Cuentos de Valores

Tito descubre el jardín de la amistad y la alegría

Lectura para 4 años

Tiempo de lectura: 2 minutos

Español

Puntuación:

0
(0)
 

Compartir en WhatsApp Compartir en Telegram Compartir en Facebook Compartir en Twitter Compartir por correo electrónico
0
(0)

Había una vez un pequeño conejito llamado Tito. Tito era muy tierno, con sus orejitas suaves y sus grandes ojos brillantes. Vivía con su mamá en una acogedora madriguera, donde siempre se sentía seguro y acompañado. Pero un día sucedió algo que hizo que Tito se sintiera un poco nervioso. La mamá de Tito le dijo con una sonrisa amable:

—Tito, hoy irás al jardín.

Tito movió sus orejitas y, con voz bajita y temblorosa, respondió:

—No quiero ir… tengo miedo.

Su mamá lo abrazó con cuidado, acariciándole la cabeza y mostrándole que comprendía sus sentimientos.

—Es normal sentir miedo —le dijo—, pero estaré aquí cuando regreses. El jardín es un lugar bonito, donde puedes jugar, aprender cosas nuevas y conocer a otros amigos. Solo debes dar un pasito, y todo estará bien.

Tito miró a su mamá, todavía dudoso, pero decidió confiar en sus palabras. Poco después, su mamá lo llevó al jardín.

El jardín era un mundo diferente. Tenía árboles enormes que parecían tocar el cielo, flores de colores que parecían bailar con el viento, y muchos niños jugando por todas partes. Pero Tito, al llegar, se sentó en un rincón, sin hablar ni jugar, sólo mirando el paisaje sin saber qué hacer. Se sentía pequeño y sólo, porque los otros niños ya estaban muy ocupados en sus juegos.

Mientras Tito estaba allí, sentado y callado, una niña pequeña se acercó lentamente. Tenía trenzas y una sonrisa muy dulce. Se llamaba Mateo y llevaba una camiseta verde brillante.

—Hola —dijo Mateo con voz amable—. ¿Quieres jugar conmigo?

Tito dudó un momento. No sabía qué decir o hacer, porque tenía miedo de acercarse a otros niños y a veces se sentía tímido. Pero pudo ver que Mateo no quería hacerle daño y que su sonrisa era sincera. Poco a poco, Tito se acercó con cuidado.

—¿Y qué juegos te gustan? —preguntó Tito, moviendo un poco sus orejitas.

—Me gusta jugar a las escondidas y cantar canciones —respondió Mateo alegremente—. Además, aquí hay otro amiguito que seguro también quiere jugar. Se llama Carlitos.

Mateo llevó a Tito hacia otro niño que estaba dibujando con crayones en el suelo. Carlitos tenía una camiseta azul y estaba haciendo líneas muy largas y coloridas.

—Hola, Carlitos —saludó Mateo—. Este es Tito, dijo que tiene miedo pero quiere intentar jugar con nosotros.

—¡Hola, Tito! —dijo Carlitos sonriendo—. No hay nada de qué tener miedo, ven, mira los colores que estoy usando para hacer un dibujo.

Tito sintió cómo el miedo poco a poco iba desapareciendo. Empezó a observar los dibujos y a escuchar a sus nuevos amigos.

En ese momento, la maestra, que se llamaba señora Ana, se sentó con todos los niños en un círculo.

—Vamos a contar un cuento —les dijo con voz suave—. Es un cuento divertido de un conejito valiente, como Tito.

Comparte tu historia personalizada con tu familia o amigos

Compartir en WhatsApp Compartir en Telegram Compartir en Facebook Compartir en Twitter Compartir por correo electrónico

Cuentos cortos que te pueden gustar

autor crea cuentos e1697060767625
logo creacuento negro

Soy Francisco J., apasionado de las historias y, lo más importante, padre de un pequeño. Durante el emocionante viaje de enseñar a mi hijo a leer, descubrí un pequeño secreto: cuando las historias incluyen a amigos, familiares o lugares conocidos, la magia realmente sucede. La conexión emocional con el cuento motiva a los niños a sumergirse más profundamente en las palabras y a descubrir el maravilloso mundo de la lectura. Saber más de mí.

Deja un comentario