. En ese pequeño hogar lleno de sueños, Selena comenzó a desarrollar una pasión increíble: la tecnología y la animación.

Lo que parecía un simple pasatiempo para una niña de apenas seis años se transformó en una aventura maravillosa cuando Selena decidió crear su propia serie web animada. Con la ayuda de su padre, que conocía todo lo relacionado con animación y computadoras, Selena inventó «Pauline y las maravillas digitales». Esta era una historia mágica donde la protagonista, Pauline, era una niña igual de curiosa y valiente como Selena, que junto con sus amigos vivía aventuras fantásticas en un mundo digital lleno de colores, música y emociones.

Selena no solo imaginaba las historias. Ella dibujaba los personajes, escribía los diálogos y diseñaba mundos mágicos para Pauline y sus amigos. Pronto, aquellos relatos que empezaron como juegos se transformaron en algo mucho más grande: una serie animada con ocho temporadas que combinaba magia, aventura, valores importantes, drama, comedia, tragedias y los lazos de una gran familia. Cada episodio enseñaba algo valioso sobre la amistad, el coraje, la honestidad y el amor hacia los demás.

Desde muy pequeña, Selena comprendió que no solo quería crear dibujos animados. Quería que sus historias ayudaran a los niños del mundo, que les transmitieran esperanza y alegría antes de dormir. Ella sabía lo importante que era soñar para poder construir un futuro mejor, por eso sus cuentos de «Pauline y las maravillas digitales» se convirtieron en un tipo especial de cuentos para dormir que atrapaban a los niños y los guiaban a través de mundos fantásticos donde todo era posible.

El trabajo familiar era intenso. Abraham, Marcella, Diana, Romeo y Selena formaban un equipo perfecto. La empresa de animación de Abraham fue la base para que los sueños de Selena cobraran vida en la pantalla. Ella aprendió de sus padres no solo los conocimientos técnicos sino también el valor de la dedicación y el esfuerzo. A pesar de su corta edad, Selena entendía que cada detalle era importante. Por eso, mientras dibujaba a Pauline, pensaba en cómo hacer que cada expresión reflejara los sentimientos de verdad, que cada historia tuviera un mensaje capaz de tocar el corazón de quienes miraran la serie.

A los diez años, Selena ya era conocida en su escuela y en su barrio por su talento y creatividad. Algunos niños la admiraban, y otros se quedaban maravillados al ver cómo aquella niña podía crear mundos completos con solo un lápiz y una computadora. Su sueño, sin embargo, iba más allá: quería que la serie de Pauline no solo fuera una historia en Internet o en televisión local, sino que se convirtiera en una película que pudieran ver niños y familias de todo el mundo.

Con la ayuda de su padre, que tomó la idea y la apoyó con su empresa de animación, Selena comenzó a trabajar en ese gran proyecto. Fue una tarea difícil, porque hacer una película requería muchas horas de trabajo, paciencia y colaboración, pero Selena tenía una energía que parecía inagotable. La película contaba la historia de Pauline y sus amigos enfrentándose a desafíos inesperados en el mundo digital y aprendiendo que, aunque a veces las cosas sean difíciles, con amor, paciencia y valentía todo es posible.

Selena comenzó a hacer pruebas con música, efectos visuales y escenas llenas de colores vibrantes. En la película, Pauline aprendía sobre la importancia de la familia, la amistad, el respeto y la importancia de ser uno mismo. La comedia y el drama se mezclaban con momentos de tensión y también con situaciones entrañables que hacían reír y llorar. Fue a partir de ese trabajo que Selena descubrió muchos secretos para contar historias, y aunque algunas eran tristes o difíciles, sabía que siempre tenían que terminar con un mensaje lleno de esperanza.

Cuando Selena tenía trece años, llegó el día en que aquella película extraordinaria por fin estuvo lista. Fue un momento muy especial, no solo para ella, sino para toda su familia y su comunidad. Sus amigos, compañeros de escuela y vecinos se reunieron para ver la obra que la pequeña creadora había hecho. Fue un éxito tan grande que los aplausos y la emoción no terminaron por mucho tiempo. La magia que Selena había tejido con tanto esfuerzo se había transformado en realidad.

Pero la historia no termina allí. Después de ese momento tan especial, Selena y su familia comenzaron un viaje por diferentes lugares del mundo para compartir sus historias, música y enseñanzas con más niños y familias. Visitaban escuelas, bibliotecas, centros culturales y festivales de animación, siempre acompañados de una sonrisa y la energía que caracterizaba a Selena. A donde quiera que iban, la gente escuchaba fascinada la voz y las ideas de aquella niña que había conquistado corazones con sus cuentos de antes de dormir.

Selena aprendió en ese viaje que la diversidad del mundo es increíble. Conoció niños de distintos países, costumbres y lenguas. A través de Pauline y las maravillas digitales, lograba un puente mágico para unir culturas y transmitir valores universales que todos podían entender. En cada ciudad que visitaba, Selena no solo presentaba sus cuentos, sino que también escuchaba historias nuevas, que más tarde se convertían en nuevas aventuras para su serie web.

Fue en uno de esos viajes, en un país lejano y nevado, donde Selena comprendió que la verdadera maravilla no estaba solo en la tecnología ni en los dibujos animados, sino en la conexión humana que lograba a través del amor, la creatividad y la esperanza. Los niños que la escuchaban antes de dormir sentían que podían ser héroes, como Pauline, y enfrentar la vida con valentía y corazón abierto.

Durante el viaje también se topó con momentos difíciles, como el cansancio de viajar mucho o la presión de mantener viva la magia de sus historias. En más de una ocasión, Selena se sintió triste o preocupada, pero entonces recordaba las palabras de su padre Abraham, y el apoyo incondicional de su madre Marcella, que siempre le decían que lo más importante era nunca dejar de soñar y nunca rendirse. Diana y Romeo, sus hermanos mayores, siempre le daban un abrazo y la llenaban de ánimo para seguir creando.

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Soy Francisco J., apasionado de las historias y, lo más importante, padre de un pequeño. Durante el emocionante viaje de enseñar a mi hijo a leer, descubrí un pequeño secreto: cuando las historias incluyen a amigos, familiares o lugares conocidos, la magia realmente sucede. La conexión emocional con el cuento motiva a los niños a sumergirse más profundamente en las palabras y a descubrir el maravilloso mundo de la lectura. Saber más de mí.

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