Cuentos de Ciencia Ficción

El Misterio de la Joven Desaparecida

Lectura para 11 años

Tiempo de lectura: 5 minutos

Español

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En un futuro no muy lejano, en la metrópoli de Neo-Ciudad, la tecnología y la vida cotidiana se entrelazaban de maneras sorprendentes. La ciudad brillaba con luces de neón y ruidos de vehículos voladores, mientras los ciudadanos se movían rápidamente entre la vida laboral y las interacciones virtuales. Sin embargo, debajo de esta superficie vibrante, había secretos oscuros que acechaban en las sombras.

La oficial de policía Stella Jones era conocida en toda la fuerza por su valentía y su instinto agudo para resolver casos difíciles. Con su cabello corto y oscuro, y su uniforme futurista que resaltaba su autoridad, Stella era una figura respetada. Pero había un caso que la perseguía: la desaparición de una joven llamada Clarisa Anderson, que llevaba dos meses desaparecida. Clarisa, de veinte años, era estudiante universitaria y su ausencia había sacudido a la comunidad. Nadie podía imaginar que el destino de la joven estaba ligado a un oscuro tráfico de personas que operaba en las entrañas de la ciudad.

Una noche, Stella recibió una llamada inquietante. Habían encontrado un cuerpo en un famoso hotel de lujo, el Hotel Nebula, un lugar que atraía a personas de todo tipo, desde turistas hasta celebridades. La noticia golpeó a Stella como un rayo; sabía que era posible que Clarisa hubiera sido una de las víctimas. Con el corazón acelerado, se dirigió al hotel, donde la escena del crimen la esperaba.

Al llegar, el ambiente era tenso. Los uniformados acordonaban el área y las luces azules de los vehículos policiales iluminaban el lugar. Stella se acercó al lugar donde se encontraba el cuerpo, cubierto con una manta, y pudo sentir la gravedad de la situación. Se agachó y, con cuidado, levantó la esquina de la manta. Al instante, su corazón se hundió; era Clarisa.

Con el rostro empapado en tristeza, Stella sabía que tenía que actuar rápidamente. Mientras revisaba la escena, notó algo peculiar. En la muñeca de Clarisa había un pequeño dispositivo de seguimiento. “Esto no parece un simple caso de asesinato”, pensó. “¿Qué estaba haciendo aquí?”. Decidió llevar el dispositivo al laboratorio para su análisis, pero primero necesitaba obtener más información.

En la estación de policía, Stella se reunió con Henry Clark, un investigador privado conocido por su experiencia en tecnología y su habilidad para desenredar misterios. Henry era un joven astuto, con una mente brillante para la tecnología y una curiosidad insaciable. “Stella, ¿qué has encontrado?”, preguntó mientras revisaba el dispositivo en su computadora portátil.

“Esto es lo único que encontré en su muñeca”, respondió Stella. “Parece un localizador, pero está desactivado. Necesitamos averiguar a quién pertenecía y cómo llegó aquí”.

Mientras Henry trabajaba en el dispositivo, Stella comenzó a investigar el pasado de Clarisa. Se enteró de que había estado involucrada en un grupo de estudiantes que protestaban contra el tráfico de personas en la ciudad. Las manifestaciones habían sido pacíficas, pero algunas personas no estaban contentas con su activismo. “Esto podría estar relacionado con su trabajo”, pensó Stella. “Quizás alguien quiso silenciarla”.

El día siguiente, después de revisar la información que habían encontrado, Stella y Henry decidieron visitar a los amigos de Clarisa en la universidad. “Si alguien tiene información, serán ellos”, sugirió Stella. En la universidad, los estudiantes parecían agitados y tristes por la pérdida de su compañera. Cuando se acercaron a un grupo de amigos de Clarisa, Stella se presentó y les preguntó si sabían algo.

“Clarisa estaba trabajando en algo grande”, dijo uno de sus amigos, un chico llamado Max. “Estaba investigando un cartel de tráfico de personas. Creíamos que estaba en peligro, pero nunca pensamos que esto podría suceder”.

Stella sintió una punzada de angustia. Clarisa había estado más cerca de la verdad de lo que ella pensaba. “¿Tienen alguna idea de quién podría estar detrás de esto?” preguntó.

“Hay rumores sobre un grupo que opera en la ciudad. Se hacen llamar ‘Los Espectros’. Son muy difíciles de atrapar y se cree que tienen conexiones en todos los niveles”, respondió Max, mirando nerviosamente a su alrededor. “Siempre se las arreglan para escapar antes de que la policía pueda actuar”.

“Necesitamos más información sobre ellos”, dijo Stella. “Si Clarisa estaba cerca de ellos, debemos actuar rápido”. Con eso, se despidieron de los amigos de Clarisa y se dirigieron a la sede de la policía para hacer un análisis más profundo sobre ‘Los Espectros’.

Mientras tanto, Henry logró activar el localizador. “¡Mira esto!”, exclamó. En la pantalla aparecía una serie de coordenadas que parecían apuntar a un lugar abandonado en las afueras de Neo-Ciudad. “Parece que esto nos lleva a un almacén. Tal vez sea donde operan”.

“Debemos ir allí ahora mismo”, dijo Stella, llena de determinación. Con sus corazones latiendo rápidamente, se prepararon para el enfrentamiento que podía cambiarlo todo. Una vez que llegaron al lugar, se dieron cuenta de que era un edificio deteriorado, con ventanas rotas y una atmósfera ominosa. Con cautela, entraron.

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Soy Francisco J., apasionado de las historias y, lo más importante, padre de un pequeño. Durante el emocionante viaje de enseñar a mi hijo a leer, descubrí un pequeño secreto: cuando las historias incluyen a amigos, familiares o lugares conocidos, la magia realmente sucede. La conexión emocional con el cuento motiva a los niños a sumergirse más profundamente en las palabras y a descubrir el maravilloso mundo de la lectura. Saber más de mí.

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