En la bulliciosa ciudad de Skonville, entre sus altos edificios de cristal y parques llenos de niños jugando, vivía una chica llamada Shinju Daisuke Momijiyama. Tenía apenas trece años, era una adolescente común y corriente que iba a la escuela, hacía sus tareas y le encantaba leer cómics de superhéroes. Lo que nadie sabía, ni siquiera sus mejores amigos, era que Shinju guardaba un secreto muy especial: ella era SúperMágica, la leyenda súperheroína mágica de Skonville City.
Aquella historia comenzó una tarde cualquiera, cuando Shinju volvía a casa después de un día agotador en la escuela. Mientras cruzaba el parque para llegar más rápido, vio que un pequeño destello caía del cielo. Impulsada por la curiosidad, corrió hacia el lugar donde supo que había caído algo extraño. Allí, entre las hojas secas y las rocas, encontró un meteorito que parecía brillar con una luz propia. No era un meteorito común y corriente; estaba cubierto de símbolos extraños que parecía cambiar de forma cada vez que los miraba.
Sin pensarlo mucho, Shinju tocó la piedra brillante. Fue como si una corriente eléctrica la recorriera por completo, y en un instante, sintió que algo dentro de ella había cambiado para siempre. Fue entonces cuando descubrió sus nuevos súperpoderes. Podía crear magia con solo mover sus manos, controlar la energía del meteorito y, lo más sorprendente, transformar la realidad a su alrededor con sólo pensarlo.
Al principio, Shinju no supo qué hacer con ese poder. Era aterrador y maravilloso al mismo tiempo. Como muchos, ella soñaba con ayudar a las personas y, al mismo tiempo, quería simplemente seguir siendo una chica normal. Pero pronto se dio cuenta de que no podía ignorar la responsabilidad que sus poderes traían consigo. Skonville City estaba a punto de enfrentar un gran peligro.
Esa misma noche, mientras Shinju experimentaba con sus habilidades, una alarma empezó a sonar por toda la ciudad. Una amenaza oscura llamada el Enigma Sombrío había decidido invadir Skonville con su ejército de sombras y criaturas deformes. Provenientes de una dimensión oscura, ese enemigo misterioso tenía como objetivo absorber la energía mágica de la ciudad para hacer crecer su propio poder.
Shinju comprendió que no podía quedarse de brazos cruzados, y que debía convertirse en SúperMágica, la heroína que Skonville necesitaba. Pero no estaba sola, aunque ella era la única con poderes mágicos del meteorito, había amigos a su alrededor que la apoyarían y que aprendería a valorar más que nunca.
Durante esos días, Shinju comenzó su entrenamiento para controlar sus habilidades. No era fácil. A menudo se sentía insegura, como si la responsabilidad le pesara demasiado. En medio de la noche, mientras practicaba delante de un enorme espejo, sus poderes se descontrolaban y generaban explosiones incontrolables de energía mágica. Por eso, decidió visitar al sabio Maestro Kaien, un anciano maestro de artes marciales y magias antiguas, que vivía en las afueras de la ciudad.
Maestro Kaien, con su larga barba blanca y ojos brillantes como si guardaran miles de secretos, era el protector original de la ciudad. Él reconoció en Shinju el legado del meteorito mágico. Comprendió que sus poderes tenían un enorme potencial, pero que para dominarlos, necesitaría más que fuerza; tendría que aprender sobre el sistema de niveles mágico, algo que solo los verdaderos héroes pueden alcanzar.
«Para salvar Skonville,» le dijo Kaien, «debes pasar por pruebas difíciles que fortalecerán no solo tu magia, sino también tu corazón. En la vida de un héroe, la amistad, el valor, la paciencia y la humildad son tan importantes como la fuerza. La magia sin control es peligrosa, pero la magia con equilibrio es invencible.»
Con la ayuda de Kaien, Shinju comenzó a entrenar sus habilidades de artes marciales combinadas con magia. Aprendió a usar su energía para defenderse, para volar, crear escudos y lanzar hechizos que desintegraban las sombras que traía el Enigma Sombrío. También conoció a Mika, una chica valiente y divertida que se convirtió en su amiga inseparable, y para sorpresa de Shinju, también tenía un don especial: Mika podía crear ilusiones con su arte, una habilidad perfecta para distraer a los enemigos en las batallas.
Mientras la guerra mágica y científica entre la luz y la oscuridad avanzaba en Skonville, Shinju enfrentó no solo el peligro de las sombras, sino también preguntas profundas que la hicieron crecer como persona. ¿Qué significa ser un héroe? ¿Qué es el verdadero poder? ¿Vale la pena el sacrificio para proteger a los demás?
En una de las batallas más difíciles, el Enigma Sombrío capturó a Mika. Esto fue un golpe devastador para Shinju. Se sintió sola, frágil y casi vencida por la tristeza. Pero en ese momento recordó las palabras del Maestro Kaien sobre la fuerza que viene del corazón. Con lágrimas en los ojos pero con decisión, liberó todo el poder del meteorito, alcanzando un nuevo nivel de magia que nunca antes había imaginado.
Sus poderes ahora podían usar la energía del sistema de niveles para activar hechizos épicos de luz que ciegaban a las sombras y las encerraban en prismas mágicos irrompibles. Después de una feroz batalla llena de movimientos de artes marciales como saltos, patadas giratorias y destellos de luz, logró liberar a Mika y expulsar al Enigma Sombrío a su dimensión de oscuridad para siempre.
El final de esta épica aventura fue un momento de alegría para toda Skonville. La ciudad celebró a SúperMágica, y Shinju entendió que su misión apenas comenzaba. Skonville podía dormir tranquila porque ella estaría vigilante, lista para enfrentar cualquier amenaza que intentara hacer daño a su hogar.
Pero lo que más valoró Shinju fue la amistad que nació en medio de la tormenta, la familia que formó con sus compañeros, y la certeza de que ser una heroína no solo significa luchar contra villanos, sino también cuidar de las personas que amas.
Así, con una sonrisa que brillaba más que el meteorito mágico, SúperMágica prometió seguir creciendo, aprendiendo y defendiendo la justicia, la esperanza y la magia que habían hecho de Skonville un lugar lleno de maravillas y sueños por proteger.
Y aunque las noches aún guardaban misterios, Shinju sabía que mientras mantuviera la luz dentro de su corazón, ella siempre sería la leyenda que salvará el mundo.
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Autor del Cuento
Soy Francisco J., apasionado de las historias y, lo más importante, padre de un pequeño. Durante el emocionante viaje de enseñar a mi hijo a leer, descubrí un pequeño secreto: cuando las historias incluyen a amigos, familiares o lugares conocidos, la magia realmente sucede. La conexión emocional con el cuento motiva a los niños a sumergirse más profundamente en las palabras y a descubrir el maravilloso mundo de la lectura. Saber más de mí.