Era una fría noche de diciembre, el cielo estaba claro y las estrellas brillaban como pequeñas lucecitas colgadas en lo alto. La ciudad estaba adornada con luces de colores y guirnaldas que se balanceaban al viento, anunciando la llegada de la Navidad. En una casita al final de la calle, una familia muy especial esperaba un regalo maravilloso.
Máximo, un bebé muy deseado, nació en el día más hermoso del año, el 21 de diciembre, justo cuando la estrella de Belén brillaba más fuerte. Su mamá y su papá estaban llenos de alegría, y su hermano mayor, Mateo, estaba emocionado por conocer al nuevo miembro de la familia.
«Mamá, ¿Maxi ya viene?» preguntaba Mateo, con los ojos grandes y curiosos. Su mamá, sonriendo mientras acariciaba su barriga, le respondía: «Pronto, Mateo, muy pronto nuestro Maxi estará aquí con nosotros.»
Y así fue, esa noche, cuando las campanas del reloj anunciaban la medianoche, Máximo llegó al mundo. Su llanto fue como música para sus padres, y Mateo, al escucharlo, corrió emocionado a ver a su hermanito.
«Mira, Mateo,» dijo su papá, levantando suavemente a Máximo para que pudiera verlo. «Este es tu hermano, tu amigo y compañero de aventuras.» Mateo miró a Máximo con admiración y le dio un pequeño beso en la frente. «Hola, Maxi, soy tu hermano Mateo. Voy a cuidarte siempre,» susurró.
Los días siguientes estuvieron llenos de visitas de familiares y amigos, todos queriendo conocer al pequeño Máximo. La casa se llenó de risas, cantos de navidad y el dulce aroma de galletas recién horneadas. Máximo era pequeñito pero ya traía gran felicidad a su hogar.
Mateo se tomaba su rol de hermano mayor muy en serio. Ayudaba a su mamá a cambiar pañales, aunque a veces ponía la cara graciosa cuando Máximo lloraba. «No te preocupes, Maxi, yo estoy aquí,» decía Mateo, y curiosamente, eso siempre parecía calmar al bebé.
La noche de Navidad, mientras todos dormían, una suave luz entró por la ventana. Era la estrella de Belén, que parecía mirar directamente hacia Máximo, como dándole la bienvenida al mundo. Papá, mamá, Mateo y Máximo, todos juntos, celebraron su primera Navidad, un momento que quedaría grabado en sus corazones para siempre.
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Autor del Cuento
Soy Francisco J., apasionado de las historias y, lo más importante, padre de un pequeño. Durante el emocionante viaje de enseñar a mi hijo a leer, descubrí un pequeño secreto: cuando las historias incluyen a amigos, familiares o lugares conocidos, la magia realmente sucede. La conexión emocional con el cuento motiva a los niños a sumergirse más profundamente en las palabras y a descubrir el maravilloso mundo de la lectura. Saber más de mí.