Cuentos de Aventura

La Batalla de la Pradera: El Sapo, la Libélula y el Grillo Unidos Contra el Mal

Lectura para 6 años

Tiempo de lectura: 5 minutos

Español

Puntuación:

0
(0)
 

Compartir en WhatsApp Compartir en Telegram Compartir en Facebook Compartir en Twitter Compartir por correo electrónico
0
(0)

En la pradera cerca de una granja muy bonita, había un estanque rodeado de flores de todos los colores. Las flores amarillas, rojas, moradas y azules formaban un arcoíris sobre el agua brillante, y alrededor vivían muchos animales y criaturas pequeñas. Allí nadaban pacíficamente los patos felices, croaban las ranas, jugueteaban los peces, y se movían lentas las lombrices debajo de la tierra húmeda. También volaban las libélulas con sus alas brillantes, cantaban los grillos con sus patas chiquitas, revoloteaban las mariposas con sus colores vivos, y zumbaban los mosquitos con su alita rápida.

En ese vergel mágico vivía un personaje muy especial, aunque no muy querido por todos. Era El Sapo. Un sapo grandote y malvado que se creía el rey de aquel estanque. Él tenía un pequeño castillo de barro y piedras cerca del agua, donde se sentaba y miraba con ojos grandes a todos los insectos que volaban y cantaban por las tardes.

El Sapo estaba muy orgulloso de sí mismo porque pensaba que mandaba en todo el estanque. Pero lo que más le gustaba era cazar a los insectos. Quería comerse a todos: libélulas, grillos, mariposas e incluso a los mosquitos, porque pensaba que así sería el verdadero rey.

Los insectos, cansados de vivir con miedo, comenzaron a reunirse para hablar. Todas las tardes, cuando el sol empezaba a esconderse, se juntaban bajo la hoja más grande del árbol para planear qué podían hacer. Un día, la libélula, que era la más inteligente y astuta de todas, habló con voz fuerte y clara:

—Creo que lo mejor es que saquemos al sapo del estanque —dijo la libélula, con sus alas brillando a la luz del atardecer—. Si dejamos que se quede, nunca vamos a vivir tranquilos.

Todos los insectos asintieron. Pero entonces el valiente grillo, que era fuerte y saltarín, dijo con seguridad:

—Tengo una gran idea. Llevaremos al sapo al sembradío de flores y verduras que está al otro lado de la pradera, y allí lo haremos saltar por toda la cosecha. Así, cuando el sapo esté saltando, destruirá todo el sembradío, y el granjero lo atrapará y se lo llevará lejos.

La mariposa, que era linda y tierna, preguntó con voz dulce:

—¿Y cómo lo haremos? El sapo es grandote y fuerte, y nosotros somos pequeños.

La libélula pensó rápido y dijo:

—Necesitamos unirnos todos: las mariposas, que son bonitas y pueden distraerlo con sus colores; los mosquitos, que son súper rápidos y pueden volar de un lado al otro; y nuestro amigo el grillo, que puede saltar muy alto sobre la hierba. Juntos, podemos lograrlo.

Así empezó todo el plan. Las mariposas se prepararon para volar cerca del sapo, mostrando sus alas brillantes y bellas. Los mosquitos zumbaban rápidos, moviéndose con agilidad para que el sapo intentara atraparlos sin éxito. Y el grillo, con sus fuerzas, saltaba alto y lejos, siempre justo fuera del alcance del sapo.

El sapo, molesto y hambriento, intentaba con todas sus fuerzas atrapar a esos insectos revoltosos, pero nunca lo lograba. Saltaba de un lado a otro del estanque, croando con enojo, pero los insectos estaban unidos y no se dejaban engañar.

—¡Venid acá! —rugía el sapo—. ¡Quiero comerlos a todos!

Pero los insectos seguían bailando, volando y saltando con destreza alrededor del sapo. Poco a poco, lo fueron alejando del estanque. El sol aún estaba alto cuando emprendieron la aventura para llevarlo hasta el sembradío lleno de flores y verduras.

Cuando llegaron al sembradío, los insectos comenzaron su trabajo con gran energía. La libélula y las mariposas volaban muy cerca del sapo para distraerlo, mientras los mosquitos zumbaban y el grillo saltaba sin parar sobre el suelo blandito de la tierra.

Comparte tu historia personalizada con tu familia o amigos

Compartir en WhatsApp Compartir en Telegram Compartir en Facebook Compartir en Twitter Compartir por correo electrónico

Cuentos cortos que te pueden gustar

autor crea cuentos e1697060767625
logo creacuento negro

Soy Francisco J., apasionado de las historias y, lo más importante, padre de un pequeño. Durante el emocionante viaje de enseñar a mi hijo a leer, descubrí un pequeño secreto: cuando las historias incluyen a amigos, familiares o lugares conocidos, la magia realmente sucede. La conexión emocional con el cuento motiva a los niños a sumergirse más profundamente en las palabras y a descubrir el maravilloso mundo de la lectura. Saber más de mí.

Deja un comentario