Cuentos de Valores

La Magia de la Inclusión en el Patio de Juegos

Lectura para 6 años

Tiempo de lectura: 2 minutos

Español

Puntuación:

0
(0)
 

Compartir en WhatsApp Compartir en Telegram Compartir en Facebook Compartir en Twitter Compartir por correo electrónico
0
(0)

En la escuela “El Arcoíris”, la profesora Maya estaba muy feliz porque ese día iba a enseñar algo muy importante a su clase. Todos los niños estaban sentados en sus sillas, charlando y riendo, mientras la maestra organizaba las actividades para la mañana. Entre ellos estaba Tomás, un niño con ojos grandes y sonrisa tímida, que parecía un poco triste. Desde hacía unos días, se sentía solo porque cuando los demás jugaban en el recreo, no lo invitaban a sus juegos.

Tomás miraba por la ventana mientras sus compañeros jugaban y reían en el patio. Él quería unirse, pero siempre que pedía jugar, Julián y José le decían que ya tenían suficientes jugadores y que no podía entrar. Eso hacía que Tomás se sintiera triste y un poco olvidado. Hoy, sin embargo, Luna, una niña amable y alegre, se fijó en él. Ella había visto que Tomás estaba callado y que su carita no lucía tan feliz como siempre.

—Tomás —le dijo Luna con una sonrisa—, ¿quieres jugar conmigo en el patio? Podemos correr, saltar y divertirnos juntos. No tienes que quedarte ahí solo.

Los ojitos de Tomás brillaron y por primera vez en varios días dijo:

—¡Sí, me encantaría!

Luna tomó la mano de Tomás y lo llevó al patio, donde estaba el soleado espacio lleno de juegos, árboles y bancos para sentarse. Allí jugaron a la rayuela, inventaron historias con los árboles y corrieron como si fueran conejitos felices. Tomás comenzó a reír y a sentirse feliz otra vez.

Cuando regresaron a la clase, la maestra Maya los miró con cariño y dijo:

—Niños, hoy quiero hablar con ustedes sobre algo muy especial: la importancia de las palabras y de incluir a todos en nuestros juegos y actividades. A veces, sin querer, podemos lastimar a alguien que solo quiere ser parte de nuestro grupo. Todos tenemos emociones y queremos sentirnos queridos y aceptados.

Julián y José bajaron la cabeza un poco avergonzados porque se dieron cuenta de que ellos habían dejado a Tomás fuera del juego y eso no estuvo bien.

—Profe —dijo Julián—, no pensé que Tomás se sintiera tan triste por no jugar con nosotros. Lo siento.

—Sí, profe —agregó José—. Queremos arreglarlo y que todos podamos jugar juntos.

La maestra Maya sonrió contenta al ver que sus alumnos estaban entendiendo la lección y les dijo:

—Eso es maravilloso, chicos. Recordemos que con nuestras palabras podemos ser amables y hacer que los demás se sientan bien. Nunca dejemos a nadie solo, porque juntos somos más fuertes y la diversión es mucho mejor.

Llegó la hora del recreo y Julián tuvo una idea.

—Vamos a jugar todos juntos al fútbol —dijo sonriente—. Así nadie se quedará sentado y todos disfrutaremos.

José asintió y corrió a contarle al resto. Luna, Tomás, Julián, José y otros niños salieron al patio con una pelota. Empezaron a jugar en equipos, pasando el balón, corriendo y anotando goles de manera divertida. Tomás estaba muy contento porque se sentía parte de ese grupo. Luna lo animaba, Julián le decía que había hecho un gran pase y José le ayudaba a correr más rápido.

Mientras jugaban, la profesora Maya observaba desde un banco cercano y pensaba en lo importante que era enseñar valores como la amistad, el respeto y la inclusión desde pequeños. Entendía que estos momentos de juego eran donde los niños aprendían a quererse y a cuidar a sus compañeros.

Al terminar el recreo, todos estaban cansados pero felices. Se sentaron juntos en círculo para escuchar a la profesora.

Comparte tu historia personalizada con tu familia o amigos

Compartir en WhatsApp Compartir en Telegram Compartir en Facebook Compartir en Twitter Compartir por correo electrónico

Cuentos cortos que te pueden gustar

autor crea cuentos e1697060767625
logo creacuento negro

Soy Francisco J., apasionado de las historias y, lo más importante, padre de un pequeño. Durante el emocionante viaje de enseñar a mi hijo a leer, descubrí un pequeño secreto: cuando las historias incluyen a amigos, familiares o lugares conocidos, la magia realmente sucede. La conexión emocional con el cuento motiva a los niños a sumergirse más profundamente en las palabras y a descubrir el maravilloso mundo de la lectura. Saber más de mí.

Deja un comentario