Había una vez, en el apacible pueblo de San Gabriel, una familia que vivía en una hermosa casa rodeada de jardines. Octavio y Marina, los padres, eran muy queridos pero también envidiados por su prestigio. Tenían una hija llamada Alicia, una joven alegre y soñadora.
Un día, la familia decidió hacer un viaje para celebrar el compromiso matrimonial de Alicia con Eduardo, un hombre conocido por ser el dueño de un gran viñedo. Sin embargo, detrás de su sonrisa encantadora, Eduardo ocultaba un secreto oscuro.
Al llegar al rancho, Alicia comenzó a notar cosas extrañas. Eduardo se comportaba de manera diferente, mostrando un lado que ella nunca había visto. Una noche, Alicia escuchó ruidos extraños provenientes del sótano del rancho. Intrigada y un poco asustada, decidió investigar.
Bajando las escaleras, descubrió una puerta secreta que conducía a un pasadizo oscuro. Con valentía, Alicia se adentró en el túnel, encontrando al final un cuarto iluminado por una tenue luz. Allí, vio a Eduardo hablando con sombras en la pared, revelando sus verdaderas intenciones de apoderarse de la fortuna de su familia.
Alicia, temerosa pero decidida, corrió de regreso para contarle todo a sus padres. Octavio y Marina, aunque sorprendidos, creyeron en su hija y juntos idearon un plan para desenmascarar a Eduardo.
Al día siguiente, durante una gran cena con amigos y vecinos, Alicia fingió estar de acuerdo con los planes de Eduardo. Pero cuando él comenzó a hablar de su «futuro juntos», Alicia reveló su verdadera naturaleza delante de todos. Eduardo, atrapado en su mentira, huyó del rancho, dejando atrás su fachada de hombre perfecto.
La familia, aliviada por haber descubierto la verdad a tiempo, decidió volver a su hogar en San Gabriel. Aprendieron que la confianza y el amor familiar son más valiosos que cualquier riqueza.
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Autor del Cuento
Soy Francisco J., apasionado de las historias y, lo más importante, padre de un pequeño. Durante el emocionante viaje de enseñar a mi hijo a leer, descubrí un pequeño secreto: cuando las historias incluyen a amigos, familiares o lugares conocidos, la magia realmente sucede. La conexión emocional con el cuento motiva a los niños a sumergirse más profundamente en las palabras y a descubrir el maravilloso mundo de la lectura. Saber más de mí.