En un futuro distópico, la humanidad había caído en una pesadilla sin fin. Las grandes ciudades, alguna vez llenas de vida y esperanza, ahora eran sombras de lo que habían sido. En este mundo sombrío, los humanos ya no vivían para vivir; en su lugar, nacían para ser alimentados. Los ghouls, criaturas monstruosas que se alimentaban de carne humana, eran los depredadores de este mundo. Nadie estaba a salvo, ya que los ghouls cazaban sin descanso, buscando siempre nuevas presas.
Nagi, una joven con el cabello corto y oscuro, era una sobreviviente en este mundo aterrador. Había perdido a su familia a manos de los ghouls cuando era muy pequeña, y desde entonces, su vida había sido una lucha constante por sobrevivir. No confiaba en nadie, excepto en Reo Urushima, un joven vampiro que había sido su protector desde que se conocieron. A pesar de ser diferentes, Nagi y Reo compartían un objetivo común: destruir a los ghouls y salvar a los pocos humanos que quedaban.
Reo Urushima no era como los otros vampiros. Su naturaleza vampírica lo hacía temido por muchos, pero, a diferencia de los suyos, él no se alimentaba de sangre humana. Había renunciado a esa costumbre en su juventud, después de ver las atrocidades que cometían los suyos contra los humanos. Su misión era clara: ayudar a Nagi y luchar junto a ella para erradicar a los ghouls y, en última instancia, salvar a la humanidad.
El mundo en el que vivían estaba plagado de ruinas y caos. Las grandes ciudades habían sido abandonadas y la tierra estaba cubierta por una niebla espesa que oscurecía el sol. En los rincones más oscuros de las ciudades, los ghouls se escondían, esperando su oportunidad para atacar. A pesar de la desesperanza que los rodeaba, Nagi y Reo nunca perdieron la esperanza de que algún día podrían acabar con ellos.
Una noche, después de una larga jornada de lucha y escape, Nagi y Reo llegaron a una ciudad olvidada, conocida como la «Ciudad de las Sombras». Allí, habían oído rumores de que los ghouls estaban planeando un ataque masivo. Nagi, que siempre había sido desconfiada, sabía que no podía esperar más. Era el momento de enfrentarse a ellos de una vez por todas.
«Estamos cerca», dijo Reo, su voz grave resonando en la oscuridad. «Este es el lugar donde los ghouls se han estado reuniendo.»
Nagi asintió, su expresión seria. «Vamos, no podemos dejar que esto siga. Hoy terminamos con ellos.»
Ambos se adentraron en la ciudad en ruinas, con cautela, sus pasos resonando en las calles vacías. La ciudad estaba desierta, pero la sensación de peligro estaba en el aire. Los edificios colapsados y las calles oscuras eran el hogar perfecto para los ghouls. De repente, un sonido rompió el silencio: un gruñido bajo y gutural que provenía de un callejón cercano.
«¡Están cerca!» exclamó Nagi, levantando una de sus armas. Reo también se preparó, sus ojos rojos brillando en la oscuridad.
Un grupo de ghouls apareció de entre las sombras, sus ojos amarillos brillando con hambre. Nagi y Reo no perdieron tiempo. Con agilidad, Nagi se lanzó hacia adelante, derribando a uno de los ghouls con un golpe certero. Reo, con su fuerza sobrenatural, luchaba junto a ella, derribando a los monstruos con movimientos rápidos y precisos.
Pero los ghouls eran muchos, y su hambre era insaciable. A medida que la batalla avanzaba, Nagi y Reo comenzaron a sentir el peso de la lucha. Sin embargo, no podían rendirse. No podían dejar que la humanidad cayera ante estas criaturas.
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Autor del Cuento
Soy Francisco J., apasionado de las historias y, lo más importante, padre de un pequeño. Durante el emocionante viaje de enseñar a mi hijo a leer, descubrí un pequeño secreto: cuando las historias incluyen a amigos, familiares o lugares conocidos, la magia realmente sucede. La conexión emocional con el cuento motiva a los niños a sumergirse más profundamente en las palabras y a descubrir el maravilloso mundo de la lectura. Saber más de mí.