En la escuela secundaria Canterlot, un grupo de amigos muy especiales solía reunirse después de clases en el salón de música. Jhoan, Celeste, Iker, Hellen y Santiago formaban una banda increíble. Cada uno de ellos tenía un talento especial para la música, pero había algo aún más asombroso que los unía: la magia.
Un día, Celeste, una chica muy curiosa y amante de la ciencia, tuvo una idea brillante. Quería descubrir cómo funcionaba la magia en el mundo humano y por qué a sus amigos les aparecían orejas, alas y colas de pony cada vez que tocaban sus instrumentos. Así que decidió llevar su equipo de laboratorio al salón de música y hacer un experimento.
«¡Tengo una teoría!» anunció Celeste con entusiasmo, mientras ajustaba sus gafas. «Creo que la magia que nos transforma tiene una explicación científica, y hoy vamos a descubrirla.»
Jhoan, un chico alegre con cabello rizado y siempre lleno de energía, estaba afinando su guitarra. «¿De verdad crees que puedes encontrar la respuesta, Celeste?» preguntó con una sonrisa.
«Por supuesto,» respondió Celeste con determinación. «Solo necesito registrar algunos datos mientras ustedes tocan sus instrumentos.»
Iker, el pensativo del grupo, se mostró un poco escéptico. «¿Y qué si resulta que la magia no tiene una explicación científica?» preguntó, rascándose la cabeza.
Celeste le sonrió. «Entonces al menos habremos intentado entenderlo. La ciencia se trata de explorar y descubrir.»
Hellen, una chica vivaz con trenzas y siempre llena de ideas, saltó emocionada. «¡Vamos a empezar entonces! ¡No puedo esperar a ver qué pasa!»
Santiago, el más deportivo del grupo, estaba listo con sus baquetas de batería. «Estoy listo para rockear,» dijo con una sonrisa confiada.
Celeste comenzó conectando a sus amigos a diferentes dispositivos del laboratorio. Había cables, sensores y pantallas por todas partes. «Bien, Jhoan, tú serás el primero,» dijo mientras ajustaba algunos botones. «Toca algo en tu guitarra y veamos qué pasa.»
Jhoan empezó a tocar una melodía alegre en su guitarra. De inmediato, una oleada de magia llenó el aire y sus orejas de pony aparecieron. Los sensores de Celeste comenzaron a parpadear y hacer ruidos. De repente, una explosión de chispas mágicas salió de uno de los dispositivos, haciendo que Celeste diera un salto hacia atrás.
«¡Guau! Eso fue increíble,» exclamó Jhoan, sin dejar de tocar.
Celeste, aunque sorprendida, no se dio por vencida. «Bueno, parece que hay más magia de la que esperaba. Sigamos con el siguiente.»
Iker fue el siguiente en la lista. Tomó su teclado y comenzó a tocar una melodía suave. Al poco tiempo, sus alas de pony se desplegaron y otra ola de magia se activó. Los sensores de Celeste comenzaron a registrar datos, pero nuevamente, una explosión de luz y colores llenó la sala, dejando a Celeste con una expresión de asombro y confusión.
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Autor del Cuento
Soy Francisco J., apasionado de las historias y, lo más importante, padre de un pequeño. Durante el emocionante viaje de enseñar a mi hijo a leer, descubrí un pequeño secreto: cuando las historias incluyen a amigos, familiares o lugares conocidos, la magia realmente sucede. La conexión emocional con el cuento motiva a los niños a sumergirse más profundamente en las palabras y a descubrir el maravilloso mundo de la lectura. Saber más de mí.