Cuentos de Hadas

El secreto del cortador de bambú

Lectura para 10 años

Tiempo de lectura: 5 minutos

Español

Puntuación:

5
(1)
 

Compartir en WhatsApp Compartir en Telegram Compartir en Facebook Compartir en Twitter Compartir por correo electrónico
5
(1)

Había una vez, en una lejana y mágica tierra llamada Japón, una pareja de ancianos que vivía felizmente en una pequeña casita en medio de un espeso y verde bosque de bambú. El hombre se llamaba Taketori no Okina, que significa «el viejo cortador de bambú», y su esposa era una mujer dulce y cariñosa llamada Otohime. A pesar de llevar muchos años juntos, no tenían hijos, y ambos anhelaban compartir su amor con una niña o un niño propio, pero hasta entonces, la suerte no les había sonreído.

Cada mañana, Taketori salía con su hacha a los claros del bosque para cortar los altos tallos de bambú, que crecen rectos como flechas hacia el cielo. Usaba el bambú para hacer muchas cosas bonitas: cestas, flautas, y pequeñas cajas que luego él y su esposa vendían en el mercado del pueblo cercano. La vida era tranquila y sencilla, pero el corazón de la pareja guardaba un deseo muy profundo: tener a alguien especial a quien cuidar y enseñar.

Un día, mientras el sol comenzaba a asomarse por entre las ramas y la neblina cubría suavemente el bosque, Taketori se adentró más que nunca en el bosque de bambú, siguiendo un sendero que casi nadie se atrevía a recorrer. El aire estaba muy fresco y los rayos de sol creaban dibujos de luz entre los tallos verdes. Entonces, en una pequeña parte del bosque que parecía más brillante que el resto, Taketori vio algo sorprendente: un tallo de bambú que parecía brillar con una luz plateada, como si tuviera una aura mágica.

Intrigado, el anciano se acercó y, con cuidado, tocó el bambú. De pronto, al partir el tallo con su hacha, algo increíble sucedió. Dentro del bambú había una pequeña niña, tan brillante como la luna y más hermosa que cualquier flor que él hubiera visto jamás. La niña tenía el cabello negro como el ébano, piel suave y luminosa, y ojos que reflejaban el cielo estrellado. Parecía tan delicada y mágica que Taketori casi no podía creer lo que sus ojos veían.

La niña no lloró, ni gritó, solo sonrió dulcemente al ver al anciano. Taketori la recogió con mucho cuidado y la llevó a casa, donde su esposa, Otohime, también se maravilló con la milagrosa aparición. Decidieron llamarla Kaguya-Hime, que significa “princesa brillante”, pues su belleza y luz eran como la del resplandor de la luna en una noche despejada.

Desde ese día, la vida de la pareja cambió por completo. Kaguya-Hime creció rápidamente, pero no como un niño común. En solo unos días pasó de ser una niña pequeña a una joven hermosa, con una gracia tan radiante que parecía venir de otro mundo. Aunque era parte de ellos, había en ella un aire de misterio y magia que hacía que todos los que la conocían se quedaran maravillados.

La niña era amable, cariñosa, y siempre ayudaba a sus padres con las tareas del hogar y en el campo. Pero también tenía un talento especial para las artes: dibujaba flores y paisajes que parecían cobrar vida, cantaba canciones que hacían sonreír al viento, y tocaba una flauta hecha de bambú que encantaba a todos por su dulce melodía. Muitos de los vecinos del pueblo empezaron a visitar la casa de Taketori y Otohime para ver a la maravillosa joven y escuchar sus canciones.

Sin embargo, como una pieza de un rompecabezas mágico, Kaguya-Hime tenía un secreto muy grande. Cada noche, cuando la luna llena iluminaba el cielo, ella miraba hacia arriba con tristeza y anhelo, porque en el fondo de su corazón sabía que no era de la Tierra. Kaguya-Hime había llegado desde la Luna, un lugar bello y lejano donde vivía como una princesa celestial junto a otras estrellas y seres celestiales. Pero por alguna razón, había sido enviada a la Tierra y no podía recordar cómo volver.

Sus padres adoptivos nunca se atrevieron a preguntarle demasiado sobre eso, por respeto a su tristeza, aunque sospechaban que había algo especial en ella. Taketori y Otohime amaban a Kaguya-Hime como si fuera su propia hija, y juntos disfrutaban de su compañía, aunque una sombra de melancolía parecía siempre acompañar a la princesa.

La noticia de la belleza y la sabiduría de Kaguya-Hime se extendió por todo el reino, hasta llegar a oídos del emperador. Entusiasmado por conocer a la joven prodigiosa, el emperador envió emisarios a la casa de la pareja para pedirle que Kaguya-Hime fuera a vivir en el palacio imperial. Ella, aunque con algo de pena, aceptó la invitación, pues era un honor enorme y deseaba aprender más del mundo de los humanos.

En el palacio, Kaguya-Hime se convirtió en una figura admirada por todos. Era amable, sabia, y siempre vestía ropa hecha de las telas más finas que parecían brillar como estrellas bajo la luz del sol. Muchos jóvenes nobles intentaron pedir su mano en matrimonio, pues querían casarse con la princesa de la luna y ganar su corazón.

Pero Kaguya-Hime, aunque apreciaba el cariño de todos, no podía decidirse. Como sabía que su tiempo en la Tierra era limitado, y que su verdadero hogar estaba en el cielo, les propuso a sus pretendientes un desafío imposible: quien pudiera encontrar los tesoros más maravillosos para obsequiarle, ganaría su amor. Estas pruebas eran difíciles y parecían mágicas, porque la princesa pedía objetos que nadie en el mundo podía tener.

Por ejemplo, a uno le pidió que fuera a buscar la rama de un árbol de oro que jamás existió en la Tierra; a otro le pidió un collar tejido con las lágrimas de un dragón; a otro una flor que sólo floreciera en la cima del Monte Fuji durante la primera nieve. Ninguno pudo cumplir con las peticiones porque eran imposibles, pero la princesa no les reprochaba nada, pues ella no estaba realmente buscando casarse.

Cuentos cortos que te pueden gustar

autor crea cuentos e1697060767625
logo creacuento negro

Soy Francisco J., apasionado de las historias y, lo más importante, padre de un pequeño. Durante el emocionante viaje de enseñar a mi hijo a leer, descubrí un pequeño secreto: cuando las historias incluyen a amigos, familiares o lugares conocidos, la magia realmente sucede. La conexión emocional con el cuento motiva a los niños a sumergirse más profundamente en las palabras y a descubrir el maravilloso mundo de la lectura. Saber más de mí.

1 comentario en «El secreto del cortador de bambú»

Deja un comentario