Cuentos de Terror

El Tesoro de la Mansión Encantada

Lectura para 6 años

Tiempo de lectura: 7 minutos

Español

Puntuación:

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En un pequeño pueblo, rodeado de montañas y grandes bosques, vivían Samuel, Óscar y Javier. Eran amigos inseparables y compartían una pasión: ¡las aventuras! Siempre estaban buscando nuevos misterios por resolver.

Una tarde lluviosa, mientras jugaban en el ático de Samuel, encontraron un viejo baúl. Al abrirlo, un mapa antiguo saltó a la vista. Mostraba el camino a una mansión escondida entre los árboles del bosque cercano. Lo más intrigante era una X marcada en uno de sus salones. ¿Sería un tesoro?

Sin perder tiempo, los tres amigos decidieron investigar. Equipados con linternas y bocadillos, caminaron hacia la mansión. A medida que se acercaban, una neblina densa los rodeó, y una figura sombría apareció en la distancia. Era la mansión, con sus ventanas rotas y la madera desgastada por el tiempo.

Al entrar, notaron el silencio. Pero no estaban solos. De repente, sombras se desplazaban por las paredes, y susurros ininteligibles llenaban el aire. Eran los fantasmas de la mansión, que se habían enterado de la llegada de los intrépidos aventureros.

Javier, el más valiente del trío, les propuso hablar con los fantasmas. Para sorpresa de todos, los espíritus eran amables. Les contaron que habían sido los antiguos habitantes de la mansión y que habían escondido un tesoro en ella. Pero con una condición: solo aquellos con un corazón puro podrían encontrarlo.

A medida que recorrían la mansión, cada habitación presentaba un desafío. En la biblioteca, tuvieron que resolver un acertijo; en el comedor, una danza con los fantasmas; y en el gran salón, una partida de ajedrez contra el fantasma del antiguo dueño de la casa.

Finalmente, llegaron al salón marcado en el mapa. Allí, en medio de la habitación, brillaba un cofre. Al abrirlo, encontraron juguetes antiguos, monedas de chocolate y una carta.

La carta decía: «Para aquellos con valentía y corazón puro, este tesoro es suyo. Pero recuerden, lo más valioso es la amistad y la aventura compartida».

Samuel, Óscar y Javier se miraron y sonrieron. Habían vivido una increíble aventura y reforzado su amistad. Con el tesoro en manos y agradeciendo a los fantasmas, salieron de la mansión y regresaron a casa, prometiéndose siempre buscar aventuras juntos.

Conclusión:
A veces, las aventuras más emocionantes y los tesoros más preciados no están en objetos, sino en los momentos compartidos y las amistades que cultivamos.

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