Me despierto y un cielo azul me da los buenos días. Los rayos del sol se asoman por la ventana, pintando la habitación con luces cálidas y doradas. Hoy es un día especial, un día para salir a explorar con mi papá. Pero antes de comenzar la aventura, siento que necesito un abrazo… un abrazo que me dé energía para todo el día.
¿Qué abrazo me irá bien para llenarme de energía?, me pregunto mientras estiro mis brazos pequeños.
A primera hora necesito un abrazo rompe-costillas, muy fuerte… ¡Y mi papá siempre está listo para dármelo, qué suerte! Me levanta en sus brazos con una gran sonrisa, y me aprieta fuerte, fuerte, como si pudiera apretar todas mis risas dentro de un solo abrazo. Cuando estoy así, sé que puedo empezar a saltar, correr y descubrir cosas nuevas porque tengo toda la fuerza del mundo.
El bosque nos espera justo detrás de nuestra casa, un lugar lleno de árboles enormes y hojas que bailan con el viento. Al caminar por el sendero, mi papá me sostiene la mano, y juntos nos adentramos en un mundo mágico donde cada pequeña cosa tiene una historia para contar.
Mientras avanzamos, siento que el bosque está lleno de secretos y sorpresas. De repente, veo algo brillante entre las hojas. Me acerco con cuidado y mis ojitos se abren grandes y curiosos. Es una mariposa con alas de muchos colores que revolotea cerca de mí, levantando y bajando sus alas lentamente, como si me estuviera saludando.
Al ver a la mariposa, siento un poco de miedo. ¿Y si se va a ir? ¿Y si no puedo volver a verla? Mi corazón late rápido, y un pequeño temblor me recorre por dentro. Entonces, mi papá me abraza con tanto cariño y amor, como un nido cálido que me protege del miedo. Su abrazo es suave y seguro, y en un santiamén el miedo desaparece. Mi papá dice muy bajito: “Entre mis brazos, Emily, siempre vas a estar bien”. Y en ese momento, siento que puedo tocar el cielo y volar con mi amiga la mariposa.
Seguimos caminando y de pronto, el bosque parece cobrar más color. Las hojas tienen tonos amarillos, rojos y naranjas como si un arcoíris se hubiera detenido justo allí para jugar con nosotros. Papá me toma en brazos y me hace girar en el aire. Me siento volar, como un pajarito feliz. Con los brazos abiertos, siento que puedo llegar hasta las nubes y bailar con el viento.
Me divierto jugando en un bosque lleno de color. Me río y doy vueltas sin parar. Pero ahora, ¿qué abrazo me irá bien para pasármelo aún mejor? Papá me abraza fuerte, pero esta vez es un abrazo lleno de alegría y risa, el abrazo que hace cosquillas en el corazón.
Juntos descubrimos en el suelo una familia de hormigas trabajando en fila. Papá me muestra cómo llevan hojas y pedacitos de comida, tan pequeñas y tan trabajadoras. Aprendo a observar con atención y a no tener miedo de las cosas nuevas que veo. Me enseña a respetar a todos los animales y plantas, así puedo ayudar a cuidarlos también.
De repente, escuchamos el canto de un pajarito. Es un sonido dulce y suave que llena el bosque. El pájaro se posa en una rama cerca de nosotros, y parece invitarnos a cantar con él. Papá me toma la mano y cantamos juntitos, nuestras voces pequeñas melodías que viajan por el bosque mágico.
Luego nos sentamos sobre una manta que él ha extendido bajo un árbol grande, con hojas que nos regalan frescura y sombra. Papá saca una merienda con galletas y fruta, y nos la comemos disfrutando del silencio y la felicidad de estar el uno con el otro. Mientras como, siento que el abrazo que más me gusta es ese abrazo tranquilo, ese abrazo que me hace sentir segura y querida, el que no necesita apretar fuerte, solo estar ahí, cerca, con amor.
Cuentos cortos que te pueden gustar
El Amor Inesperado de Deyaneira y Daviany
Tal Vez en la Otra Vida Estaremos Juntos
El Amor entre Sombras y Estrellas
Autor del Cuento
Soy Francisco J., apasionado de las historias y, lo más importante, padre de un pequeño. Durante el emocionante viaje de enseñar a mi hijo a leer, descubrí un pequeño secreto: cuando las historias incluyen a amigos, familiares o lugares conocidos, la magia realmente sucede. La conexión emocional con el cuento motiva a los niños a sumergirse más profundamente en las palabras y a descubrir el maravilloso mundo de la lectura. Saber más de mí.