Cuentos de Amistad

El Bajo Perdido de Iker

Lectura para 6 años

Tiempo de lectura: 7 minutos

Español

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Era una mañana soleada en el tranquilo vecindario de Arcoirisville. Iker se levantó de la cama con una emoción especial porque ese día su abuela organizaba una venta de garaje justo enfrente de su casa. La venta de garaje siempre era una ocasión emocionante, llena de objetos olvidados y tesoros esperando a ser descubiertos. Iker, un niño de pelo castaño claro, con una camiseta azul y jeans, no podía dejar de sonreír mientras pensaba en qué podría encontrar.

Mientras desayunaba, su abuela le habló sobre los objetos en venta y entre ellos mencionó un viejo bajo, uno de los primeros instrumentos musicales que Iker había aprendido a tocar. Terminó su desayuno rápidamente y se dirigió al patio delantero, donde su abuela estaba colocando las cosas en mesas y mantas en el suelo. Todo estaba dispuesto para atraer a los vecinos curiosos.

Para gran sorpresa de Iker, al buscar su querido bajo, no lo encontró por ningún lado. Frunciendo el ceño, se acercó a su abuela, quien estaba conversando con la señora Paz, la vecina de al lado.

«Abuela, ¿dónde está mi bajo?» preguntó Iker.

«Oh, cariño, creo que lo vendí esta mañana a los dueños de una nueva casa de empeño en el barrio», respondió ella.

«¿Qué? ¡Pero ese bajo era muy especial para mí!» exclamó Iker, sintiendo una mezcla de tristeza y preocupación.

«Lo siento, Iker. No sabía que era tan importante para ti. Pero, ¿sabes qué? Tal vez puedas recuperarlo. La nueva tienda se llama ‘Emporio Todo Bajo el Sol’. ¿Por qué no vas y preguntas por él?»

Iker asintió, decidido a recuperar su bajo. Reunió a sus mejores amigos: Jhoan, un chico de pelo negro que siempre llevaba una gorra roja y una camiseta verde; Hellen, una niña de pelo rubio que lucía un vestido rosa con flores; Santiago, un niño de pelo castaño oscuro vestido con una camiseta deportiva y shorts, y Celeste, una niña con pelo castaño rizado que vestía una camiseta amarilla y una falda azul.

«Chicos, necesito su ayuda», dijo Iker con seriedad. «Mi abuela vendió mi bajo por error a una nueva tienda de empeño. ¿Me ayudarían a recuperarlo?»

«¡Claro que sí!» respondieron a coro sus amigos. Jhoan añadió, «Vamos a traer de vuelta ese bajo, Iker.»

El grupo partió hacia la nueva casa de empeño, que no estaba muy lejos. Cuando llegaron frente a la tienda, su neón brillaba con colores vibrantes, y un cartel rezaba «Emporio Todo Bajo el Sol» en letras doradas. El lugar se veía pintoresco y lleno de cosas interesantes.

Al ingresar, los niños fueron recibidos por dos figuras peculiares: los hermanos Flim y Flam. Flim, el más alto y delgado, tenía un bigote rizado y vestía un chaleco púrpura con un sombrero de copa que parecía un poco grande para su cabeza. Flam, de complexión media y con barba, llevaba una camisa amarilla brillante y tirantes naranjas.

«¡Bienvenidos al Emporio Todo Bajo el Sol!» exclamaron a la vez, con sonrisas anchas y voces rápidas.

Antes de que los hermanos pudieran continuar con su bienvenida, Iker se adelantó y preguntó: «Estoy buscando un bajo que fue vendido aquí esta mañana. Tiene mis iniciales en la correa. ¿Lo tienen?»

Flim y Flam intercambiaron miradas rápidas y respondieron casi al unísono: «¡Claro, claro! Aquí está, en la esquina más alejada.»

Iker suspiró aliviado al ver su bajo, pero su alivio fue efímero, ya que los hermanos dijeron: «El precio no negociable de este bajo es de 1.000 dólares.»

«¡¿Qué?!» exclamaron los niños al unísono. Jhoan señaló, «Eso es absurdo, ¡ustedes lo compraron por solo dos dólares!»

Flim, con una sonrisa astuta, replicó: «Ah, pero tenemos que cubrir los gastos generales, ya saben.»

Iker trató de razonar con ellos. «Puedo devolverles los dos dólares que pagaron por él. Era mío, incluso tiene mis iniciales.»

Los hermanos Flim y Flam intercambiaron miradas y Flam comentó: «¿Qué pruebas tienes de que era tuyo? Las iniciales podrían ser de cualquiera.»

Cuando llegaron al extremo de cuestionar la capacidad de Iker para tocar el bajo, el niño decidió demostrar su habilidad. Tomó el instrumento con manos firmes y comenzó a tocar un solo de bajo hábil y complejo. A medida que las notas fluían, algo mágico sucedió. Iker sintió una extraña energía recorriendo su cuerpo, y de repente, se transformó en un medio pony con habilidades sorprendentes para la música.

Los hermanos Flim y Flam y los amigos de Iker quedaron boquiabiertos. Iker, aunque sorprendido por su nueva apariencia, continuó tocando con pasión. La música llenó la tienda, y por unos momentos, todos se olvidaron de la discusión.

Finalmente, Iker terminó su solo y la tienda estalló en aplausos. Flim, rascándose la cabeza, dijo: «Bueno, esto es una sorpresa. Veamos, puede que ese bajo realmente te pertenezca.»

Flam, aún boquiabierto, asintió de acuerdo. «Bien, puedes llevártelo. Nunca habíamos visto algo así.»

Iker, ahora de vuelta a su forma humana, tomó su bajo con una sonrisa y agradeció a los hermanos. Sus amigos también respiraron con alivio y sonrieron orgullosos de Iker.

El grupo salió de la tienda con el bajo recuperado, y mientras caminaban de regreso a casa, Iker les agradeció. «No podría haberlo hecho sin ustedes. Gracias a todos.»

«A nosotros tampoco nos hubiera gustado quedarnos sin nuestro buen amigo Iker tocando su bajo», dijo Hellen, sonriendo.

Y así, los cinco amigos no solo recuperaron el bajo de Iker, sino que también fortalecieron su amistad. Aprendieron que juntos podían enfrentar cualquier desafío y que la música siempre sería más especial cuando se compartía entre amigos.

En los días siguientes, cada vez que Iker tocaba su bajo, siempre recordaba la aventura que tuvieron y lo valiosa que era la amistad verdadera. Y así, en el pequeño vecindario de Arcoirisville, la música y la amistad continuaron floreciendo.

Conclusión:

La historia del bajo perdido y recuperado enseñó a Iker y a sus amigos la importancia de trabajar juntos y de apoyar a las personas que valoramos. No importa cuán difícil parezca una situación, con determinación y compañerismo, todo es posible.

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Soy Francisco J., apasionado de las historias y, lo más importante, padre de un pequeño. Durante el emocionante viaje de enseñar a mi hijo a leer, descubrí un pequeño secreto: cuando las historias incluyen a amigos, familiares o lugares conocidos, la magia realmente sucede. La conexión emocional con el cuento motiva a los niños a sumergirse más profundamente en las palabras y a descubrir el maravilloso mundo de la lectura. Saber más de mí.

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